Cuando alguien es víctima de una situación de violencia o de situación que implique una amenaza de lesión o de muerte puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático (TEPT). El estrés post traumático es un intento de procesar la situación traumática que les ha tocado vivir.

Por supuesto, las niñas y los niños también pueden padecer esta forma de estrés si se sienten amenazados en su integridad física o emocional. Este proceso puede ser muy perturbador para ellos y es necesario que los padres y madres entiendan la dimensión del problema para poder acompañarlos y ayudarlos.

Se trata de un trastorno de ansiedad en el que los que han vivido un episodio amenazador vuelven a experimentar su trauma en forma de imágenes, recuerdos, pesadillas o pensamientos terroríficos.  Esto va acompañado de un gran malestar y de una serie de alteraciones de la conducta causadas por la ansiedad y por la angustia.

Los síntomas de TEPT  suelen aparecer durante el primer mes después de producirse el trauma, o pueden manifestarse meses o incluso años después.

Si su hijo o hija ha vivido un episodio traumático en el que se ha sentido amenazado de manera concreta o simbólica es importante que esté atento a los síntomas para poder ayudarlo a superar el mal momento que ha vivido.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del trastorno de estrés postraumático?

• Pesadillas aterradoras y trastornos de sueño.

• Temor a las personas y a los lugares relacionados con el evento.

• Podrían mostrarse retraídos y apáticos, con dificultades para sentirse afectuosos.

• Presentar arrebatos de rabia que antes no tenía.

• Tener dificultades para concentrarse y para prestar atención. 

• Dolores de cabeza, malestar estomacal, u otros problemas de salud sin causa física.

• Depresión, tristeza, apatía y estados de ansiedad inmanejables.

• Sensación de nerviosismo o de estar «en guardia».

• Sobresaltarse fácilmente ante cualquier cosa.

• Pérdida del interés por las actividades que solía disfrutar.

• Irritabilidad frecuente. Mostrarse más agresivos que antes o incluso violentos.

• Recuerdos recurrentes y no deseados del suceso traumático. Las imágenes vuelven y se imponen en el pensamiento, impidiendo el olvido de lo ocurrido.

• Problemas en la escuela.

• Problemas de conducta en general.

• Preocupación y miedo por la posibilidad de morirse o de que alguien querido muera.

• Comportamientos regresivos, por ejemplo, chuparse el dedo o volver a mojar la cama.

• Sentir como si el suceso estuviera volviendo a ocurrir.

• Angustia y miedo generalizado.

• Los niños pequeños pueden recrear lo sucedido en sus juegos o dibujos.

• Incapacidad de experimentar emociones positivas como alegría, satisfacción y cariño.

¿Cómo puedo ayudar a mis hijas e hijos?

Si su hijo ha vivido una situación de violencia lo que necesita es que le preste apoyo y comprensión para superar lo que ha vivido. Es importante que usted se mantenga tranquilo para poder asistir emocionalmente a sus hijos.

Estas son algunas sugerencias para ayudar a sus hijas e hijos con trastorno de estrés postraumático:

• Después de haber vivido un suceso traumático la mayoría de los niños y niñas necesitarán un período de adaptación para volver a la normalidad. Es importante que los padres los acompañen con paciencia y comprensión durante ese proceso.

• Se recomienda mantener los horarios lo más parecidos posible a como eran antes del suceso. Los horarios y las rutinas les dan seguridad a los niños y a las niñas. Mantenerlos los ayudarán a recuperar la calma y la normalidad de la vida.

• No lo fuerce a hablar sobre lo ocurrido si no tiene ganas.  Sea receptivo y muéstrese disponible para escucharlo cuando el niño lo solicite. Respete sus tiempos.

• Explíquele que lo que está sintiendo es normal, que vivió algo difícil y que es normal que por un tiempo se sienta mal. Explíquele también que ese malestar es transitorio, y que poco a poco se sentirá mejor.

• A causa del episodio traumático las niñas y los niños se pueden sentir impotentes. Para ayudarlos es bueno  transmitirles que tienen control sobre algunos aspectos de sus vidas. Por ejemplo, podrían dejar que elija una actividad especial para el fin de semana o qué comer o qué ropa usar.

• Ayúdeles a mejorar su autoestima. El episodio de violencia que han vivido pueden hacerle sentir que ellos no valen nada. Es fundamental que los niños recuperen su autoestima y que sepan que son importantes.

• Manténgase en comunicación  con la escuela para saber cómo se adapta el niño después del episodio traumático.

• Si tiene conductas regresivas como dormir con las luces encendidas, o volver a hacerse pis en la cama no lo critique. Es parte del proceso que el niño está atravesando. Tenga un poco de paciencia.

• Si no sabe cómo ayudar consulte con el médico o con un profesional de su confianza.

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