La hiperconexión digital no es algo nuevo, pero, de manera inevitable,  cada día que pasa más situaciones de nuestra vida dependen de lo digital. A partir de la pandemia por COVID-19 usamos los dispositivos digitales para casi todo: trabajar, estudiar, hacer trámites, descansar, entretenernos, ver películas, jugar, conocer gente, tener una cita y reunirnos con amigos.

Sin duda se trata de una tendencia que crece día a día. Gran parte de nuestra vida transcurre en las redes o en las múltiples plataformas y apps. Casi todo se puede hacer a través de la conexión digital. Pero, al mismo tiempo que nos facilita la vida, nos aumenta la ansiedad por la demanda y la urgencia de responder a todas las opciones que las redes y las plataformas ofrecen. A tal punto es así que los especialistas en salud ya están hablando del estrés digital.

El estrés digital es el aumento de los niveles de estrés causado por el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, plataformas, apps y redes sociales. Estar conectados a todas horas, estar siempre disponibles y dominados por la compulsión de chequear un email, o un nuevo posteo, contestar los múltiples mensajes, o chequear cuantos likes conseguimos con nuestra última foto, hace que nuestra ansiedad aumente a lo largo del día.

Dependencia digital

Por otro lado, el uso excesivo de la tecnología genera dependencia. Se utiliza el término nomofobia (No móvil fobia) para describir el miedo irracional a estar sin el teléfono móvil o no poder utilizarlo.

Cuando una persona abusa de la tecnología suele producirse un empobrecimiento psicológico como consecuencia del deterioro de las demás actividades y de las relaciones vinculares. Esto se debe a que la persona con esta dependencia empieza a dedicar la mayor parte de su tiempo a estar en las redes o plataformas.

Cuando se da un uso problemático de las tecnologías pueden ocurrir algunas de estas conductas:

• Normalizar, justificar, minimizar, ocultar o negar la dependencia.

• Dificultades para limitar el tiempo de uso.

• Poner en riesgo, y deteriorar las  relaciones laborales por estar pendientes del teléfono y desconcentrados de las tareas.

• Tener un menor desempeño escolar por tener dificultades para concentrarse a causa de la dependencia a la conexión digital.

• Sufrir dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia de manera similar a la que sufren las personas adictas a sustancias.

• Sentirse irritado y perturbado cuando no puede usar algún dispositivo digital o está sin conexión.

• Dedicar cada vez más tiempo al teléfono, incluso en lugares o espacios inadecuados como una clase, una reunión de trabajo, durante la comida con amigos o familiares, etc.

Es importante tratar de darse cuenta si está desarrollando una dependencia adictiva al uso de dispositivos. Como toda adicción, la adicción a la tecnología, causa un empobrecimiento de la vida y pone en riesgo muchas de las actividades que desplegamos.

Preste atención si:

• Tiene necesidad de mirar el celular constantemente para controlar lo que pasa en las redes.

• Está descuidando otras actividades por priorizar lo digital.

• Recibe quejas de los demás por falta de atención.

• El celular se convirtió en su forma de comunicarse prefiriendo enviar un mensaje a hablar, incluso con personas que están en la misma casa.

• Perdió el interés por el trabajo o los estudios.

• Se siente nervioso cuando no está conectado.

• Tiene dificultad para concentrarse.

• Está distraído y con fallos de memoria.

Algunos signos de estrés digital

• Trastornos del sueño.

• Cansancio.

• Falta de energía recurrente.

• Poca agilidad motora y mental.

• Mayor irritabilidad.

• Patologías oculares como el famoso “ojo seco”.

• Problemas físicos como contracturas, síndrome del túnel carpiano.

• Dolor de cabeza por tensión.

• Calambres.

• Sobrepeso.

• Ansiedad.

• Depresión.

• Conductas de aislamiento social.

7 consejos que pueden ayudar a controlar el estrés digital:

1. Tome descansos a lo largo del día, evitando cualquier medio de comunicación digital.

2. No se sobrecargue con demasiadas tareas en simultáneo.

3. Practique el “silencio digital:

– Decida cuáles serán sus horarios de conexión y de desconexión.

– Silencie el celular.

– Decida cuándo responder las llamadas o mensajes.

– Desactive las notificaciones.

4. Destine tiempo para actividades analógicas como cantar, bailar, hacer deporte, cocinar, hacer jardinería, hacer arreglos en la casa, etc.

5. No lleve sus dispositivos a la cama.

6. No los use mientras está almorzando o cenando.

7. Mantenga hábitos saludables en cuanto a alimentación, sueño, ejercicio, actividad al aire libre.

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