El «tiempo libre» es el periodo de tiempo que le queda a una persona después de llevar a cabo sus obligaciones diarias: laborales, educativas, sociales, familiares.

Es el tiempo que a cada uno le queda para disfrutar de lo que le gusta o quiere hacer. Sin embargo, hay muchas actividades que se realizan en este tiempo que no se dedican a hacer lo que uno quisiera. Hay una parte de ese tiempo que a veces se dedican a actividades autoimpuestas, y que pueden no dar el suficiente placer.

Es necesario aprender a disfrutar del tiempo libre, y poder dedicar parte de ese tiempo a actividades libres y elegidas.

Lo importante no es la actividad que se realice en ese periodo, sino que la hayamos elegido libremente, y sin un fin concreto. O, mejor dicho, simplemente con el fin de pasarla bien.

El desarrollo de estas actividades debe resultar satisfactorio y placentero.

Es importante que parte de este tiempo esté libre de exigencias y presiones. Que sea un tiempo que de placer y bienestar.

Es éste el tiempo para recuperarse de las exigencias de la vida, para relajarse, para disfrutar de lo que a cada uno le gusta hacer.

A estas actividades las llamamos actividades de ocio. La condición del ocio no es solamente disponer de tiempo no ocupado, sino no tener la necesidad de estar ocupado. Es darse la libertad de ocuparse de lo que uno quiere, o simplemente disfrutar de no tener que hacer nada obligadamente.

Ocurre en muchas ocasiones que las personas se encuentran desorientadas con su tiempo libre y no saben qué hacer con él o de qué manera podrían disfrutarlo.

Los adolescentes y el tiempo libre

La utilización que los adolescentes hacen de su tiempo libre tiene una gran importancia en la formación de su personalidad y en la relación con su entorno y con las demás personas. Observando a qué dedican el tiempo libre los adolescentes podemos saber si éstos están en riesgo de establecer conductas y prácticas inapropiadas que puedan repercutir negativamente en su vida.

La orientación de los adultos

Los padres de los adolescentes deben incentivar en ellos opciones de entretenimiento que les hagan alejarse de aspectos negativos de la sociedad tales como las drogas, la violencia o la apatía y el desencanto.

Para ofrecer alternativas que sean atractivas para los adolescentes hay que conocer su realidad. Y para ello es necesario dedicarles el tiempo, atención, hablar mucho con ellos y averiguar todo lo posible acerca de sus gustos, ideas y opiniones.

Una vez que cocemos cuales son los valores, las vivencias y las expectativas de los adolescentes los padres pueden ayudarlos a buscar actividades que se adecuen a lo que ellos quieren y que les permitan aprender a disfrutar del tiempo libre.

Actividades recomendables para adolescentes

Según los especialistas las actividades recomendables para los adolescentes deben cubrir sus diferentes necesidades de actividad física, desarrollo cultural y participación social. Todos estos puntos de vista deben ser tenidos en cuanta a la hora de orientarlos en sus actividades del tiempo libre.

¿Cuáles son las actividades recomendadas por los especialistas?

1. Actividades deportivas

La actividad física, que tiene una importancia vital en la niñez, empieza en cierto modo a perder peso cuando se llega a la adolescencia.

Es muy recomendable que los adolescentes sigan haciendo ejercicio y practicando algún deporte ya que esto reporta una serie de beneficios. Practicar deportes, reduce el riesgo de producir ciertas enfermedades y ayuda a combatir la obesidad, aumenta la seguridad en uno mismo y desarrolla la solidaridad y la sociabilidad.

Muchos niños que practicaban algún deporte lo abandonan al llegar a los 15 ó 16 años. Es muy positivo que los padres les hagan ver el deporte como una manera de de disfrutar con los amigos y de pasarlo bien.

2. Actividades culturales

Para que las actividades culturales sean atractivas para los jóvenes y adolescentes es necesario que ellos participen y puedan desarrollar toda su creatividad.

Los adolescentes preferirán normalmente actividades que puedan realizar con otros jóvenes como grupos de teatro, bandas de música, etc.

Es recomendable que los padres estimulen las actividades culturales o artísticas que pudieran interesarle al adolescente.

3. Actividades sociales

Es muy positivo estimular la participación de los jóvenes en actividades de tipo social para que tomen conciencia social y aprendan a ser solidarios. Participar den grupos de ayuda o tareas voluntarias de solidaridad, colaborar con alguna causa social o ecológica, son actividades recomendables para esa edad.

Es necesario que los padres estén siempre informados de las actividades que desarrollan los adolescentes, que se informen, y se interesen por lo que hacen o por los grupos de los que participan.

Los adolescentes y la inactividad

Es necesario evitar que se establezca una relación entre tiempo libre e inactividad. Es importante que los adolescentes tengan alguna afición o algún hobby y que no identifiquen el tiempo de ocio con no tener nada que hacer.

El estar horas y horas tumbado viendo la televisión sólo aportará desencanto y aburrimiento al adolescente. No obstante, hay que tener en cuenta que el tiempo libre también es un momento para descansar. Tampoco es bueno el otro extremo y buscarle a los hijos un gran número de actividades extraescolares, que lo único que conseguirán será añadir más estrés al producido por su actividad académica.

Frase de la semana

“Todos los animales, excepto el hombre, saben que el mejor negocio en la vida es disfrutar de ella.”

Samuel Butler

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *