¿Frente a un vaso que contiene líquido hasta la mitad, ¿usted lo ve medio lleno o medio vacío?  La respuesta a esta sencilla pregunta nos muestra dos maneras opuestas de interpretar los hechos que ocurren en la vida.

¿Ve siempre lo que falta o ve lo que tiene?
Una de esas interpretaciones es pesimista y la otra optimista.

Podemos decir que las palabras optimismo y pesimismo, describen el modo en que las personas interpretan tanto las cosas buenas como malas que les suceden en la vida. Son dos maneras distintas de interpretar lo que se vive.

La forma en la que se interpreta y se valora la realidad determina la actitud y las forma de conducirse y de actuar.

Si se piensa y se interpreta la realidad de una manera pesimista, la actitud será negativa, desganada, temerosa, y es más probable que las cosas salgan mal.
Una interpretación optimista ante la vida dará más energía, confianza y perseverancia  para enfrentar las diversas situaciones que ocurran. Y, como consecuencia, habrá más posibilidades de que las cosas salgan bien.

Pesimistas y optimistas

Todas las personas tienen momentos pesimistas y momentos optimistas.
Pero hay personas que tienen una marcada tendencia a interpretar los sucesos de manera pesimista, y otros que en general lo hacen con optimismo.

¿Cuáles son las diferencias entre unos y otros?
Los pesimistas creen que no resolverán nunca sus problemas, y suponen que las cosas se pondrán peor. No confían en su capacidad de solucionar las situaciones problemáticas y se sienten destinados al fracaso.

Los optimistas, en cambio, creen que sus problemas son temporales y que los resolverán con el paso del tiempo. Confían en que encontrarán una solución adecuada y se sienten capaces de enfrentar las adversidades.

Cuando los optimistas advierten que ellos mismos tienen defectos o faltas, suponen que son capaces de mejorarse a sí mismos y se ponen a trabajar para lograrlo.

Los pesimistas, en cambio, suelen pensar que cambiar es imposible y que siempre tendrán las mismas limitaciones.

Ante la misma situación, optimistas y pesimistas actúan distinto. Los pesimistas ven siempre, en primer lugar el aspecto negativo, los optimistas el positivo.

En una crisis los pesimistas ven la amenaza y los optimistas, en cambio, ven una oportunidad.

Los pesimistas se dan por vencidos antes de realizar el primer intento. Le tienen terror al fracaso y están convencidos de que las cosas irán de mal en peor.

Los optimistas, en cambio, luchan por sus sueños y no se asustan por los fracasos. Por el contrario, ven en los fracasos la posibilidad de corregir los errores y seguir adelante.

¿Aprender a  ser optimista?

¿Se puede aprender a mirar la vida con ojos positivos?
Según los estudios de psicología positiva el optimismo es una actitud que se puede aprender.

Para cultivar el optimismo hay que aprender a reconocer los pensamientos catastróficos y desalentadores que nos decimos a nosotros mismos cuando las cosas no van tan bien como nos gustaría.

Esos pensamientos son un núcleo de negatividad que funciona en la mente y que es necesario conocer y desarmar, para comenzar a tener una actitud positiva.

Esa negatividad puede ser producto de experiencias dolorosas que se han tenido en el pasado, o puede ser una tendencia que se ha aprendido en la infancia. Muchas veces está tan incorporado que la persona ni siquiera se da cuenta de que gran parte de sus pensamientos son negativos y desalentadores. Las personas pesimistas suelen creer que su punto de vista es el correcto y que así es el mundo. Pueden creer que nada bueno puede esperarse del futuro.

El optimismo, por el contrario, es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables.

El primer paso, entonces, es comprender que no se trata de si el mundo o la vida son buenos o malos, sino de la forma en la que los interpretamos. Es decir, se trata de cambiar los cristales a través de los que vemos el mundo. Esos cristales son los pensamientos y creencias que están instaladas en nuestras mentes.

Ventajas de ser optimista

Las personas con una actitud optimista suelen tener algunas ventajas:

1.     Mejor autoestima.
2.    Mayor confianza en uno mismo.
3.    Mayores herramientas para encontrar soluciones a los problemas y obstáculos.
4.    Mejores relaciones con los demás.
5.    Mejor estado anímico.
6.    Mayor entusiasmo ante la vida y los proyectos.
7.    Mayor constancia y perseverancia.
8.    Mayor compromiso con los propios objetivos.
9.    Mayor bienestar físico y emocional.
10.    Mayor comunicación con los demás.

Frase de la semana

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.”
Winston Churchill

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