La mayoría de las personas anhela enamorarse. Quién no quiere sentir eso tan especial hacia alguien. Desvelarse por la presencia o por la ausencia del otro. Desearlo. Extrañarlo. Palpitar al escuchar su voz. Esto, y mucho más, forma parte de ese impacto al que llamamos enamoramiento.

De este modo, encontrar y conquistar a esa persona especial que nos haga sentir en las nubes es uno de los motores de la vida. Esta búsqueda nos hace arreglarnos, mejorar, salir, ir a reuniones, a fiestas, a bailes, armarnos un lindo perfil en la apps de citas, recorrer las redes sociales, mirar otros perfiles, dar likes, tratar de ser agradable, tener simpatía, encanto, etc.

“Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo”, escribió alguna vez el poeta J. L. Borges, y en ese verso resume el sentir de todos los enamorados. Ahora bien, cuando ese click ocurre y el amor toca a la puerta, empieza un largo camino que no siempre termina del mejor modo.

Dice otro gran poeta, ArmandoTejada Gomez: “el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo”. Lamentablemente en muchos casos así ocurre. Aquel amor que en algún momento nos hizo vibrar termina siendo devorado por el tiempo. De golpe, o no tan de golpe, notamos que de ese torbellino de amor y de deseo no queda nada. Para que el amor no sea devorado por el tiempo, por la rutina y por la costumbre hay que trabajar en el sentido contrario.  Apostar a construir juntos una relación que, fundada en el enamoramiento inicial, pueda afianzarse y mantenerse joven al mismo tiempo, es el desafío.

¿Cómo hacerlo?

El respeto mutuo, la comprensión, el diálogo abierto, la complicidad, la ternura, la intimidad, son las bases para que una relación perdure en el tiempo sin perder potencia ni erotismo.

Otras conductas y hábitos, en cambio, destruyen y dinamitan la pareja, y, son esas conductas, las que hay que tratar de evitar si se quiere sostener el amor. Ahora bien, ¿cuáles son esas conductas tan perjudiciales y dañinas que desgastan y pueden destruir a la pareja?

 

6 conductas que desgastan el amor

  1. Mentir: esta es una de las conductas que erosionan el amor. La mentira trae desconfianza, falta de intimidad, de respeto y se pierde por completo la complicidad de la pareja. Estos ingredientes fundamentales del amor y del erotismo en la pareja quedan aniquilados con las mentiras. No importa si se trata de mentiras pequeñas o de grandes mentiras, el hecho de mentir y de creer que mentir es una conducta válida, a la corta o a la larga destruye la intimidad del vínculo.
  2. El malhumor: este ingrediente es una bomba de destrucción masiva. El mal humor frecuente va agotando al otro. Cansa. Desune y quita las ganas de todo. El buen humor diario es básico para el bienestar de la unión.
  3. Criticar a la familia del otro: gravísimo error. En general estas críticas no llevan a nada bueno, por el contrario, suelen generar peleas y encontronazos y a la larga desgastar a la pareja.  El vínculo de cada quien con su familia de origen siempre es delicado. Lo mejor es no meterse y dejar que cada uno resuelva sus problemas familiares a su modo.
  4. Espiar: esta es otra conducta que lleva a la destrucción de la intimidad. Vivimos en la era del espionaje a través de las redes sociales y muchas personas no pueden resistir a la tentación de espiar lo que hace su pareja en las diversas redes sociales. ¡Problemón! Hay que tratar de evitar esta horrible tentación de espiar al otro. La falta de confianza en la pareja siempre ocasiona un enorme desgaste.
  5. Pelear en público: otro gran error. Las peleas y discusiones deben quedar para la intimidad de la pareja. No olvidar que las discusiones en una pareja son inevitables, pero si es evitable el maltrato y la agresividad. Hay que aprender a discutir, a disentir, a intercambiar opiniones sin agresividad.
  6. Descalificar al otro: ¡bombazo! alto riesgo de destrucción del amor. Para que el amor funcione debe estar prohibido descalificar a la pareja. Es una conducta nociva y dañina que destruye el amor. Ningún tipo de maltrato es admisible en un vínculo amoroso. Hay que cuidar los modos y los modales. La agresividad y el maltrato destruyen al amor.

 

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