Se dice que con el paso del tiempo no sólo aumentan los años sino que también aumentan las preocupaciones. Todos los adultos añoran la época de infancia y juventud cuando las responsabilidades, las obligaciones y, por consiguiente, las preocupaciones, eran menores.

La tendencia a preocuparse más, a medida que se crece, es normal y común a todas las personas. Las preocupaciones aumentan con las responsabilidades que uno va adquiriendo.  Pero atención: si la preocupación se apodera de su vida, si todo el día está preocupado, si no consigue dormir bien, si tiene pensamientos catastróficos, si las preocupaciones son constantes, insistentes y permanentes es posible que tenga un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG).

Según la Anxiety and Depression Association of America (ADAA) el trastorno de ansiedad generalizada (TAG),  es el trastorno de ansiedad más común entre los adultos.

Un artículo publicado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard se ocupa de este tema. En el mismo el Dr. David Mischoulon, director del Programa de Investigación de Depresión Clínica de Harvard en el Hospital General de Massachusetts sostiene que "El problema con muchos adultos es que a menudo soportan la incomodidad del TAG, o piensan que es normal, y no hablan de lo que les pasa". Es decir, que muchos de los adultos que padecen un Trastorno de Ansiedad Generalizada no lo saben. Soportan vivir agobiados por múltiples preocupaciones y conviven con la ansiedad que esas preocupaciones les causa creyendo que es normal.

Preocuparse por cosas que son un problema y ocuparse de resolverlas es normal. Convertir todo en un problema y estar permanentemente preocupado por cosas que probablemente no ocurran no es normal. Si esto ocurre algo está mal en nuestra salud mental.

"El TAG”, afirma el  Dr. David Mischoulon, “puede ocasionar serios problemas de salud, como presión arterial alta, depresión y conductas adictivas como el consumo excesivo de alcohol".

¿Cuáles son los síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizado?
El trastorno de ansiedad generalizada (TAG)  se caracteriza por una sensación de estrés y preocupación permanentes.

Se define como sentirse extremadamente ansioso y preocupado por múltiples cuestiones todos los días durante por lo menos seis meses. Lo distintivo de este trastorno es la existencia de preocupación y  ansiedad exagerada y excesiva sobre cualquier evento del día sin que haya ningún motivo real para esta preocupación.

Las personas que sufren este trastorno siempre esperan que las cosas salgan mal. No pueden dejar de preocuparse por su salud, el dinero, la familia, el trabajo, el futuro o lo que sea. Todo se convierte en un tema de preocupación.  Las personas con TAG constantemente anticipan un desastre. Viven estresadas y ansiosas por lo que pasa y por lo que puede pasar. Imaginan siempre el peor escenario y eso les causa un estado de ansiedad y preocupación constante.

Algunos de los síntomas que acompañan a este trastorno pueden ser:

  • Inquietud
  • Agotamiento
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Tensión muscular
  • Dificultad para conciliar o mantener el sueño, dormir poco o inquieto, o dormir más de lo común y continuar cansado.
  • Palpitaciones o taquicardia, sudoración, temblor o sacudidas, sequedad de boca.
  • Dificultad para respirar, sensación de ahogo, dolor o malestar en el pecho, náuseas o malestar abdominal.
  • Sensación de mareo, inestabilidad o desvanecimiento; miedo a perder el control, a volverse loco; miedo a morir
  • Sofocos o escalofríos; aturdimiento o sensaciones de hormigueo; tensión, dolores o molestias musculares; incapacidad para relajarse; sentimiento de estar al límite,  de tensión mental; sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

Las causas del trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se desconocen. Sin embargo, se cree que el estrés puede contribuir a la aparición del TAG.

El TAG, dice el Dr. Mischoulon, puede ser provocado por cambios repentinos. Por ejemplo, la muerte de un cónyuge, de un padre o de alguien muy cercano puede hacer que la persona se sienta  vulnerable por estar solo y eso le cause la aparición de este trastorno.

Uno de los principales problemas que plantea el TAG es que las personan creen que sus preocupaciones son normales. No advierten que es un trastorno. Olvidan que lo normal sería vivir menos alterado y estresado.  Esto puede explicar por qué solo alrededor del 43% de los pacientes con TAG reciben tratamiento, dice la ADAA. Simplemente no buscan ayuda profesional porque no detectan que la necesitan.

El primer paso para tratar y salir de ese estado de preocupación constante  es reconocer que se tiene un problema y que se necesita ayuda médica y/o psicológica.

El profesional de salud es el que debe diagnosticar este trastorno e indicar el tratamiento adecuado para cada persona.

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