Con la llegada del otoño muchas personas notan que su ánimo decae y desmejora, que su energía vital disminuye, que pierden las ganas de hacer cosas. Advierten también cambios en el carácter, en sus hábitos de alimentación y en el sueño. Con los días grises y los colores ocres, empiezan a sentir una preferencia por los alimentos dulces como el chocolate, tortas y cremas. Perciben que se hace difícil dormir o difícil despertar, y también detectan que por los trastornos de sueño el carácter se vuelve más irritable. Indudablemente algo está pasando.

El cambio de estación afecta a todos los seres vivos. Durante el otoño la naturaleza se repliega para atravesar el invierno. Lo notamos en los árboles, en la vegetación y en los hábitos de los animales. Nosotros también, como parte de la naturaleza, nos vemos afectados por estos cambios. Claro está, no a todas las personas les afecta por igual. Pero, si con los días más cortos y grises empezamos a sentir un bajón en el ánimo, falta de deseo y cambios en nuestro carácter y en nuestros hábitos podemos estar padeciendo la famosa “depresión otoñal”.

La depresión otoñal, también conocida como “Trastorno afectivo estacional”, fue descripta por Norman Rosenthal, profesor de Psiquiatría clínica de la Universidad de Georgetown de Washington, quien lo investigó durante 20 años. Según este experto un 20 % de la población sufre esta forma de depresión en diferentes grados. De ese 20% un 6 % de los casos es muy invalidante y el 14 % restante es más leve.

De todos modos, podemos decir, que es un trastorno que puede afectar en mayor o menor medida a cualquier persona durante el transcurso del otoño y el inicio del invierno.
De esta manera, las personas que padecen este trastorno sufren síntomas de depresión a medida que se acerca el invierno. Cuando la primavera regresa y los días vuelven a ser más largos, quienes la padecen experimentan alivio de sus síntomas y su estado de ánimo y nivel de energía mejoran.

¿Y a qué se debe este trastorno?
Se desconoce aún el factor específico que ocasiona este trastorno estacional. Sin embargo, según los especialistas la falta de luz solar, típica del acortamiento de los días durante el otoño y el invierno, puede ser un desencadenante y provocar la aparición de la depresión otoñal.

  • La disminución de la luz solar que se da en estas estaciones puede alterar el reloj interno del cuerpo y provocar sentimientos depresivos.
  • Así mismo, la reducción de la luz solar puede provocar una caída de la serotonina. La serotonina, es un neurotransmisor que afecta el estado de ánimo. Su disminución podría ocasionar trastorno afectivo estacional.
  • Finalmente se sabe que el cambio de temporada puede alterar el equilibrio de melatonina en el cuerpo. La luz u oscuridad informan al cerebro para que segregue ciertas hormonas responsables del funcionamiento del organismo como la melatonina. La melatonina interviene en la regulación del sueño y en el estado de ánimo. Al aumentar esta hormona aumenta la sensación de cansancio y las ganas de descansar. Además hace que disminuya la temperatura corporal y aumente la necesidad de ingerir más alimentos para conseguir calorías.

Los síntomas principales de la depresión otoñal son:

  • Sentirse deprimido gran parte del día.
  • Perder el interés en actividades que alguna vez disfrutó.
  • Irritabilidad y mal humor.
  • Pérdida de energía.
  • Aumento del sueño.
  • Aumento del apetito, sobretodo de carbohidratos (dulces y chocolates).
  • Aumento de peso.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Sentirse perezoso o inquieto.
  • Tener dificultad para concentrarse.
  • Sentirse desesperanzado, inútil o tener sentimientos de culpa.
  • Tener pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
  • Evasión de contactos familiares o sociales.
  • Descenso de la actividad diaria.

¿Qué hacer para combatir o para prevenir la depresión otoñal?
La depresión otoñal es una condición pasajera.  Sin embargo, hay muchas actividades que se pueden hacer para disminuir sus efectos.

En ese sentido los especialistas aconsejan:

  • Aprovechar al máximo los días soleados para realizar paseos o caminatas al aire libre.
  • Si es posible correr o hacer alguna actividad física al aire libre durante la mañana para recargarse de luz solar.
  • Realizar actividad física antes de que comience el otoño y se desencadene el problema.
  • En el trabajo u oficina instalar los escritorios cerca de la ventana para aprovechar y recibir la luz solar.
  • Usar lamparitas de alta potencia para mejorar la iluminación.
  • Comer bien. Incorporar frutas y verduras a la dieta para que el organismo se sienta fuerte y saludable.

Este artículo tiene un carácter informativo. Para un diagnóstico acertado y un tratamiento correcto es necesario y fundamental hacer una consulta con un profesional médico.

 

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