Otelo, la gran tragedia sobre los celos que escribió Shakespeare hacia el año 1604, nos da un retrato de hasta dónde puede llegar alguien sumido por los celos. Justamente, el tremendo poder destructivo de los celos es el tema central de esta tragedia. Aun hoy, nos permite penetrar en la más sombría de las pasiones humanas, los celos enfermizos, con su pendular mecanismo que va desde el extremo amor al odio extremo.

El argumento narra las desventuras de Otelo, que cegado por habladurías cree que Desdémona, su esposa, le es infiel con un amigo. Otelo cree que sus sospechas son reales y se desatan en él unos furiosos e incontrolables celos. Finalmente, Otelo, cegado por los celos, estrangula a su esposa Desdémona en su lecho.

Poco más tarde, el hallazgo de unas cartas prueba la inocencia de su esposa. Otelo, fulminado por el descubrimiento de haber dado muerte a su inocente esposa,  se mata como castigo.

Los celos son irracionales y pueden tener trágicas e irreversibles consecuencias, como lo muestra claramente la tragedia de Shakespeare. Los celos enceguecen. No dejan pensar. Arruinan la vida del celoso y del celado. En muchos casos lleva a la ruptura de la pareja y al fin del amor.

En la dinámica de los celos intervienen tres personajes:
1. El celoso
2. El celado
3. Un tercer o realo imaginario

Los celos se definen como el miedo a perder a la persona amada por la aparición de un tercero. Los celos son un sentimiento habitual y frecuente. Surgen en la primera infancia ante la llegada de un hermanito por el miedo a perder el amor de los padres.

Los celos se pueden dar también entre amigos, o familiares. Pero donde se despliegan con toda su intensidad es en las relaciones de pareja. 

Es necesario ser muy claros en esto: una cosa son los celos leves que forman parte de una relación amorosa y otra muy distinta son los celos patológicos

A veces resulta difícil establecer límites entre los celos normales y los celos patológicos.

Los celos sanos consisten en una preocupación por la posible pérdida de una persona amada por la relación real o imaginada que esa persona tendría con alguien más. Pueden considerárseles normales, ya que son frecuentes entre la población

Por el contrario, los celos llevados al extremo son una patología fuertemente autodestructiva. Se trata de una enfermedad denominada celotipia o celopatía. Quien padece estos celos extremos vive en un estado de infelicidad. Sospecha permanentemente, no confía en su pareja, imagina cosas infundadas, cree que sus sospechas son reales. Los celos patológicos pueden manifestarse indistintamente en hombres o mujeres.

Los celos patológicos se pueden considerar como una enfermedad porque llegan a obsesionar de tal manera al que los padece que repercuten negativamente en sus sentimientos y en su comportamiento. Están acompañados de intensos sentimientos de inseguridad, auto-compasión, hostilidad y depresión. Son destructivos para la relación.

Una de las diferencias entre ambos tipos de celos está en que en vez de desear que su pareja esté sólo con él o ella, las personas con celos patológicos, exigen que su pareja no se acerque a nadie y se dedique a su pareja exclusivamente. Cualquier tipo de acercamiento para el celoso patológico es una amenaza.

La persona con celos patológicos es posesiva y quiere disponer de su pareja como si fuera un objeto. Algo de su propiedad.

Algunos de los comportamientos frecuentes de la persona con celos patológicos son:
1. Revisar las llamadas de su teléfono, mensajes, controlar sus redes sociales o su e-mail.

2. Exigir saber en detalle cada movimiento que realizó en el día.

3. Llamar a la pareja cada diez minutos a ver qué está haciendo.

4. Controlar todo lo que hace o dice la pareja.

5. Ataques de ansiedad ante el retraso o tardanza al llegar a casa.

6. Obsesión  con el engaño y la infidelidad.

7. Compararse constantemente con las personas que rodean a su pareja: en el aspecto físico, en la personalidad, en el carácter o en otros aspectos.

8. Celos constantes y sin motivos. Sus celos se fundan en lo que se imagina y no en una evidencia real.

9. Puede tener accesos de ira y violencia.

Los celos cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.
 

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