Frase de la semana
“¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos.” Carlo Dossi

Aprender a estar solo es tan necesario como aprender a estar con otros.
Muchas actividades y recursos psicológicos sólo se pueden desarrollar en soledad. Algunas decisiones, algunas actividades creativas, la concentración en algo que nos importa, la dedicación a algo propio, a veces requieren de la posibilidad de estar solos.

El director de cine Andrei Tarkovsky en un reportaje en el que le preguntaron qué consejo les daría a los jóvenes contestó: “No sé, creo que me gustaría decirles que aprendan a estar solos y procuren pasar el mayor tiempo posible consigo mismos. Me parece que una de las fallas entre los jóvenes es que intentan reunirse alrededor de eventos que son ruidosos, casi agresivos. En mi opinión, este deseo de reunirse para no sentirse solos es un síntoma desafortunado. Cada persona necesita aprender desde la infancia cómo pasar tiempo con uno mismo. Eso no significa que uno deba ser solitario, sino que no debiera aburrirse consigo mismo porque la gente que se aburre en su propia compañía me parece que está en peligro en lo que a autoestima se refiere.”

Aprender a estar solo es un desafío. Es aprender a estar con uno mismo. A disfrutar de la propia compañía.

Ahora bien, estar solo no es lo mismo que estar aislado. Estar solo no es un problema. El aislamiento sí.

El aislamiento es la imposibilidad de armar puentes hacia los otros. Es quedar encerrado en uno mismo sin poder conectar íntimamente con los demás.

Estar aislado trae aparejado el sentimiento de soledad. Sentirse solo en el mundo. No poder o no saber hacer contacto emocional con los demás. Eso sí es un problema.

Encerrarse emocionalmente en uno mismo es un grave problema. Se puede estar rodeado de gente y sin embargo sentirse uno completamente solo. Como si se hubiera construido un muro infranqueable entre los demás y uno.

Tampoco es lo mismo estar solo por elección propia que la soledad no deseada. La soledad no deseada es la que ocurre no por decisión propia, si no por motivos ajenos a nosotros. La soledad no deseada puede sentirse por la ausencia de un ser querido. O por encontrarnos alejados de nuestros conocidos.

Entonces, ¿la soledad es necesaria para desarrollarse? La respuesta es sí. Pero no cualquier soledad. Se trata de momentos de soledad elegidos por uno mismo para dedicar nuestra atención y nuestro tiempo a actividades que no podríamos desarrollar en compañía. Actividades mentales, creativas, de introspección y autoconocimiento que sólo son posibles en soledad.

El miedo a la soledad
Muchas personas sienten un verdadero terror a estar solos. No pueden estar solos ni un segundo. La mera idea los angustia. Son capaces de aguantar cualquier cosa con tal de no estar solos.

Esta imposibilidad suele llevarlos a vivir situaciones penosas.

Para tener una buena relación con los demás es necesario poder tener una buena relación con uno mismo. Hay que poder contar con uno. Ese es el punto de partida. Luego se armarán todos los vínculos que uno quiera, pareja, amigos, familia, conocidos, amigos virtuales, compañeros. Toda esa red de conexiones necesarias para la vida tienen que estar apoyadas en el deseo y no en el miedo a estar solo.

Es muy diferente estar con alguien porque así lo deseamos, que estar con alguien por no soportar estar solos. Como dice el dicho, más vale solo que mal acompañados. Sin embargo, en la vida real, muchas veces se prefiere cualquier mala y tóxica compañía a la soledad. Y este es también un problema.

Vencer el miedo a la soledad es poder sentirse bien con uno mismo. Es una herramienta más en esta vida. Y es poder elegir con quien estar.