La soledad de la que vamos a ocuparnos hoy es la soledad no deseada. La soledad que implica, no solamente estar solo, sino sentirse solo. Es la soledad relacionada al aislamiento emocional. La soledad que duele.

Se puede estar rodeado de gente y sin embargo sentirse solo. Esta soledad significa no tener vínculos de intimidad emocional, de confianza, vínculos que permitan sentir que uno cuenta con personas que lo pueden apoyar y acompañar en momentos difíciles o en momentos alegres.

Estar solo puede ser una elección, pero sentirse solo y padecer la soledad es otra cosa. El ser humano es un ser social por naturaleza,  dijo el filósofo Aristóteles en el siglo IV antes de Cristo. Y esta afirmación implica que es necesario para el ser humano establecer lazos sociales y formar parte de una comunidad.

La soledad de la que hablamos es la soledad que lastima, la que nos hace sentir vacíos y asilados en el mundo. Es también, según algunos investigadores de la medicina, la soledad que enferma.

BBC Mundo ha publicado un artículo en el que detalla algunas de las consecuencias médicas que trae la soledad no deseada.

Según este artículo estas consecuencias serían
1. Más riesgo de enfermedades cardiovasculares
La soledad está asociada a un aumento de casi un tercio en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Esto incluye problemas del corazón y derrames cerebrales.

Según Nicole Valtorta, investigadora de la Universidad británica de Newcastle existen tres potenciales mecanismos para explicar esa correlación:

  • Psicológico: la gente que se siente sola con más frecuencia tiene más probabilidades de tener depresión, ansiedad y de sentirse en general más infelices.
  • Biológico: quienes se sienten más solos quizás duerman peor.
  • Conductual: quizás no hagan tanto ejercicio o fumen más.

2. Menos capacidad para combatir enfermedades comunes
Un estudio de las universidades de California y Chicago, publicado en 2015 en la revista especializada PNAS, investigó el efecto celular de la soledad en humanos y en macacos. Concluyó que puede suprimir la eficacia del sistema inmunológico.

Los académicos vieron que las personas socialmente aisladas tenían un aumento del 12% en la actividad de los genes llamados CTRA, que están involucrados en la respuesta inmunológica.

El estado de “hiperalerta”, desencadenado por el sistema simpático, incrementa la inflamación en el cuerpo y reduce nuestra capacidad para combatir infecciones.

La hipótesis es que los humanos evolucionaron para vivir en grupo, y cuando están aislados durante un período prolongado pueden sentirse inconscientemente amenazados y permanecer en un estado de “hiperalerta”, desencadenado por el sistema simpático.

Ese estado incrementa la inflamación en el cuerpo y reduce nuestra capacidad para combatir infecciones.

3. Presión sanguínea más elevada
Un estudio de la Universidad de Chicago concluyó que la gente que sufre de soledad tiene más probabilidades de tener hipertensión.

El estudio fue publicado en la revista Psychology and Aging en el año 2010.

4. Más riesgo de muerte prematura
Los adultos de mediana edad tienen un mayor riesgo de mortalidad cuando tienen soledad crónica o viven solos que los adultos de mayor edad en esas mismas circunstancias, afirma un estudio de 2015.

Según el estudio de la Universidad Brigham Young University de Estados Unidos, publicado en 2015 en la revista de la Association for Psychological Science el aislamiento social y la soledad están asociados a un aumento del 30% del riesgo de muerte prematura,

La investigación analizó 70 estudios diferentes en los que participaron unos 3.4 millones de personas.

Esto es lo que nos cuenta el artículo de la BBC Mundo, y es una confirmación médica de algo que todos podemos sentir: la soledad no deseada nos hace mal.

Por eso los psicólogos recomendamos quebrar el aislamiento y buscar la forma de establecer lazos positivos con los demás. Pueden ser compañeros del trabajo, vecinos, familiares, compañeros de alguna actividad, de la iglesia, de deporte, etc. Lo importante es que cada quien busque formas de integración a distintos grupos de pertenencia.

La soledad no deseada lleva a un estado de tristeza, falta de entusiasmo y depresión que puede, con el tiempo, acarrear males peores como adicciones o enfermedades psíquicas o físicas.

Si se siente solo pida ayuda. Comuníquese. Hable con alguien. Siempre hay personas dispuestas a ayudar y quizás están más cerca de lo que usted imagina. No permita que la soledad lo enferme. Abra la puerta, mire a su alrededor y busque nuevas relaciones positivas.

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