Este trastorno es un dolor de cabeza para muchos padres y docentes. Se trata de un modo de comportamiento que pueden presentar los niños. Se caracteriza por ser desobediente, hostil y desafiante hacia figuras de autoridad.

Ante esta forma de comportarse los padres y educadores se sienten desorientados y frustrados. No saben qué hacer con ese niño que se opone a todo y no está dispuesto a acatar las normas que sus padres o la escuela disponen.  Muchas veces la situación se vuelve inmanejable. 

Todos sabemos que hay niños que tienen comportamientos rebeldes de vez en cuando. También sabemos que muchos niños suelen tener berrinches, que algunos no obedecen a sus padres o sus maestros, o que se portan de manera riesgosa. Pero eso no significa que estemos frente a un trastorno de oposición desafiante. Portarse mal puede ser solo una necesidad de llamar la atención porque algo le está pasando. 

Sin embargo, si este comportamiento se prolonga en el tiempo podría tratarse del trastorno oposicionista desafiante.

De este modo, el TOD (trastorno de oposición desafiante) es un trastorno del comportamiento que se caracteriza por conductas de falta de cooperación y desafiantes. Son niños irritables y rebeldes hacia los padres y otras figuras de autoridad. 

En general este trastorno se inicia o se detecta hacia los 8 años. Pero, puede empezar en los años de preescolar. 

Algunas investigaciones sostienen que el trastorno de oposición desafiante afecta a un 20% de los niños de entre 5 y 10 años. Sin embargo, muchos especialistas indican que esta cifra podría ser exagerada.

Aunque la causa del TOD no se conoce, se piensa que el trastorno es causado por una combinación de factores biológicos y psicosociales.

Algunos estudios sostienen que el trastorno de oposición desafiante afecta del 1% al 16% de los niños en edad escolar. También se afirma que afecta más a los niños que a las niñas. Sin embargo, estas apreciaciones no son definitivas. 

Como dijimos, muchos niños en algunos momentos de su vida, especialmente cuando están alterados, tienden a desobedecer y a desafiar la autoridad. Sin embargo, esto no dignifica que tengan un trastorno de oposición desafiante. 

Este trastorno debe ser diagnosticado por un profesional.

No es aconsejable etiquetar a un niño. En todo caso, si las conductas desafiantes ocurren frecuentemente e interfieren con el aprendizaje, el rendimiento escolar y la relación del niño con otros, se debe consultar a un profesional médico.

Los síntomas del trastorno de oposición desafiante pueden incluir:

El niño o niña…

  • Desafía activamente a los adultos.
  • Tiene rabietas frecuentes.
  • Desobedece todas las peticiones de los adultos.
  • Tiene discusiones descomunales con los adultos.
  • Molesta deliberadamente a otras personas.
  • Cuestiona las normas de la casa o de la escuela.
  • Se niega a seguir las reglas.
  • Muestra enojo y resentimiento hacia los demás.
  • Culpa a otros por sus propios malos comportamientos y errores.
  • Le cuesta tener amigos.
  • Frecuentemente se involucra en problemas en la escuela.
  • Pierde la paciencia fácilmente.
  • Se molesta con mucha facilidad.
  • Tiene comportamiento con la intención de molestar a otros, especialmente a los adultos.
  • Se irrita con facilidad.
  • Presenta mal humor y enojos frecuentes. 
  • Se expresa con dureza.
  • Es poco amable.

Para que estos síntomas sean un indicador de que puede haber un trastorno, los mismos deben durar al menos 6 meses y deben traspasar los límites del mal comportamiento normal de la infancia. Además, el comportamiento del niño debe ser tan agudo que lleve a tener problemas en la escuela, en la familia o en las actividades sociales.

Recuerde que este diagnóstico siempre debe ser hecho por un profesional de la salud. 

Si su hijo tiene un trastorno de oposición desafiante: 

  • Elogie siempre los comportamientos positivos de su hijo.
  • Tenga paciencia. 
  • Siga las recomendaciones del profesional.
  • Sea constante con las reglas. Trate de establecer reglas claras y mantenerlas. 
  • Trate de dar el ejemplo. Presente los comportamientos que desea que su hijo siga. Recuerde que los niños aprenden, principalmente, por imitación. 
  • Establezca una rutina diaria para su hijo, con horarios y límites.
  • Trate de mantener el orden en los hábitos y en las rutinas del hogar.  
  • Pase tiempo de calidad con su hijo. Trate de dedicarle momentos especiales en los que compartan actividades que ambos disfrutan. 
  • Siga las recomendaciones de los profesionales de salud. 

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