Puede ser que uno de los objetivos que se haya propuesto para el 2018 sea mejorar en el amor. Tener una relación de pareja sana es un enorme desafío. Existen muchas conductas diarias que van erosionando y desgastando el vínculo de pareja.

Es sabido que la convivencia, la rutina, las responsabilidades y las presiones cotidianas pueden complicar los aspectos amorosos de una pareja. A esto hay que sumarle los hábitos y las características de personalidad de cada uno.

El mal humor, el mal carácter, los malos modos, la prepotencia, el autoritarismo, las dificultades para comunicarse y para hablar de lo que se siente, las batallas por el poder, son sólo algunos de los problemas que deben enfrentar las parejas en la vida cotidiana. ¿Se puede sobrevivir a todo esto?

El destino de cada vínculo dependerá de la capacidad de que tenga cada pareja de modificarse, de cambiar los hábitos dañinos, y de mantener abierta la comunicación emocional y el diálogo sincero.

El primer paso es identificar los hábitos tóxicos que están perjudicando a nuestra relación. Claro que no es fácil. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que estamos teniendo conductas tóxicas.

El escritor y pensador Mark Manson ha clasificado “6 Hábitos Tóxicos en una Relación que la Gente Piensa que Son Normales”. La descripción da una orientación sobre estos 6 hábitos que, según este autor, son perjudiciales para una pareja.

A modo de guía, vamos a sintetizar aquí algunos de sus conceptos:
1. Hacer un tablero de puntuación de la relación
Muchas personas llevan la cuenta de lo bueno que hacen personalmente y de las fallas de su compañero (a) casi siempre con la intención de poder usar esos “logros” o esos “errores” a su favor. Dice Mark Manson que de esta manera la relación “pasa a ser una batalla por ver quién ha cometido más errores en los últimos meses o años y, por tanto, quién le debe al otro más”.

Agrega que es tóxico porque no sólo estás desviando la atención del asunto actual sino que además recurres a culpas y amarguras del pasado para manipular a tu pareja haciéndola sentir mal en el presente.

2. Lanzar indirectas
Dice Mark Manson que en este hábito, en vez de decir directamente qué desea o qué está pensando, su pareja trata de guiarlo en la dirección correcta para que lo descubra usted mismo. En vez de decir de una vez qué le está molestando busca formas sutiles y pequeñas para molestar a su pareja para que luego sienta que su enojo está justificado.

Es tóxico porque pone en evidencia que la pareja no se comunica abiertamente y con honestidad.

3. Tener a la relación como rehén
Explica que esto ocurre cuando una persona tiene una simple crítica o queja y chantajea a la otra amenazándola con la estabilidad de la relación. Por ejemplo, si alguien siente que su pareja ha sido fría con él, en vez de decir “siento a que a veces eres fría”, dice “no puedo estar con alguien que es fría conmigo todo el tiempo”.

Es tóxico porque es chantaje emocional y crea toneladas de problemas innecesarios. Los chantajes son quizá uno de los venenos más tóxicos para una pareja, pues entre sus varios efectos está que pueden crear un ambiente de desconfianza.

4. Culpar a tu pareja por tus propias emociones
Una persona tuvo un problema en su trabajo o cualquier otro conflicto que no pudo resolver; al encontrarse con su pareja se descarga, el conflicto explota y, la pareja termina teniendo la culpa de lo que le pasó a la otra persona.

Es tóxico porque culpar a nuestras parejas por nuestras emociones es una forma de ser egoístas y un clásico ejemplo de alguien que no sabe mantener sus límites personales.

5. Celos patológicos
La expresión de los celos desmedidos puede tener muchas variantes. Hay quien intenta controlar al otro revisando su teléfono o sus redes sociales. La celotipia también puede provocar peleas en público y situaciones de violencia.

Es tóxico porque causa problemas y peleas innecesarias. Transmite un mensaje de falta de confianza en la otra persona y, para ser honestos, es degradante.

6. Hacer regalos para “solucionar” conflictos
Cada vez que un conflicto surge en la relación, en vez de resolverlo, las personas que tienen este hábito lo tapan con la sensación de agrado que viene al comprar cosas bonitas, hacer un lindo regalo o invitar al otro a una cena romántica o a realizar un viaje.

Es tóxico porque oculta el problema real y no se resuelven nunca las causas del malestar.
 

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