En el área de la salud, tanto física como mental, siempre es preferible prevenir que curar. Hablamos de prevención al hablar de todas las estrategias destinadas a evitar la aparición de enfermedades o de mitigar sus efectos.

La Organización Mundial de la Salud define 3 niveles de prevención: Prevención Primaria, Secundaria y Terciaria. Cada una supone técnicas y objetivos diferentes.

– La prevención primaria: evita la adquisición de la enfermedad a través de diversas estrategias como la vacunación, la eliminación y el control de riesgos ambientales, la educación sanitaria, una adecuada información, correcta alimentación, etc. La prevención primaria previene la enfermedad en personas sanas. El objetivo es evitar la aparición de la enfermedad en una persona o en una comunidad.

– La prevención secundaria: está encaminada a detectar la enfermedad en estadios precoces en los que el establecimiento de medidas adecuadas puede impedir su progresión. La detección temprana de la enfermedad permite impedir que ésta avance y apunta a el pronto restablecimiento de la salud de la persona o de la comunidad afectada.

– La prevención terciaria: comprende aquellas medidas dirigidas al tratamiento y a la rehabilitación de una enfermedad para demorar su progresión y, con ello la aparición de complicaciones. El objetivo es impedir el agravamiento del cuadro e intentar mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Prevención y estrés
Los especialistas coinciden en calificar al estrés como uno de los males contemporáneos que aqueja a gran parte de la población.

El cuerpo reacciona al estrés de física, mental y emocionalmente. La función del estrés es mantenernos alerta ante los peligros del mundo. Pero cuando el estrés supera el nivel tolerable y aceptable comienzan las complicaciones, ya que en ese momento puede empezar a afectar nuestro estado de salud.

Cuando no se sabe controlar el estrés o no se encuentra una manera de canalizarlo, entonces éste se convierte en angustia. Tal es el estado de tensión, que se pueden producir dolores de cabeza, nauseas, dolor de pecho, irritabilidad, mal humor, cansancio, etc.

El insomnio es otro padecimiento a mediano plazo que puede resultar de un modo de vida lleno de estrés y que puede perjudicar a la salud física y mental.

Aumento de peso: algunos especialistas relacionan el estrés con el aumento de peso.

Corazón: un estudio realizado en Europa, donde participaron 200,000 empleados, encontró que las personas que tenían empleos estresantes y un bajo poder para tomar decisiones en relación a su trabajo, eran 23% más propensos a sufrir un primer infarto a diferencia de personas con trabajos menos estresantes.

Mala memoria: Se ha estudiado que el estrés afecta a la memoria. La hormona del estrés, el cortisol, puede interferir con la habilidad del cerebro para formar nuevos recuerdos.

Cabello: el estrés puede a dañar el cabello. Algunas investigaciones lo consideran como un factor relacionado a problemas capilares como la alopecia (caída de cabello).

Acné: también puede provocar la aparición de granitos en la piel. Algunos estudios en donde han participado estudiantes con presencia de acné, han constatado que éste incrementa su aparición cuando los chicos se encuentran en periodo de exámenes en comparación con periodos más libres de estrés en el colegio.

Envejecimiento prematuro: situaciones de angustia y estrés, podrían fomentar un aceleramiento del envejecimiento celular.

Para la prevención del estrés es posible barajar distintas alternativas, que pueden ser clasificadas como prevención primaria, secundaria o terciaria, centradas en las distintas fases del proceso de desarrollo del estrés.

La prevención primaria se refiere a las acciones dirigidas a reducir o eliminar los factores de estrés, así como a promover positivamente el medio ambiente saludable.

La prevención secundaria consiste en la detección y tratamiento precoces estrés. Se trata de reconocer el estrés y poder parar a tiempo o recurrir a ayuda profesional si es necesario.

La prevención terciaria implica la rehabilitación y recuperación de las personas que han sufrido o sufren problemas graves de salud derivados del estrés. En este caso es necesario un tratamiento dirigido y supervisado por un profesional.

Para prevenir el estrés o cualquier enfermedad es importante mantenerse informado y actualizado.

Frase de la semana
“Hombre prevenido vale por dos.”

Refrán popular.

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