Frase de la semana
El que compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.”  Benjamín Franklin

Comprar puede ser un entretenimiento, una necesidad, pero  también un problema psicológico si se torna compulsivo. 

La oniomanía o compra compulsiva es un trastorno psicológico cuyo síntoma es un deseo desenfrenado por comprar sin una necesidad real.

Cuando hablamos de compulsión hablamos de una conducta que el sujeto no puede controlar. La persona con este trastorno no puede abstenerse de comprar cosas innecesarias aún cuando sepa que esa conducta le puede ocasionar daños importantes. Así como el alcohólico no consigue dejar de tomar, o el jugador de apostar, aunque esta conducta los esté llevando a la ruina económica, familiar, social y física; así también el comprador compulsivo no puede dejar de comprar aunque esta conducta le ocasione graves daños económicos, financieros,  familiares y sociales. 

Como en otros trastornos compulsivos el acto de comprar genera en la persona con este problema una satisfacción inmediata.

A menudo, los objetos comprados son destruidos o escondidos, ya que la persona afectada de oniomanía se siente avergonzada o culpable por no poder controlar su impulso. El problema es que este sentimiento de culpabilidad solo se compensa con una nueva compra. Así, la persona adicta a las compras se ve atrapada en un círculo vicioso: compra compulsiva, culpa, malestar, necesidad de volver a comprar.

La adicción a las compras es un tema controvertido para los especialistas. Algunos se rehúsan a pensar que la compulsión a comprar  sea una adicción como las demás.  Otros afirman que tiene todas las características de un desorden de la personalidad y que además suele estar acompañado por otras alteraciones.

Lo cierto es que en la actualidad muchas personas padecen este problema.

Según Elizabeth Hartney, sicóloga experta en el tema de adicciones, en la oniomanía ,al igual que con todas las adicciones, ir de compras se convierte en la primera opción de la persona frente al estrés, incluso cuando está claro que tiene un impacto negativo en otras áreas de su vida.

La experta reseña un estudio que muestra como tres cuartas partes de los compradores compulsivos están dispuestos a admitir que sus compras son problemáticas, particularmente en las áreas de finanzas y relaciones interpersonales.

Indicadores a tener en cuenta

  1. Aparición de ansiedad asociada a los lugares en los que se puede comprar.
  2. Pensamientos recurrentes y obsesivos sobre el deseo de comprar.
  3. Imposibilidad de controlar el deseo de comprar.
  4. Satisfacción y cese de la tensión cuando se realiza la compra.
  5. Sentimientos de culpa .
  6. Endeudarse por no poder controlar la compulsión a comprar.
  7. Tener problemas con los demás a raíz de las compras descontroladas.  

¿Qué diferencia hay entre un comprador compulsivo y un comprador normal?
Mientras que el comprador normal siente satisfacción de haber adquirido algo que deseaba, pero puede controlar lo que gasta; el comprador compulsivo tiene un placer desmedido en el momento de hacer sus compras, similar al que produce la droga, además de perder el control de sus actos. Luego de esa satisfacción inmediata el comprador compulsivo siente culpa y vergüenza por lo que ha hecho. 

Test de auto-evaluación para compras compulsivas:

  • Cuando tengo dinero, no puedo evitar gastar todo o parte del mismo en compras innecesarias. 
  • A menudo soy impulsivo en mi comportamiento de compra. 
  • Ir de compras es una forma de aliviar el estrés diario. Me resulta relajante. 
  • A veces siento que algo dentro mío me empuja a ir de compras. 
  • Con frecuencia tengo un fuerte impulso por comprar. 
  • Siento culpa después de comprar algo que no necesitaba.
  • Escondo algunas cosas que compro por temor a ser tildado como desmesurado en mi forma de comprar. 
  • A menudo tengo un impulso inexplicable, un deseo repentino de ir y comprar algo. 
  • Tan pronto como entro en un shopping, tengo un irresistible deseo de entrar en una tienda y comprar algo. 
  • Tiendo a responder a ofertas que llegan por correo. 
  • Con frecuencia compro un productos que  no necesito, sabiendo que me queda muy poco dinero. 
  • Soy un derrochador. 
  • A veces he pensado “Si tuviera que comprarlo otra vez, lo haría…” y me he sentido arrepentido por ello. 

Si contestó afirmativamente a varias de estas preguntas, es probable que usted esté padeciendo este problema. 

Este test es sólo una autoevaluación y no tiene un validez diagnóstica. Ante cualquier duda consultar siempre a un profesional. 
 

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