Numerosas investigaciones han demostrado que la pandemia de COVID-19 agregó un importante factor de estrés para las embarazadas. Es sabido que el estrés crónico afecta a la salud mental de las personas. En esta sentido, muchos especialistas afirman que, entre las embarazadas, los estados de depresión y de ansiedad se han duplicado durante la pandemia.

La explicación es sencilla: una de las respuestas centrales emocionales hacia la pandemia es el miedo. De este modo, a los miedos habituales que trae el embarazo se le suman todos los miedos vinculados a la pandemia. Entre ellos, el miedo a enfermar gravemente y a las posibles consecuencias sobre el desarrollo fetal y del futuro bebé.

Por este motivo, la salud mental de las embarazadas es un problema que debemos atender y tener muy en cuenta, especialmente durante la crisis de salud ocasionada por la pandemia.

Son muchas las situaciones con las que debe lidiar la futura mamá. Entre ellas tenemos los cambios hormonales, el quehacer del hogar, el miedo al parto si se primeriza, el cuidado de otros hijos y el cambio corporal.

Si a todo esto le sumamos el miedo a contagiarse de COVID-19 y a tener una enfermedad grave, los problemas económicos, la posibilidad de perder el empleo, los cuidados y restricciones que hay que tomar por la pandemia, podemos ver que las fuentes de estrés se han multiplicado.

Una de las estrategias que ayudan a manejar el estrés es contar con información confiable. La información ayuda a desvanecer los miedos y a encontrar herramientas reales para batallar con las dificultades.

La llegada de las vacunas debería ser un alivio y una esperanza para todas las embarazadas. Y a su vez, una gran ayuda para bajar los niveles de temor y estrés.

Sin embargo, en algunas personas, aún existe mucha desconfianza y duda respecto al uso de las mismas.

Para despejar algunos de los miedos y fantasmas que acechan a las embarazadas, es necesario recurrir a fuentes autorizadas.

Recomendaciones médicas

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS) explica: “Las vacunas son parte de los cuidados prenatales rutinarios. Si estás embarazada, amamantando o planeas quedar embarazada, te puedes vacunar de forma segura contra el COVID-19. Si tienes preguntas sobre la vacunación, habla con tu proveedor de atención médica”.

“Más de 100,000 mujeres embarazadas han optado por recibir al menos una dosis de la vacuna COVID-19 en los Estados Unidos. No es necesario esperar o evitar quedar embarazada si planea vacunarse. Aquellos que buscan un tratamiento de fertilidad también pueden vacunarse”, informa el NCDHHS.

Y para despejar toda duda agrega: “Los beneficios de recibir una vacuna segura superan con creces los riesgos. Los riesgos del virus COVID-19 son mayores para las mujeres embarazadas en comparación con las personas que no lo están. Las mujeres embarazadas con COVID-19 tienen un mayor riesgo de ser hospitalizadas y necesitar atención en la UCI, así como también pueden tener un mayor riesgo de problemas para el bebé”.

Por su parte, los CDC explican que las embarazadas tienen más probabilidades de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 en comparación con las personas no embarazadas. Y aclaran: “Si bien el riesgo general de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 es bajo, sigue siendo mayor para las personas embarazadas. Las enfermedades graves incluyen enfermedades que requieren hospitalización, cuidados intensivos, o el uso de respiradores o equipos especiales para respirar, o enfermedades mortales.”

“Las personas embarazadas con COVID-19 tienen mayor riesgo de parto prematuro y podrían tener mayor riesgo de presentar otros resultados adversos en el embarazo en comparación con las mujeres embarazadas sin COVID-19” agregan.

En este sentido explican que “vacunarse contra el COVID-19 durante el embarazo protege de enfermarse gravemente a causa del COVID-19”.

 Otras sugerencias

  • Comer saludable y rico.
  • Evitar comidas rápidas.
  • Hacer algún tipo de ejercicio adaptado para embarazadas.
  • Cuidarse.
  • Durante el trabajo hacer pequeños descansos para mover las piernas y estirar la espalda.
  • No permanecer mucho tiempo en la misma postura.
  • Continuar con todos los controles médicos.
  • Organizar la llegada del bebé sin prisas ni estrés.
  • Disfrutar de este tiempo.

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