Tóxico es aquello que nos hace mal. Puede tratarse de una comida, una conducta, un trabajo, un pensamiento o cualquier actividad o relación que nos haga mal.

Cuando hablamos de personas tóxicas hablamos de personas con las que establecemos relaciones que nos hacen sentir mal. Esto puede ocurrir en cualquier área de nuestra vida. En el trabajo con algún compañero o con el jefe, en la vida personal con una pareja, con familiares o amigos.

Es importante saber que construir relaciones es un aspecto fundamental de la vida. Las relaciones afectivas, ya sean familiares, de amistad o de pareja, deberían ser una  fuente de bienestar. Se supone que nuestros seres queridos nos brindan el apoyo que necesitamos en los momentos difíciles y nos regalan alegría al compartir con nosotros los momentos de relax, diversión o entretenimiento.

Los especialistas sostienen que las relaciones personales son fundamentales para el bienestar. De hecho, muchos estudios afirman que la presencia de vínculos sólidos y significativos en la vida de un individuo marca la diferencia entre la salud y la enfermedad, la felicidad o la infelicidad.

Un extenso estudio realizado entre los inmigrantes italianos en Estados Unidos  demostró que, si bien su dieta y su estilo de vida no eran saludables, su salud cardíaca era mucho mejor que la de otras personas en condiciones similares. Este hecho llamó la atención de los investigadores y, al preguntarse por las causas de este fenómeno, la investigadora Lissa Rankin encontró que dicho bienestar se debía a los lazos estrechos que sostenían los miembros de la comunidad italoamericana.

Este estudio demostró la importancia que tienen las relaciones afectivas no solo en el bienestar emocional sino también en la salud general de la persona.

Sin embargo, esto no siempre es así. Hay ocasiones en que las relaciones no nos aportan nada positivo, al contrario, se convierten en una fuente de estrés y sufrimiento. Y este es el punto en el que una relación afectiva se convierte en tóxica, cuando en vez de proporcionarnos bienestar hace que la vida se convierta en un infierno.

Hay personas con las que establecemos relaciones tóxicas. ¿Por qué ocurre eso? Hay que tener bien en claro que las relaciones siempre son de a dos. Si bien hay personas que tienen características de mayor toxicidad, siempre depende de cómo cada uno se maneje con ellas.

Y, así como hay personas con características tóxicas hay otras que siempre se enganchan con ellas. Por eso siempre recomiendan los psicólogos ver las dos caras de la moneda. De un lado se encuentra la persona que hace sufrir y vuelve la vida imposible y del otro el que se engancha con ese modo de sufrimiento y no concibe terminar con esa relación que tanto lo afecta.

Entonces, ¿existen las personas tóxicas? Los especialistas afirman que si. Pero es importante recalcar que no se trata solo señalar a la persona tóxica, sino de no establecer relaciones que se vuelvan tóxicas. Y ese es el desafío personal de cada uno. Aprender a establecer relaciones positivas, que brinden bienestar en vez de malestar y tormento.

¿Qué es lo “tóxico” en una persona?
Muchas paginas dedicadas al tema han recopilado esta lista de 10 rasgos que permitirían reconocer a una persona que nos resulta tóxica.

  1. Después de estar en su compañía, te sientes fatigado o incluso exhausto, emocional o físicamente
  2. Te intimidan de alguna manera para conseguir lo que quieren
  3. Pueden recurrir al chantaje y la culpa para conseguir lo que quieren, poniendo en duda la cantidad o calidad de tu amor o tu amistad
  4. Son personas celosas o posesivas
  5. No aceptan un “no” como respuesta
  6. Se asumen frecuentemente como víctimas, sobre todo ante los problemas de su vida
  7. No suelen elogiar a los demás; cuando lo hacen, acompañan el elogio de algún comentario negativo
  8. No respetan los límites (de tus otras relaciones, de tu casa, de tus cosas, etc.)
  9. Hablan más de lo que deberían sobre otras personas, a veces compartiendo información que se confió en intimidad
  10. Tienen un ego insaciable: todo tiene que girar siempre en torno a estas personas, siempre tienen que tener la razón o sus ideas siempre tienen que prevalecer, etcétera.

 

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