Todos sufrimos golpes en la vida. Muchas veces las cosas no son como queremos, muchas veces nos toca perder, o sufrir por adversidades emocionales, personales o laborales. Sin embargo, hay quienes se dan por vencidos ante problemas que podrían considerarse leves, mientras otros se reponen de verdaderas desgracias, se fortalecen y siguen adelante.

¿Por qué ocurre esto?
La respuesta a las adversidades depende de la capacidad de recuperación psíquica de cada persona. Esta capacidad de recuperarse de los golpes de la vida y seguir adelante se llama resiliencia. Se trata de la capacidad de poder seguir progresando en la vida a pesar de haber sufrido experiencias traumáticas, condiciones difíciles o enfermedades graves, superándolas y transformando el dolor y las crisis en una oportunidad para aprender.
La resiliencia es la capacidad de una persona para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos adversos, de pérdidas dolorosas, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves.
E. Chávez y E. Yturralde la han definido como:
“La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.”
¿Es posible desarrollar esta capacidad? ¿Es posible aprender a recuperarse de los golpes de la vida? ¿Es posible convertir una situación dolorosa en una oportunidad?
Los especialistas en psicología positiva opinan que sí.
Pasos para desarrollar la resiliencia
1. Autoanálisis. Un paso importante para fortalecer la capacidad de recuperación es conocerse a uno mismo. ¿Cuánto se conoce usted? ¿Cuáles son sus sueños y objetivos? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades? ¿Cómo reacciona ante los problemas? ¿Ve el vaso medio lleno o medio vacío?
2. Capacidad de decisión. Decidir es encontrar el propio camino entre diferentes alternativas. Es hacerse cargo de la necesidad de elegir. Siempre estamos optando por una u otra cosa; incluso cuando nos negamos a cambiar estamos eligiendo no hacerlo. Decidir es ser protagonista de la propia vida.
3. Independencia. Establecer los límites entre uno mismo y el ambiente que lo rodea permite tener relaciones afectivas más saludables y constructivas. Ser independiente es hacerse responsable de las propias decisiones, de los logros y de los fracasos. Y le dará mayor fortaleza a la hora de enfrentar problemas.
4. Tener iniciativa. Significa ser capaz de afrontar los conflictos y resolverlos en lugar de esconderse o negarlos. Tener iniciativa es llevar las riendas de la propia vida, tanto en las buenas como en las malas.
5. Desarrollar la creatividad. Permite descubrir nuevos puntos de vista y nuevas soluciones a los problemas. Es la capacidad de reinventarse, de buscar nuevas alternativas, aún cuando todo parece desmoronarse.
6. Capacidad de control. Esto significa tomarse tiempo para no actuar impulsivamente. Poder reflexionar, observar, y medir las consecuencias de los propios actos.

Tres claves para recuperarse

1.    Ver las dificultades como desafíos.
Es esta la base de un pensamiento positivo. Es importante entender que los fracasos y errores son lecciones y oportunidades para desarrollarse. Cada adversidad, cada golpe de la vida es una oportunidad para desarrollar las propias capacidades. Saber que es justamente el fracaso y el dolor lo que da la posibilidad de ser mejores dará sentido a la recuperación psicológica.
2.    Comprometerse con usted mismo, con su vida y sus metas.
El compromiso con uno mismo y con los propios valores es fundamental a la hora de recuperarse de un golpe en la vida. Es importante saber que más allá de todas las caídas, está el deseo y la voluntad de seguir adelante y de seguir luchando por realizar los propios sueños. El compromiso es la alianza que nos une a nuestros propios deseos y lo que nos da fuerza para seguir luchando para conquistarlos.
3.    Centrarse en lo que puede controlar.
Hay ciertas circunstancias y sucesos que simplemente no se pueden controlar. Son todas las cosas que no dependen de uno mismo. Cosas que ocurren en la vida, y que uno tiene que aceptar, pues no es posible modificarlas.
Lo sabio es centrarse en lo que sí está en sus manos. No vale la pena quejarse ni ocuparse de lo que no podemos modificar. Pero sí, poner toda la energía en las cosas que están a nuestro alcance, por ejemplo la actitud que tomamos frente a lo que ocurre.

Algunas sugerencias para fortalecer la capacidad de recuperación

•    Cuando algo no salga bien; piense que es un hecho temporal y qué saldrá de ello pronto.
•    No se considere una víctima.
•    Enfrente con fuerza y serenidad los malos momentos.
•    Recuerde que usted es más fuerte que todos sus problemas.
•    No se deje ganar por el miedo a fracasar nuevamente.
•    No se ahogue en un vaso de agua.
•    Sólo usted puede elegir buscar la solución más viable y salir adelante.
•    Sea capaz de adaptarse a los nuevos desafíos.
•    Si no puede salir solo de ese problema, busque ayuda.
•    Dese el tiempo que necesita para recuperarse.
•    Confíe en usted mismo.
•    Piense que siempre se puede seguir adelante.
•    Piense en todo lo bueno que tiene en su vida.
•    No olvide que, como dice el dicho, “siempre que llovió, paró”.

Frase de la semana
“Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta aquellos que creas más exteriores y materiales.”

Amado Nervo

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