Nos dice el diccionario que el término proactivo refiere a una actitud que puede ser observable en cualquier ser humano y que se caracterizará principalmente por el asumir el control de su vida de modo activo.

En esta definición tenemos una primera clave: la proactividad es una actitud, y como toda actitud puede cultivarse y desarrollarse.

Sabemos que el término proactividad lo acuñó el psiquiatra austriaco Victor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro El hombre en busca de sentido.

El libro de Frankl fue considerado por la Biblioteca del Congreso de los EE.UU. uno de los 10 libros más influyentes de América. En su libro explica las experiencias que lo llevaron a descubrir la “logoterapia”, que es la técnica que enseña que la voluntad del ser humano lo hace sobreponerse a cualquier situación y por tanto le da sentido a la existencia.

Frankl nos dice que en los campos de concentración nazi había dos tipos de prisioneros. Aquellos que eran vencidos por las terribles circunstancias que les tocaba vivir en el campo de concentración y se dejaban morir y aquellos que hacían todo lo posible por sobrevivir a pesar de las extremas condiciones y tormentos a los que eran sometidos. Muchos de ellos sobrevivieron, tal es el caso de Victor Frankl.

Podemos pensar que la diferencia entre los dos grupos era la actitud con la que enfrentaban las duras circunstancias externas. Para ambos grupos las condiciones del encierro en al campo de concentración eran igual de insoportables. La diferencia era la actitud que cada uno tenía frente a esas condiciones.

El profesor y escritor motivacional estadounidense, especialista en liderazgo y autor del libro «Los siete hábitos de las personas altamente efectivas», Stephen Covey, considera que la esencia de la persona proactiva es la capacidad de liderar su propia vida. Al margen de lo que pase a su alrededor, la persona proactiva decide cómo quiere reaccionar ante esos estímulos y se dedica a aquellas cosas con respecto a las cuales puede hacer algo.

Para Covey la proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino que es asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan. Es decir, trabajar, esforzarse, concentrarse para que las metas que uno tiene se concreten.

¿Ser proactivo o reactivo?
Desde este punto de vista es posible clasificar a las personas en dos grandes grupos según su actitud ante la vida que tiene cada una: Las personas proactivas y las personas reactivas.
¿Qué las diferencia?

Las personas reactivas:
Se ven afectadas por las circunstancias, las condiciones del ambiente social. Reaccionan ante lo que ocurre. Las circunstancias y condiciones externas son más poderosas que su propio querer. No consiguen actuar determinados por su voluntad o deseo, sino que se limitan a reaccionar a los estímulos externos. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones ya que sus acciones son “reacciones” ante lo que ocurre.

La persona reactiva sufre se siente víctima de las circunstancias, siempre encuentra a quien culpar por lo que le pasa, al país, al gobierno, a la pareja, a los padres, etc.
Se ofenden, se quejan, culpan a los demás, se enojan y dicen cosas que después lamentan.

Esperan a que las cosas sucedan antes de actuar.

Normalmente estas personas esperan que sean otras las personas que tomen las decisiones, o esperan que otros tomen la iniciativa en realizar la acción, y estos los siguen.

Las personas proactivas
Se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados. Pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos. Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo.

Trabajan y se comprometen con lo que quieren. No se quejan, sencillamente se ponen a trabajar para que las cosas sean como ellos quieren.

Las personas proactivas no se ofenden fácilmente. Toman la responsabilidad de sus decisiones. Si no consiguen resultados vuelven a intentarlo. No tienen temor a equivocarse y aprenden de sus errores. Creen en su capacidad de cambiar las circunstancias, y se esfuerzan por lograrlo. Están buscando continuamente nuevas oportunidades. Se marcan objetivos efectivos orientados al cambio. Se anticipan y previenen los problemas. Hacen cosas diferentes, o actúan de forma diferente. Emprenden la acción y se aventuran a pesar de la incertidumbre. Perseveran y persisten en sus esfuerzos.

Frase de la semana
“El enfoque proactivo de un error consiste en reconocerlo instantáneamente, corregirlo y aprender de él.”
Stephen Covey

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