Los insomnios
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Las dificultades para dormir son, sin duda, uno de los males de nuestra época. El desvelo. La inquietud nocturna que impide conciliar el sueño. La desesperación al ver que la hora pasa y no hay forma de dormir. El sueño interrumpido. En otras palabras, los insomnios.

Los insomnios tienen muchas caras. Podemos pensar en una cara particular y única para cada persona que no consigue dormir. Un modo especial de vivir esas desesperantes horas del desvelo en las que los pensamientos no nos dejan dormir. 

Para muchos, el insomnio es una especie de monstruo que acecha por las noches. 

En su poema “Insomnio”, el poeta Jorge Luis Borges lo describe así:

“De fierro

de encorvados tirantes de enorme fierro tienen que ser la noche,

para que no la revienten y la desfonden

las muchas cosas que mis aborrotados ojos han visto,

las duras cosas que insoportablemente la pueblan.”

Y más adelante dice:

“El universo de esta noche tiene la vastedad

del olvido y la precisión de la fiebre.”

Así, cada persona tiene su forma particular de atravesar su insomnio.

El insomnio puede manifestarse de diversas maneras: como dificultad para conciliar el sueño, como un dormir liviano que se interrumpe una o varias veces durante la noche o también como el hecho de despertarse mucho antes de lo planeado. 

Cualquiera de estas formas implica que estamos durmiendo menos de lo que necesitamos y hace que no descansemos bien. 

Todos sabemos que el buen dormir es tan necesario para la vida como el alimento. Por eso hay que prestarle atención, si por algún motivo no estamos pudiendo hacerlo. 

Se considera que, para un buen descanso, la mayoría de los adultos necesitan dormir entre 7 y 8 horas por noche.

Por otro lado, no es suficiente con la cantidad, sino que es importante la calidad del sueño. Es necesario que se pueda conciliar un sueño profundo, mediante el cual el cuerpo y la mente encuentren el descanso que necesitan.

El insomnio tiene varias consecuencias nefastas para la vida. 

Algunas de ellas son: 

  • Tener un menor desempeño físico y mental durante el día.
  • Irritabilidad, falta de paciencia y mal carácter.
  • Tener un mayor riesgo de provocar accidentes automovilísticos.
  • Problemas para concentrarse y prestar atención.
  • Tener una menor capacidad para reaccionar ante las situaciones de peligro, con los consiguientes riesgos que puede ocasionar la falta de reflejos.
  • Sensación de cansancio, fatiga y desgano.
  • Depresión y ansiedad. 
  • Somnolencia diurna, estado de distracción. 
  • Aumento de los errores que se comenten en cualquier actividad.
  • Tener preocupaciones constantes respecto del sueño. Obsesionarse con la preocupación si se va a poder dormir o no esa noche.
  • Conflictos con los demás causados por la irritabilidad y el desgano. 

Obviamente, todas estas secuelas hacen que la calidad de vida de la persona insomne se deteriore notablemente. 

Causas frecuentes del insomnio 

Como dijimos existen muchos insomnios y claro está, muchas causas. Sin embargo, las más frecuentes son:

  1. Estrés: El estrés está en el primer lugar de esta lista. Las preocupaciones, los acontecimientos estresantes de la vida, o cualquier situación que cause un estado de estrés suelen ser una causa de insomnio. 
  2. Cambio de horarios. La alteración de los ritmos circadianos del cuerpo puede causar insomnio. 
  3. Malos hábitos de sueño. Entre ellos, tener horarios irregulares para acostarse, hacer largas las siestas, hacer actividades estimulantes antes de acostarse, tener un entorno de sueño incómodo, así como usar la cama para trabajar o comer. También pueden causar insomnio el uso de computadoras, videojuegos, teléfonos inteligentes u otras pantallas antes de acostarse.
  4. Comer en exceso en la noche: puede ocasionar dificultades en la digestión que impidan el buen dormir. 
  5. Los trastornos de ansiedad. El estado de ansiedad causa, entre otras cosas, una aceleración del pensamiento que impiden desconectar la mente a la hora de dormir. 
  6. El abuso de cafeína, nicotina y alcohol. Es recomendable no ingerir ninguna sustancia estimulante.
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¿Cómo podemos recuperar el buen dormir?

Algo que se puede revisar y corregir son los hábitos de sueño. 

 Algunas ideas son: 

  • Armar una rutina del sueño. Acostarse y despertarse a la misma hora todos los días, incluyendo los fines de semana.
  • Hacer actividad física.
  • Evitar las siestas.
  • Limitar el consumo de la cafeína y de cualquier bebida estimulante. 
  • Evitar las comidas pesadas y abundantes antes de acostarse.
  • Tratar de que el dormitorio sea un lugar cómodo y oscuro.
  • Usar la cama solamente para dormir y tener intimidad.
  • Crea un ritual que relaje antes de dormir, como un baño tibio o escuchar música suave.
  • Evitar el tabaco y el alcohol.
  • Evitar el uso de computadoras o de teléfonos antes de dormir. 
  • Minimizar el ruido, la luz y las temperaturas extremas durante el periodo de sueño.

Si las dificultades para dormir continúan es necesario consultar a un médico. El profesional hará el diagnóstico, determinando las causas específicas de su insomnio y le recomendará el tratamiento adecuado. 

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