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En el año 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en la lista de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) al “Comportamiento Sexual Compulsivo” como un desorden de salud mental.

Allí, se define al comportamiento sexual compulsivo como “una falla para controlar los deseos o impulsos sexuales intensos y repetitivos que resultan en un comportamiento sexual repetitivo”.

A partir de ese momento el debate quedó abierto.

Actualmente, los especialistas deliberan sobre cómo debe definirse exactamente la conducta sexual compulsiva. Esto se debe a que no siempre resulta sencillo determinar cuándo una conducta sexual se vuelve problemática.

La OMS aclara que no se trata de una posición moral, ni de la cantidad de relaciones sexuales que una persona adulta decida tener. No tiene nada que ver con el tipo de vida sexual que la persona elige tener. Por el contrario, se trata de un trastorno debido a que la persona no tiene el control sobre lo que le pasa.

Así, en el trastorno sexual compulsivo la sexualidad se vuelve el centro de la vida de esa persona hasta tal punto que lo lleva a descuidar su salud, cuidado personal, su vida afectiva, sus actividades y responsabilidades. Es decir, la vida entera empieza a girar en torno a las conductas y las fantasías sexuales, en desmedro del bienestar general.

Hay que entender que no se trata del hecho de disfrutar plenamente de la vida sexual según cada uno la concibe o la desea. Por el contrario, se trata de una compulsión sexual que va causando el deterioro y la destrucción de la vida de la persona.

Siempre que se habla de una conducta compulsiva significa que es un comportamiento que resulta impostergable, urgente, imposible de controlar, irrefrenable. La persona no consigue dejar de hacerlo, aunque esas conductas lo lleven a ponerse en riesgo o a poner en riesgo a lo que quiere.

De este modo, este desorden empieza a interferir con la habilidad para trabajar o para estudiar. También puede dañar las relaciones interpersonales y familiares. Sencillamente, la persona no puede controlar lo que le pasa.

Las conductas sexuales compulsivas pueden abarcar conductas normalmente agradables, pero que al ser compulsivas se vuelven dañinas. Entre ellas se incluyen: el uso compulsivo de pornografía, el uso compulsivo de chats o webcams sexuales, la dependencia al sexo telefónico y al cibersexo, la masturbación compulsiva, la búsqueda insaciable de parejas sexuales para encuentros sexuales esporádicos, pagar por sexo, etc.

Las personas con este trastorno:

  • No tienen control sobre sus conductas respecto sexuales.
  • No consiguen cambiar sus comportamientos sexuales aun cuando estos pongan en riesgo su bienestar.
  • No obtienen real placer de estas experiencias. Se trata más bien de la satisfacción ilusoria de una urgencia que no genera placer.
  • No pueden parar. Sus conductas sexuales están marcadas por el signo +. Nunca es suficiente. La compulsión nunca se satisface, siempre necesita más.
  • Debido a esta compulsión tienen complicaciones graves en diferentes áreas de su vida.
  • Suelen tener trastornos del ánimo como irritabilidad, ansiedad, estados depresivos.
  • Pueden presentar poco interés en tener relaciones sexuales con la propia pareja.
  • Tienen dificultades para manejar y regular sus emociones.
  • Debido a su impulsividad tienen incapacidad para retrasar la gratificación.
  • Utilizan la conducta sexual compulsiva para escapar de otros problemas, como la ansiedad o el estrés.
  • Tienen fantasías e impulsos sexuales intensos y recurrentes que les consumen mucho tiempo y no pueden controlar.
  • Fuertes sentimientos de culpa y autorreproches por no poder controlar sus impulsos.

Algunas consecuencias de este trastorno pueden ser:

En lo personal, este trastorno suele causar pérdida de autoestima y de la confianza en uno mismo, sentimientos de incapacidad, malestar personal, descuido de las cuestiones personales, vergüenza, culpa y autorreproches enfermizos.

En lo afectivo, puede ocasionar rupturas sentimentales, pérdida de confianza de los otros, dificultades en las relaciones interpersonales, aislamiento social, puede llevar descuidar a los seres queridos y también puede ocasionar pérdida de amistades.

En cuanto a lo físico puede incrementar la posibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual, disfunciones sexuales y empeoramiento de la salud.

Por último, podría llegar a causarle a la persona problemas legales y deterioro de su imagen pública.

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