Es indudable que la tecnología se ha metido de lleno en todos los ámbitos de nuestra vida. ¿Cómo no iba a afectar también los modos de ser infiel?

El micro-cheating es la palabra de moda en lo que a infidelidad se refiere. Se puede traducir del inglés como “micro engaños”. Se trata, entonces, de micro / mínimos engaños. En la actualidad está relacionado con la tecnología y las formas de comunicación que nos propone.

Hubo un tiempo en el que ser infiel o el engaño se relacionaba con encontrarle a la pareja una mancha de lápiz labial en el cuello, o acaso un olor a perfume distinto, o una actitud rara, o un papel con un misterioso número de teléfono, o una demora imposible de explicar. Pero esos eran otros tiempos.

Luego llegaron las redes sociales. Y las pistas de una posible infidelidad empezaron a ser otras: un gesto en una foto, alguien mirando a quien  no debería, o amigos desconocidos en Facebook que despiertan sospechas. Pero las cosas siguieron cambiando. Aparte de las redes sociales están hoy las aplicaciones de citas. Entonces, sin duda, las cosas se han vuelto un poco más complicadas.

Martin Graff, profesor de psicología en la Universidad de Gales de Sur, Reino Unido, en un reciente artículo explica que la infidelidad ha evolucionado con las posibilidades de internet.

El especialista define micro-cheating como cualquier comportamiento de alguien que está en una relación, que sugiera que hay una tercera persona emocional o físicamente involucrada.

Estos comportamientos existieron siempre. Lo que ocurre es que el auge de las aplicaciones de citas y las redes sociales, los agudizaron. En el pasado, las personas intercambiaban miradas, sonrisas, una nota de amor, un gesto, un exceso de amabilidad. Era necesaria cierta cercanía física. Se trataba de pequeños gestos que denotaban  interés por un tercero. Hoy, las posibilidades son otras y estos gestos fueron suplantados por los “Me gusta”, los mensajes mirar las historias y otras formas.

Dicen que el micro-engaño o micro- cheating engloba una serie de actividades muchas veces asociadas a las redes sociales que generan excitación sexual, y donde el otro miembro de la pareja queda excluido.

El micro-cheating no siempre significa que uno esté engañando a su pareja. Sin embargo, es un comportamiento que puede dar pie a una infidelidad.

Las relaciones sexuales fuera de la pareja son consideradas infidelidad por casi el 100 por 100 de los hombres y las mujeres, pero todo lo que ocurre antes de cruzar esos límites se presta a la confusión.

El microengaño puede entenderse como la búsqueda de excitación sexual a través de los medios digitales. ¿Pero es realmente una infidelidad? ¿O es la antesala a una infidelidad?

Algunos de los comportamientos considerados micro-engaños son: las interacciones en las redes sociales, los me gusta, los chats privados, mantener los perfiles de citas online activos, publicar fotos provocadoras en las redes sociales, ver pornografía sin la presencia de la pareja, evitar mencionar deliberadamente a una pareja en una conversación para presentarse como soltero/a,  seguir o interactuar con un amante del pasado en las redes sociales.

Decidir si el micro engaño es una infidelidad o no depende de cada pareja.

A veces, estas actitudes son el síntoma de un problema dentro de una relación y otras veces pueden ser el ejercicio de fantasear o de obtener un nivel de excitación sexual.

A las antiguas generaciones les alcanzaba con pensar solamente en una situación erótica fuera de la pareja. Las generaciones actuales necesitan formas más concretas para estimularse sexualmente

Las redes sociales  permiten el anonimato y el contacto con el otro sin el cuerpo.

El micro engaño puede ser una puerta de entrada a formas más perjudiciales de engañar al otro. Dependiendo de la persona, algunas de estas conductas pueden llevar a una relación extramatrimonial o no.

Pero, a diferencia de un verdadero engaño, el problema es que la mayoría de las personas ni siquiera se dan cuenta de que lo están haciendo.

Si bien el hecho de que se mantenga en secreto significa que se ha establecido un obstáculo que aleja a los integrantes de una pareja. Por otro lado, es un modo cibernético de fantasía sexual. Con lo cual, cada pareja deberá encontrar su modo, sus códigos y establecer lo que les resulta aceptable o no para cada relación.

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