Frase de la semana
La memoria es el centinela del cerebro. .” William Shakespeare

Las funciones cognitivas son centrales para la vida. Pensar, recordar, concentrarse, prestar atención, son algunas de ellas. 

Nuestro cerebro es el responsable de los procesos mentales necesarios para manejarnos adecuadamente en el día a día.

Las funciones cognitivas principales son:

  • Atención y concentración: para escuchar y estar atentos.
  • Percepción y reconocimiento: para reconocer personas y objetos.
  • Orientación: para saber dónde estamos y hacia dónde vamos.
  • Memoria: para recordar y aprender con ello.
  • Funciones ejecutivas: para planificar actividades.
  • Lenguaje: para comunicarnos.
  • Cálculo: para hacer cuentas.

A partir de los 50 años puede ocurrir un deterioro leve de la memoria y otras funciones cognitivas como el lenguaje, el sentido de la orientación y la función ejecutiva.

Ese desgaste es normal. Es leve y no interfiere con las actividades de la persona que suele compensarlo con experiencia e información acumulada.

Pero no sólo el paso del tiempo puede afectar a la memoria. 

Las situaciones de estrés, la sobrecarga de preocupaciones, el uso de algunas drogas y psicofármacos pueden también afectar a la memoria y a otras funciones cognitivas como la atención y la concentración. 

Cuando el deterioro es importante y empieza a afectar la vida cotidiana, puede deberse a enfermedades degenerativas, como el mal de Alzheimer, y es necesario hacer un diagnóstico médico. 

Los especialistas del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos  indican que una combinación de pequeños ejercicios mentales, hábitos saludables y una alimentación sana, es la clave para ejercitar la memoria de todos. 

En los adultos mayores perder la memoria puede deberse más a dejar de tener una vida laboral, y a aislarse  que al envejecimiento en sí mismo. 

Hoy en día se sabe que las funciones cerebrales pueden entrenarse. Es posible ejercitarse para mantenerse en forma. Así como vamos al gimnasio para mantener el cuerpo en forma, de la misma manera hay que ejercitar la mente para evitar el deterioro cognitivo. 

¿Cómo cuidarse?
Investigaciones recientes señalan que nuestro estilo de vida puede convertirse en un factor protector frente a los trastornos cognitivos en general, y de memoria en particular. 

  1. Se sabe que mantener una buena salud física es fundamental para proteger nuestro cerebro del deterioro. La realización periódica de ejercicios físicos y una dieta rica en frutas y verduras, que evite las grasas, las frituras y la sal en exceso, ayuda a mantener la mente en forma 
  2. Mantener una buena salud emocional. El estrés, la depresión y la ansiedad tienen consecuencias negativas para las funciones intelectuales. Si bien niveles moderados de estrés pueden ser estimulantes, cuando es demasiado alto o se mantiene por períodos prolongados, puede afectar las conexiones y la capacidad de adquirir y memorizar nuevos conocimientos. 
  3. La actividad y ejercitación mental son básicas. Aprender algo nuevo, estudiar, mantenerse activos mentalmente es fundamental para prevenir el deterioro cognitivo. 

Consejos para ejercitar las habilidades cognitivas 

  • Lleve un estilo de vida sano, evitando el alcohol y el tabaco. 
  • Realice ejercicio físico periódicamente. 
  • Trate de evitar situaciones de estrés emocional y permítase disfrutar de actividades recreativas. 
  • Mantenga una amplia gama de intereses y hobbies. 
  • Intente mantener una vida socialmente activa. 
  • Intercambie momentos y opiniones con personas de menor edad. 
  • Realice periódicamente ejercicios para mantener su mente activa. 

Algunos ejercicio para mantenerse en forma:

  • Mire una película y explique la trama a quien no la haya visto. 
  • Haga las cuentas mentalmente en el supermercado y luego compárelas con el resultado al pagar. 
  • Lave sus dientes con la mano no dominante. 
  • Cambie sus rutinas.
  • Cuando entre en un cuarto lleno de gente trate de estimar rápidamente cuántas personas hay a su derecha y cuántas a su izquierda. 
  • Cuando cene  trate de identificar los ingredientes utilizados en el plato que está comiendo. Concéntrese en los sabores sutiles. Luego verifique sus percepciones. 
  • Memorice listas de palabras o poesías o canciones nuevas. 
  • Lea periódicos, revistas, libros.
  • Vea las noticias en televisión, recordarlas y contárselas a alguien.
  • Haga pasatiempos: puzles, sudokus, sopas de letras, crucigramas.
  • Participe en juegos de mesa: cartas, dominó, ajedrez, damas…
  • Realice manualidades: labores,  dibujo, costura…
  • Recuerde acontecimientos importantes, cumpleaños, viajes, visitas y coméntelas con alguien.

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