Las relaciones de pareja se inician con enorme alegría y entusiasmo. El enamoramiento inicial provoca un estado de embriaguez emocional y da una sensación de completud. Como se dice habitualmente, “haber encontrado la media naranja”, es decir, la mitad que faltaba para sentirse completo.

El enamorado siente que ha encontrado a la persona ideal para compartir el resto de su vida. Con este regocijo y entusiasmo se comienza a armar un vínculo profundo que, lamentablemente, no siempre perdura en el tiempo.
Bajo la potencia del enamoramiento, la pareja empieza a convivir, a hacer planes, a formar una familia.

Pero, lamentablemente, todas estas emociones del inicio y sensaciones suelen desaparecer a medida que el enamoramiento decae.

Son muchos los conflictos que pueden llevar a una pareja a la ruptura.

Uno de ellos es lo que comúnmente se llama “el amor es ciego” ¿Qué significa esa frase?

Esa frase indica que en el momento del enamoramiento uno no ve a la persona tal como es. El amor lleva a idealizar a la persona amada. Los defectos suelen pasarse por alto y sólo se consideran las virtudes, Se tiene, en ese momento, una visión perturbada del otro, por efecto del enamoramiento.

Cuando, con el paso de los años, el enamoramiento decae, se empieza a ver al otro tal como es. Muchas parejas no pueden tolerar este período de “des-enamoramiento” y comienzan a surgir un montón de conflictos entre ellos.

En general comienza un proceso de lucha por cambiar al otro.
Nadie, cuando inicia una relación piensa que se va a separar. Pero, en general, tampoco se suele tener en cuenta que el enamoramiento es el inicio de un largo proceso que puede desembocar en la construcción de un vínculo duradero o puede desembocar en la ruptura.

Que aquel sentimiento inicial se convierta en un amor sólido es un trabajo que la pareja deberá realizar a base de comunicación, diálogo, intimidad y proyectos en común.

Los adictos al enamoramiento

Son las personas adictas a las sensaciones placenteras que el enamoramiento otorga. Les gusta y necesitan sentirse siempre “enamoradas”.

Si no consiguen sostener el enamoramiento con su pareja se frustran y, en general, inician una nueva relación para volver a sentirse enamorados.

Estas personas, en general, no toleran la frustración que la caída del enamoramiento ocasiona.  Suelen cambiar de pareja con frecuencia, pues necesitan sostener siempre la pareja en su estado inicial, el estado de enamoramiento.

¡El amor es ciego!
Parte I
Dice la ciencia

Hace algunos años especialistas británicos descubrieron que cuando las personas aman con intensidad, en su cerebro se «activan» las neuronas conocidas por su sensibilidad a la oxitocina, un químico portador de mensajes vinculado con sensaciones como el amor, y las conductas maternal y paternal.

Al mismo tiempo se desactivan otras zonas, entre ellas la que tiene relación con los juicios negativos y la del pensamiento crítico.

Numerosos estudios están indicando que la compleja bioquímica del amor elimina en parte el pensamiento crítico que se pueda tener hacia el ser querido.

Una madre cuando evalúa a su hijo o una persona cuando valora a su pareja tiende a minimizar los juicios adversos sobre ellos por razones que van más allá que el juicio racional interesado.

Científicos británicos del Colegio Universitario de Londres señalan que cuando las personas aman intensamente y observan a su pareja o hijos, las zonas cerebrales que tiene que ver con el pensamiento crítico y con los juicios negativos se desactivan. Literalmente, las neuronas que tienen que ver con esto se «apagan».

Por otro lado, un equipo de investigadores de la Universidad de California comprobaron que las personas enamoradas sobrevaluan a sus respectivas parejas y ven menos atractivas a otras personas.

El amor es ciego
Parte II
(Cuento)

Cuenta la leyenda que una vez se reunieron todos los sentimientos y las cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura les propuso:

“¡Vamos a jugar a las escondidas!”

Cuando la locura contaba 999,999, el amor aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todos se encontraban ocupados. Finalmente vio un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores. La locura terminó de contar y los fue encontrando a todos, pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio.

Entonces la locura tomó una vara y comenzó a mover las ramas, cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y  prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, se dice que el amor es ciego y que la locura siempre lo acompaña.

Frase de la semana

Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto.

Noel Clarasó

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