El abuso emocional, del que poco se habla, es una de las peores formas de maltrato. El abuso emocional es simplemente el maltrato psicológico de una persona a otra. Este tipo de abuso comprende actitudes, acciones y palabras, como las humillaciones, los insultos, los gestos de desaprobación, el aislamiento, la descalificación personal, y las codependencias.

Se puede dar en cualquier relación, pero se suele dar en las parejas.  En ese caso uno de los miembros de la pareja intenta anular a la otra a través de la descalificación y la manipulación emocional.

Las huellas y marcas que deja este tipo de abuso no son tan visibles como las del abuso físico. Son marcas psicológicas y emocionales que van derribando la seguridad, la autonomía y la confianza de la persona. Pero no por ser menos visibles son menos dolorosas. 

En este tipo de abuso las ideas, los sentimientos, la personalidad y las percepciones de una de las personas son rebajados y despreciados constantemente. De esta manera se empieza a socavar la personalidad de la víctima del abuso. 

Como consecuencia del abuso emocional la persona pierde su autoestima. Duda de su criterio. Se siente confundida. No sabe bien qué piensa ni qué quiere. Tiene miedo de tomar decisiones. Pierde autonomía. Depende para todo de su abusador.

Llega un momento en que la víctima empieza a ver estos aspectos de sí misma como gravemente dañados o incluso ausentes. Se produce una destrucción del sentido del yo. La víctima pierde autonomía. La dependencia con el abusador empieza a ser lo único que le queda.

Los efectos del abuso emocional son mucho más destructivos que el abuso físico ya que en muchos casos pasan inadvertidos. Algunas víctimas de abuso emocional tienen la sensación de que están desapareciendo, como si se desvanecieran poco a poco y empezaran a dejar de existir. La depresión y la baja autoestima son frecuentes en las víctimas.

Muchas personas no son conscientes de que son víctimas de abuso emocional.  Tienden a pensar que lo que les sucede es debido a sus propios errores. 

Es importante conocer esta forma de abuso para ponerse a salvo o para ayudar a quién está siendo abusado emocionalmente.
Podemos distinguir dos tipos de abuso emocional, el abierto y el encubierto. 

Abuso emocional abierto
Es  evidente y fácil de distinguir. Algunas de las conductas típicas de este abuso son:

Gritar, insultar, despreciar, rebajar, criticar, ridiculizar a la víctima ante los demás, expresar asco hacia ella. Dar golpes a las paredes, portazos, romper cosas. Ignorar a la pareja o amenazarla con romper la relación. Impedir que vea a sus familiares y amigos. Celos y posesividad excesivos. Controlar lo que hace y con quién está. Restringir recursos: impedirle hacer llamadas telefónicas, impedirle el acceso al dinero familiar, tarjetas de crédito, etc. Interferir en las oportunidades de trabajo, educación, cuidados médicos. 

El  Abuso emocional encubierto
Se trata de un proceso sutil y poco visible. El abusador desprecia y rebaja las acciones, pensamientos y emociones de la víctima mediante pequeños gestos, miradas, retos, etc.  Es muy difícil de detectar. Ocurre de manera oculta, disimulada. Generalmente ocurre en la intimidad, lejos de la vista de los demás.

El abusador menosprecia constantemente a su víctima. La descalifica sutilmente. La hace sentir inútil y sin valor. 

La víctima  empieza a dudar de sus ideas, de sus gustos, y hasta de sus emociones y sentimientos.  Es lo que se llama una destrucción de la identidad personal. Es un proceso lento y gradual que ocurre sin que nadie lo note. 

Suele aparecer en la víctima una sensación de vacío interior, de soledad y tristeza. Pero puede no darse cuenta de lo que le está pasando.

Con su autoestima disminuida y aislada de otras personas, la víctima se apega con fuerza al maltratador en busca de un poco de amor.

Necesita que le confirme que es alguien valiosa y digna de amor y respeto.  Esos momentos de cariño e intimidad con el abusador aparecen de vez en cuando, dándole esperanzas de que a partir de ahora todo va a cambiar y que todo irá bien, pero eso nunca sucede. Tras ese breve instante de conexión aparece de nuevo el frío distanciamiento y el abuso emocional.
 

Frase de la semana
El abuso emocional busca lastimar a través del insulto, humillación, rechazo, devaluación.
Sus heridas no se perciben a simple vista, pero pueden perdurar a lo largo de toda la vida
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