El alcoholismo en la familia genera enormes dificultades para todos los miembros. Pero es especialmente perjudicial para los hijos que crecen  en ese ambiente conflictivo y tóxico. No es fácil para los hijos, especialmente si son menores, entender las situaciones que el abuso del alcohol o el alcoholismo generan en sus padres.

Hay que entender que en las familias de alcohólicos los hijos no siempre están bien atendidos y cuidados. Los padres, que deberían estar atentos a las necesidades emocionales de sus hijos, se encuentran cautivados por sus propias necesidades, por la dependencia al alcohol y todo lo que eso implica. Esto les impide ocuparse correctamente de sus obligaciones.

El alcoholismo de los padres genera una enorme perturbación en el ambiente familiar. En general, provoca que haya más conflictos familiares, menos supervisión con respecto a los hijos y una relación más lejana entre padres e hijos.

En las familias con padres alcohólicos los niños crecen solos, librados a su suerte, y, en muchas ocasiones, se ven forzados a resolver situaciones que deberían ser resueltas por los adultos.

Por otro lado, aún sin entender qué significa el alcoholismo,  los niños se suelen avergonzar de lo que ocurre en su casa. Por este motivo, toda la conflictividad que el alcohol genera empieza a ser un tabú. Algo de lo que no se habla. Los niños cargan con este secreto, se sienten distintos a los demás, ya que viven situaciones en sus hogares que no pueden compartir con sus amiguitos. Ven y perciben que en su casa pasan cosas diferentes, pero no llegan a comprender que todo eso que viven es el efecto del alcoholismo de uno o de ambos padres.

Los hijos de padres alcohólicos tienen más probabilidades de padecer trastornos psicológicos ya que viven en ambientes familiares más adversos. Por otro lado tienen una respuesta fisiológica ante el alcohol que implica un mayor riesgo de desarrollar alcoholismo.

Los niños que crecen en familias alcohólicas suelen no aprender a regular bien sus emociones. Esto puede provocar que tengan problemas de habilidades sociales a la hora de vincularse con los demás en la escuela. En muchos casos estas dificultades pueden ocasionar el rechazo por parte de sus compañeros. Por este rechazo, a su vez, pueden terminar uniéndose a compañeros con problemas  que recurren al uso de drogas o alcohol. Y así comienza un círculo vicioso del que resulta difícil salir.

La mayoría de los hijos de alcohólicos han experimentado cierta forma de abandono o abuso. Los problemas con la bebida alteran de muchas formas el funcionamiento de una familia generando un clima de inseguridad permanente. Un padre alcohólico puede tener problemas para conservar el trabajo y para pagar las facturas, llevando a toda la familia a una situación de vulnerabilidad económica.

En muchas situaciones los hermanos mayores pueden verse obligados a cuidar de sus hermanos menores, ya que sus padres, a causa de la intoxicación alcohólica, no están en condiciones de hacerse cargo de los más pequeños.

No hay olvidar que algunos padres que tienen problemas con el alcohol pueden maltratar a sus hijos emocional y/o físicamente, causando un daño irreparable en sus hijos. Otros pueden desatenderlos de maneras graves, al no proporcionarles suficiente guía ni suficientes cuidados.

Un niño que crece con padres alcohólicos puede sentir:

  • Culpabilidad: Puede creer que él es la causa primordial de que su padre/madre abuse del alcohol.
  • Ansiedad: El niño puede estar constantemente preocupado acerca de lo que pasa en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico se enferme o se hiera, puede temer a las peleas y la violencia entre sus padres, y sentir que puede pasar cualquier cosa, ya que los padres no le garantizan la seguridad que necesita.
  • Vergüenza: Los padres pueden transmitirle al niño el mensaje de que hay un secreto la familia. El niño avergonzado se aísla, no invita sus amigos a su casa y teme pedir ayuda a otros.
  • Dificultad para establecer amistades: No se atreve a confiar en otros, ni a compartir sus vivencias.
  • Ira: Siente ira contra el padre alcohólico porque no le da apoyo o protección.
  • Confusión: El alcohólico pasa de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño. La rutina, tan importante para el niño, no existe en su casa porque las horas de las comidas y de acostarse cambian constantemente, según el estado de sus padres alcohólicos.
  • Depresión: El niño se siente solo, sin nadie que lo cuide, e incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación.

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