La depresión es un trastorno del estado de ánimo común, pero puede ser grave si no se trata. Esta enfermedad perturba la capacidad de sentir, de pensar y de manejar las actividades diarias. La depresión se suele tratar con medicamentos o con psicoterapia, o con una combinación de ambas. Lo fundamental es que un profesional realice el diagnóstico e indique el tratamiento adecuado para cada caso.

Sin embargo, muchas personas no realizan la consulta médica, y, por lo tanto, no reciben un tratamiento, pues no sospechan que pueden estar sufriendo una depresión.

Según las estadísticas, la depresión afecta más a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, algunos investigadores sugieren que podría haber un subregistro en estos datos. Sostienen que esto se debería a que los varones no suelen pedir ayuda profesional porque  han aprendido que como hombres deben resolver por sí mismos los problemas.

De este modo, las nuevas propuestas afirman que la depresión afecta a los hombres y a las mujeres por igual, pero los indicadores se suelen expresar de manera diferente en cada uno. Podemos decir que, en general, los síntomas del estado depresivo se manifiestan de modo distinto según el género.

Esto se debe a que por motivos culturales e históricos, los hombres se vinculan con sus emociones de un modo más oculto y privado. A esto se le agrega que los varones prefieren no hablar sobre sus sentimientos.

Debido a estas características, cuando la depresión ocurre en los hombres, puede estar enmascarada por un comportamiento poco saludable o por otros trastornos de conducta.

Algunos hombres con depresión ocultan sus emociones incluso de sí mismos. Así, en vez de expresar tristeza pueden parecer enojados, irritables o agresivos. También pueden sentirse cansados ​​y perder el interés en el trabajo, la familia o sus actividades personales.

Del mismo modo, muy frecuentemente el varón percibe  sus síntomas de salud mental y emocional como problemas físicos. Por ejemplo, pueden tener palpitaciones, aceleración del ritmo cardíaco, presión en el pecho, ahogos, dolor de cabeza crónico, problemas digestivos como acidez o malestar estomacal.

En este caso el médico será el encargado de determinar si hay algún problema físico o son trastornos que indican un cuadro depresivo.

Si bien las diferencias en la educación entre hombres y mujeres van cambiando, todavía podemos apreciar las marcas de la educación tradicional y de la formación que recibe cada uno.

Los varones eran y son criados en nuestra sociedad para ser exitosos, potentes y fuertes. Deben controlar sus emociones y resolver los conflictos como “hombres”. Hasta hace no mucho tiempo se les decía a los niños que los varones no deben llorar. De este modo, se les inculca la idea que la expresión de las emociones es cosa de mujeres.

En este contexto ser “fuerte” significa soportar el dolor físico y psíquico, y no mostrar ni sentir ciertos afectos, en particular la tristeza y el miedo.

Por todas estas razones, la depresión masculina está más oculta que la femenina y puede pasar inadvertida y no ser diagnosticada a tiempo.

Es importante que los hombres puedan aprender a reconocer lo que les pasa, para pedir ayuda a tiempo.

Cuestionario orientativo

¿Te sientes irritable, aislado o retraído? ¿Te encuentras trabajando todo el tiempo? ¿Bebes demasiado? ¿Estás teniendo conductas de riesgo? ¿Estás agresivo y a veces violento? ¿Te sientes cansado y sin fuerza? ¿Sientes dolor de cabeza u otro malestar sin causa física? ¿Tienes dificultades para dormir? ¿Te sientes así desde hace más de dos semanas?

Si respondes sí a algunas de estas preguntas puede ser una señal de que tienes depresión masculina.

Algunas señales de depresión masculina

• Sentimiento de ira, irritabilidad o agresividad.

• Sentimientos de tristeza, “vacío” o de falta de esperanza.

• Sentimientos de ansiedad e inquietud.

• Pérdida de interés en el trabajo, la familia o actividades personales.

• Problemas con el deseo y con el rendimiento sexual.

• Dificultad para concentrarse o recordar detalles.

• Dificultades para dormir, insomnio, o sueño excesivo.

• Trastorno con la alimentación: comer demasiado o estar inapetente.

• Pensamientos suicidas o intentos de suicidio.

• Malestares físicos como dolores de cabeza,  problemas digestivos, palpitaciones.

• Conductas de riesgo para sí mismo o para terceros.

• Consumo problemático de alcohol o drogas.

• Aislarse de la familia y amigos.

• Sensación generalizada de desesperanza.

• Ansiedad.

• Falta de energía, desgano, cansancio.

• Reacciones explosivas, violentas y desproporcionadas.

Debido a que estos comportamientos podrían ser señales de otros problemas de salud mental o física, la consulta con un profesional es clave para un diagnóstico preciso y poder obtener así un tratamiento apropiado.

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