Los problemas sexuales en las parejas son muy comunes, más comunes de lo que se cree.  Según los expertos en parejas, para la mayoría de los matrimonios los conflictos sexuales constituyen la principal queja.

Opinan los especialistas que muchos matrimonios deben enfrentar esta dificultad: no se sienten satisfechos por la vida sexual que tienen en común.

Las dificultades sexuales pueden repercutir en otras áreas de interacción de la pareja y pueden erosionar la confianza, las ganas de hacer cosas juntos, la alegría, etc.

También, al revés, al revés los problemas sexuales pueden ser consecuencia de otros problemas existentes en relación matrimonial, como la falta de comunicación, de afecto, de intimidad emocional.

Sin embargo, es importante señalar que las disfunciones sexuales no son por sí mismas, una manifestación de discordia. Muchas parejas felices tienen problemas con su vida sexual. Es decir, los problemas sexuales no siempre ocasionan un quiebre en la pareja.

Algunos sicólogos norteamericanos hicieron un estudio en cien parejas que no estaban en terapia. La mayoría evaluaba sus matrimonios como muy satisfactorios, pero el 63 por ciento de las mujeres y el 40 por ciento de los hombres tenían disfunciones sexuales de distinto tipo.

Este estudio reveló que muchos matrimonios pueden sentirse satisfechos a pesar de que su vida sexual no sea satisfactoria, ya que encuentran el bienestar en las otras actividades y sentimientos que la pareja les brinda.

¿Qué conflictos trae?
Las dificultades sexuales pueden llegar a producir distintos grados de conflicto en el matrimonio, según el significado y la  importancia que cada uno le atribuya a la sexualidad.
Algunas parejas pueden tolerar inconvenientes sexuales en forma exitosa, aislándolos del resto de su relación. Es decir, pueden, a pesar de tener una vida sexual insatisfactoria, mantener la intimidad emocional.

Otros, en cambio, deben buscar ayuda profesional, ya que las dificultades en la sexualidad van dañando la relación de pareja.  La falta de una sexualidad satisfactoria hace que se alejen, se sientan infelices, irritables, sin ganas de compartir nada con el otro.

En estos casos los conflictos deben ser tratados con una psicoterapia, porque cuando los conflictos  sexuales se han instalado, tienden a perpetuarse, por el miedo al fracaso.

Las disfunciones sexuales nunca tienen una sola causa. Normalmente obedecen a múltiples razones.
Algunas disfunciones, como la falta de deseo sexual, aparecen asociadas con las presiones, a las exigencias, al estrés y a sentimientos negativos hacia el otro. También la  eyaculación precoz puede estar asociada al miedo al fracaso, a la exigencia y a la falta de confianza.

Fases de la sexualidad humana
El concepto de sexualidad normal o anormal está influido por la cultura y cambia a través del tiempo.
Sin embargo, a efectos de hacer un análisis, los estudios acuerdan en distinguir en la respuesta sexual humana tres fases:

a) fase del deseo
b) fase de la excitación
c) fase de resolución u orgasmo.
Los problemas sexuales pueden aparecer en cualquiera de estas fases.

Puede estar afectada la fase del deseo, en ese caso la persona casi nunca siente ganas de mantener una relación sexual. Elude el momento, pone excusas, no tiene ganas con frecuencia o casi nunca, y esto suele ocasionar una serie de problemas y de desencuentros con la pareja.

Cuando los problemas aparecen en la segunda etapa, la persona puede sentir el deseo, pero no logra la excitación necesaria para llevar adelante una relación sexual satisfactoria. Se dan en este plano las dificultades para alcanzar y sostener una erección, que también genera consecuencias negativas y conflictos con la sexualidad.

Las dificultades en la tercera etapa hacen que la persona no consiga llegar al climax de la relación, el orgasmo. Las relaciones dejan entonces una sensación de frustración y de insatisfacción.
Estas etapas están conectadas y se influyen mutuamente. Es posible que si una persona no puede llegar al orgasmo vaya perdiendo el interés en tener relaciones sexuales y por lo tanto vaya perdiendo el deseo.

Para que una persona pueda funcionar sexualmente bien, debe ser capaz de entregarse total y relajadamente a la experiencia erótica.

Es necesario que las parejas puedan hablar libremente de lo que sienten y de lo que les pasa al mantener relaciones sexuales.

Muchas parejas se sienten culpables y atemorizadas para explorar y experimentar con la sexualidad.
Es muy común que las mujeres, aunque necesiten más estimulación, no sean capaces de pedirla, y que los hombres actúen con excesiva rapidez.

Frase de la semana

“Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.”

Woody Allen

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