¡Salud! Credit: Archivo

Toda celebración es un hecho social. Celebrar con otros es formar parte de una historia y de una tradición que se transmite de generación en generación. De este modo, las fiestas son un motivo para reunirse con la familia y con amigos, para crear vivencias y recuerdos que nos ayudan a sentirnos unidos a los demás.

El Día de Acción de Gracias o Thanksgiving Day es una de las celebraciones más importantes para los estadounidenses. Muchas familias encuentran en esta fiesta una buena oportunidad para encontrarse, reunirse en torno a la mesa y compartir una cena, que suele ser un banquete preparado especialmente para la ocasión.

También, para esta celebración,  muchos estadounidenses se ocupan de preparar y servir comida en comedores populares, iglesias o lugares para personas sin hogar. Así mismo, otros eligen donar alimentos o participar en actos para recaudar fondos destinados a causas benéficas.

De este modo, la mayoría de las personas participan en este día de rituales familiares y comunitarios que se sostienen a lo largo de los años.

Origen

Según la tradición, el origen de la celebración del día de Acción de Gracias se remonta a los primeros peregrinos que llegaron al continente americano en el barco Mayflower. Parece ser que estos colonizadores pudieron sobrevivir al crudo invierno gracias a la ayuda de los nativos americanos. 

Relata National Geographic que el Día de Acción de Gracias fue celebrado por primera vez en 1621 por los pobladores de la Colonia de Plymouth. Explican que el primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores. Más de la mitad de la colonia murió de hambre y por enfermedades. De este modo, la colonia no tenía suficiente comida para alimentar a toda su población. Entonces, los indígenas wampanoag les enseñaron a cosechar maíz y otros cultivos autóctonos, y también les transmitieron sus técnicas de pesca y caza.

En otoño, después de una buena cosecha de maíz, cebada, habichuelas y zapallos,  los colonos tenían mucho que agradecer. Para hacerlo, ofrecieron una celebración en donde compartieron sus alimentos con los nativos a modo de agradecimiento por enseñarles técnicas de cultivo y de caza que fueron esenciales para su supervivencia.

Dice National Geographic: “En un gesto de amistad, los Peregrinos invitaron a los indios vecinos para juntos celebrar una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabacitas, calabazas y frutas secas”.

La tradición de dar las gracias con un banquete compartido ha sobrevivido durante siglos.

En la actualidad, se organizan reuniones familiares, o entre amigos, para expresar agradecimiento. Esta celebración se caracteriza por reunirse alrededor de una mesa con banquete bien servido.

El menú tradicional del Día de Acción de Gracias consiste en pavo relleno, puré de papas y salsa, batatas, salsa de arándanos y pastel de zapallo.

Conexión familiar

Sin embargo, más allá del menú que se elija, esta fiesta nos da la oportunidad de reunirnos con nuestros seres queridos. Reforzar los lazos con los demás es una parte fundamental del bienestar emocional y social.

De este modo, preparar una rica comida y disfrutarla con otras personas es un acontecimiento que nos puede dar alegría y conexión emocional. Hacer algo distinto, pensar entre varios el menú que se desea comer, preparar una linda mesa y pasar un buen rato con amigos, vecinos, o familiares es ponerle un condimento de regocijo a nuestras rutinas.

La fiesta del Día de Acción de Gracias nos regala la oportunidad de salir de nuestros hábitos y compartir un día especial con las personas que nos rodean. Por eso, este año, tome la iniciativa y aproveche este día para reunirse con los suyos, de manera segura, respetando los protocolos que indica el departamento de salud.

La dureza de estos años nos ha dejado huellas y cicatrices. Por eso hoy, más que nunca, mire a su alrededor, y si sabe que alguien está solo, o pasando un momento difícil, no dude en invitarlo a compartir su mesa.

Qué mejor que tener un día especial para agradecer a otros lo que tenemos y lo que nos falta. Lo que tenemos porque nos permite valorar lo que logramos y lo que nos falta porque nos permite seguir deseando.

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