Frase de la semana
Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.”  Henry Ford

Uno de los logros que debería alcanzar cualquier persona es desarrollar su autonomía mental y psíquica. Es decir, ser capaz de pensar por sí mismo. Desde el nacimiento hasta la vida adulta son muchas las etapas que se deben recorrer para acceder a la autonomía.

El bebé nace en un estado de total dependencia del otro. Necesita que se ocupen de él para sobrevivir. De esta dependencia inicial a la independencia del adulto hay un largo trayecto.

Uno de los pilares de ese trayecto es la capacidad de generar los propios pensamientos y los propios puntos de vista.

A simple vista uno creería que siempre pensamos por nosotros mismos. Pero si profundizamos en nuestros pensamientos prontamente descubriremos que muchas de nuestras ideas y reflexiones no han sido conclusiones a las que nosotros hemos llegado. Se trata más bien de pensamientos que nos han sido dados. Inculcados. Y nosotros simplemente nos encargamos de repetir como loros cosas que nos han dicho o que han pensado otros. ¿Por qué resulta tan difícil pensar por uno mismo?  ¿Por qué adquirimos pensamientos ya preparados en vez de crear nosotros mismos nuestros propios pensamientos?

Sin duda, una de las razones es la pereza
Pensar es un gran trabajo. Es mucho más fácil y cómodo saltearse el esfuerzo de pensar.  Esforzarse en encontrar una respuesta propia a las inquietudes que nos . Es mucho más cómodo consumir las que nos vienen de fuera. Las respuestas preparadas por otros. Ya hechas. Listas para consumir.

En un mundo en el que se puede comprar todo, es normal que nos vayamos acostumbrando a comprar también las respuestas en vez de producirlas uno mismo. ¿Y cual es el problema? El problema es que poco a poco vamos perdiendo nuestra capacidad de pensar de manera autónoma. Y con ello perdemos también algo fundamental: la libertad interior. 

Según la tradición, Buda dijo alguna vez:
“No creas en algo simplemente porque lo has oído. No creas en algo simplemente porque es dicho y muchos lo rumoran. No creas en algo simplemente porque se encuentra escrito en los libros religiosos. No creas en algo meramente por la autoridad de tus maestros y ancianos. No creas en tradiciones porque han pasado de mano en mano durante muchas generaciones. Sólo después de observar y analizar, cuando encuentres algo que es acorde a la razón y conducente al bien y benéfico para uno y para todos, entonces acéptalo y vive según eso.”

Y sin embargo nuestra tendencia es dejar que otros piensen por nosotros. 

Una segunda explicación para esta tendencia es la cobardía. Por cobardía renunciamos a pensar y nos abandonamos a las directrices de otros. Pensar por uno mismo y tener los propios criterios implica diferenciarse. Y diferenciarse siempre implica correr algún riesgo. El riesgo de ser distinto.  Es más cómodo y menos riesgoso ser uno más de la manada que no se diferencia y que hace y piensa como la mayoría. 

El punto es si esos pensamientos son realmente nuestros. Si los hemos sometido a algún tipo de reflexión o si simplemente los repetimos sin siquiera tomarnos el trabajo de analizar lo que decimos.

Pensar por uno mismo es tener nuestras propias ideas, creencias y opiniones. De ese modo, a partir de nuestro propio punto de vista, es posible diseñar y vivir la vida según nosotros mismos. Seguir el propio camino y no dejarnos llevar por modas o presiones de los demás.

Por supuesto que el mundo y los demás son de gran influencia. Nos afecta. Somos parte de esta red psíquica que nos enlaza con todo y con todos. No podemos desconocer el peso que tiene la cultura, la tradición y los valores sociales en lo que somos y creemos. Pero, sin embargo, es necesario repensar y ubicar dentro de todo esto el propio punto de vista. 

Somos seres únicos y es eso lo que el confiere un valor especial a lo singular de cada uno.

 

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1 comentario

  1. Cada uno de nosotros tiene una forma particular de ser que a lo largo de nuestra vida se va desarrollando y a la vez en la mayoria de las personas se va disimulando, por el temor al rechazo y tambien por el facilismo de adoptar conductas gregarias, es mejor seguir a las masas que sentirse aislado. Si embargo el pensamiento es dúctil pero es nuestra responsabilidad saber alimentarle con una formación que le nutra también el proceso propio de pensamiento de una manera individual y ademas tener el valor de respetar nuestro pensar y sentir, en la medida que seamos capaces de reconocer el valor de tener una mentalidad y emociones propias también nuestra psiquis por completo será independiente y capaz de sentirse en libertad de expresarse.

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