El siglo XXI con sus avances tecnológicos ha traído innumerables cambios en la vida y en las costumbres de las personas.  Es un  siglo vertiginoso que se ha caracterizado por la introducción de nuevas tecnologías de comunicación que influyen directamente en la vida cotidiana y modifican los hábitos y la forma de relacionarse de la gente.

Es difícil evaluar de qué manera y hasta que punto estos profundos cambios afectarán el bienestar, las costumbres y la salud mental. Pero, en los últimos años, muchos especialistas han detectado el aumento de las llamadas “nuevas adicciones.”
El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM), que se publica en Estados Unidos, pero se utiliza en todo el mundo, está siendo actualizado y se cree que la nueva edición podrá incluir muchas nuevas conductas adictivas que afectan hoy en día al ser humano.
Los expertos de la Asociación Americana de Psiquiatría, que agrupa a 36.000 psiquiatras, están trabajando en una nueva definición de lo que es una adicción.
El tema está generando debates y críticas en todo el mundo. Quizás uno de los cambios más controvertidos es el de la nueva definición de adicción, lo cual, dicen los expertos, podrá resultar en que millones de personas más en todo el mundo sean diagnosticadas como adictas y medicadas para tratar estos nuevos diagnósticos.
¿Cuáles son las nuevas adicciones?
En medio de esta polémica mundial, podría decirse que, según los especialistas, los trastornos de la sociedad actual son cinco.

Adicción al trabajo

La adicción al trabajo es un trastorno caracterizado por la progresiva y excesiva carga de actividad laboral de una persona. Esto lleva a perder el equilibrio necesario entre el trabajo y el tiempo libre, para una vida sana.
En las últimas décadas, la sociedad de consumo ha promovido desechar el ocio para favorecer los trabajos adicionales que aumentan las ganancias, que a su vez acrecientan la posibilidad de consumo.
Padecen esta adicción quienes ubican de un modo obsesivo al trabajo en el centro de su vida, quitándole importancia a todo lo demás, incluidos los afectos, el ocio y la vida social.
Adicción a la tecnología

Se trata de un mal cada vez más común en estos años. El trastorno se manifiesta en quienes no pueden desconectarse del celular, la computadora o la consola de juegos cuando lo deciden.
Según los expertos la tecnología puede ser tan adictiva como las drogas y el alcohol. Su abuso puede llevar a un deterioro de las relaciones sociales.
Hay que estar alerta cuando el envío de e-mails, mensajes de texto o chat reemplazan los encuentros personales o cuando la persona limita el tiempo que pasa con su familia y amigos para dedicarse a la web u otros medios virtuales. La imposibilidad de salir de casa sin el teléfono celular, de relajarse sin chequear los e-mails a cada momento o sin entrar en internet también son signos de la sobrecarga tecnológica.
Cuando la persona ya pasa más tiempo con la computadora que con la gente de carne y hueso o cuando presta más atención a los nuevos gadgets que a lo que pasa en la vida real podríamos estar frente a una adicción tecnológica preocupante.

Adicción al juego

Es un impulso incontrolable de jugar juegos de azar. En la mayoría de las ocasiones el juego se vuelve una de las cosas más importantes para la persona y algunas veces más importante que su propia vida, familia y trabajo. En la mayoría de los casos las relaciones personales pasan a un segundo plano.
Los resultados de esta adicción son desastrosos tanto para el quien lo sufre como para la familia y quienes rodean a esta persona. Comienza con sólo un juego y termina destrozando la vida de las personas que viven a su alrededor.

Adicción a las compras

Los consumidores compulsivos se multiplican en esa sociedad de principios del siglo XXI. La adicción a las compras se refiere al deseo compulsivo de comprar cosas, aunque éstas no sean una necesidad. Al igual que la adicción al trabajo, esta adicción es relativamente nueva y es generada por la sociedad de consumo en la que vivimos actualmente. También se la llama la enfermedad invisible porque puede pasar desapercibida como un simple capricho o frivolidad.
Los adictos consideran al consumo como una forma de hallar la felicidad, pero al comprar empiezan los sentimientos de culpa por el gasto indebido. En el caso de no poder ir nuevamente de compras para calmar la ansiedad, caen en la depresión, generando un círculo vicioso. La compra compulsiva es una necesidad incontrolada que si no es satisfecha genera irritabilidad a la persona. El placer de comprar se transforma en una adicción cuando se compran cosas presuntamente necesarias, y al darse cuenta que no lo son, igualmente se quieren más. El adicto compra productos a los que probablemente nunca dé uso, y que en muchos casos oculta de sus familiares generando situaciones de engaños y deudas.

Adicción al sexo

La adicción al sexo es un de las adicciones mas negadas en nuestra cultura. Muchas veces se racionaliza la conducta compulsiva sexual, esperando con esto minimizarla o diluir el sufrimiento que se produce en una persona o una familia donde existe la adicción sexual.
La adicción sexual se manifiesta, tal como la hacen otras adicciones, a través de un patrón de descontrol en la conducta sexual, alternados con períodos de relativa calma.
Los cambios en el estado de ánimo son frecuentes en el adicto sexual y esto hace cada vez más difícil la comunicación con los que lo rodean. Sumado a la desconfianza creciente de parte de su familia por las constantes y repetidas decepciones hacen la convivencia muy dolorosa y tensionada.

Frase de la semana
“La adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud.”
Ralph Nader

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