Leo el periódico QUÉ PASA. Me detengo en la nota sobre el arresto a 121 inmigrantes durante el primer fin de semana de redadas.

El periodista Eloy Tupayachi inicia su artículo con esta frase: “Padres, madres y sus niños, particularmente centroamericanos que ingresaron ilegalmente al país a partir del 2014, están siendo detenidos en sus casas por agentes de inmigración en Carolina del Norte y en todo el país, como parte de un operativo nacional que en el primer fin de semana del año dejó 121 personas arrestadas.”

De esta manera Eloy Tupayachi nos da un panorama de lo que ocurre en estos días y del clima amenazador en el que están viviendo los inmigrantes hispanos. Y también nos invita a pensar. ¿Es esto real o un mal sueño? Lamentablemente es real. Ocurrió. ¿Y qué hacemos con esta realidad?

Lo primero en que pienso es en el estrés, la incertidumbre y el miedo que tantas familias hispanas están sintiendo en este mismo momento.

La amenaza de las deportaciones está aquí. Tiñe la vida cotidiana de cada quien.

En los comentarios del FB de Qué Pasa Media Network, veo que muchas personas hablan del temor de ser separados de sus familias. Miedo, dicen otros, tenemos miedo.

En estos momentos de estrés y temor colectivo es importante tratar de mantener la calma y analizar fríamente las diversas situaciones, para protegerse y no correr riesgos innecesarios.

Es evidente que la posibilidad de ser deportado genera un estado de incertidumbre, angustia, miedo y grave preocupación en la población.

La incertidumbre surge al no tener certeza de lo que nos puede ocurrir en el futuro. Estamos expuestos a situaciones que no podemos controlar y que no dependen de nosotros. Y sentimos que puede pasar en cualquier momento. No sabemos cómo ni cuando, pero se siente el peligro. Y esta sensación de peligro hace que el nivel de estrés y de ansiedad se eleve al máximo.

Los rumores de redadas y retenes están a la orden del día, aumentando este clima de miedo. Miedo por uno mismo, por los seres queridos, por la familia, por lo que puede pasar con los hijos. No se deje llevar por rumores. No colabore con el clima de terror. Busque siempre información confiable y no haga correr noticias que no son reales.

Hay que encontrar la forma de no dejarse llevar por esta psicosis colectiva. El terror no ayuda. Al contrario. Impide el buen funcionamiento mental. Es estos momentos es fundamental que usted pueda mantener su claridad mental para cuidarse y cuidar a los suyos. Es tiempo de estar bien asesorado e informado.

Tranquilícese y lea atentamente los instructivos. Apréndalos de memoria si es necesario. O imprímalos y péguelos en un lugar visible. Sepa cuáles son sus derechos y qué debe hacer si la ICE toca a su puerta. Informe a sus vecinos y allegados.

En las situaciones de crisis y de emergencia es necesario mantener la calma para informarse correctamente y pensar con tranquilidad cómo es conveniente comportarse.

Algunas recomendaciones
No se deje llevar por rumores: En los momentos de crisis los rumores aumentan. La mayoría son falsos. Sólo sirven para aumentar el miedo y la desesperación.

  • Chequee la información: Busque fuentes confiables. Verifique la información antes de actuar.
  • Organícese: Hable con sus vecinos y conocidos. Asegúrese de no generar falsos rumores. Manéjese siempre con información certera y en base a eso organicen su plan.
  • Infórmese: Lea el periódico. Pregunte. Esté al tanto de las noticias. Hable con personas que sepan más.

Busque asesoramiento legal para conocer sus derechos: Es fundamental que conozca sus derechos y el funcionamiento del sistema. Todas las personas que viven en Estados Unidos están protegidas por las leyes. Es necesario que se informe para conocer sus derechos.

Tenga a mano el teléfono de un abogado para avisar lo que está ocurriendo.

Llame a los teléfonos de emergencia del consulado. Pregunte todo lo que necesita saber.

Agende los teléfonos importantes, abogado, consulado, algún vecino o conocido, etc.

Memorice los instructivos. Sepa claramente qué hacer en caso de una redada.

  • z Recuerde: El miedo no ayuda. Lo que ayuda es el conocimiento y la información.

Frase de la semana
El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.  Tito Livio