El escándalo causado por los hechos de corrupción en FIFA sigue conmoviendo al mundo. La mancha crece y parece extenderse y expandirse hasta límites inimaginables.

Leemos en el periódico español La República que La corrupción en la FIFA salpica también al Mundial de Francia 1998. Aclara: "Un ex directivo de la FIFA que fue procesado por un tribunal de Nueva York, confesó en 2013 que había aceptado sobornos para designar las sedes de las Copas Mundiales de Fútbol de 1998 y 2010, según informaron fuentes judiciales."

La pelota se ha manchado y el negocio del futbol aplastó al deporte, a la pasión, y al fair play (juego limpio). Sabemos ahora que las oscuras ambiciones de unos cuantos estaban detrás de los campeonatos, las copas, y los mundiales.

Mientras gritábamos apasionadamente un gol de nuestro equipo, o llorábamos de emoción al ver entrar a nuestro equipo a la cancha o al entonar el himno de nuestro país antes del partido, unos pocos se enriquecían de manera ilícita.

Lejos están las épocas en las que se jugaba por la gloria.

Podemos leer en el periódico español "El Mundo: "La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, consideró que la corrupción está enquistada en la FIFA y afirmó que no tiene grandes esperanzas de que el propio ente rector del fútbol emprenda reformas significativas."

Opinan algunos autores que la historia de la corrupción va unida a la historia de la humanidad. Sostienen que la corrupción existe desde que existe la sociedad humana.

Se ha argumentado también que nos encontramos en un momento en la historia en el que existe una crisis de valores.

Es posible. Lo cierto es que los hinchas y los fanáticos del futbol se sienten estafados. Un grupo de poderosos que manejan los hilos del negocio del deporte ha ensuciado y contaminado los valores que la práctica del deporte implica.

Es un escándalo, pero es también dolor y decepción.

¿Naturaleza humana?
Resulta posible comprender los comportamientos corruptos si partimos del hecho de que los sujetos poseen un deseo insaciable por poseer cosas y si tienen que elegir entre varias alternativa siempre optan por sus propios intereses privados.

¿Es así? ¿Es ésta la naturaleza humana?

Caiden saca las siguientes conclusiones bastante desalentadoras referidas a los comportamientos corruptos:
-“La corrupción es la norma, común a todos los regímenes, economías y sociedades, es endémica, crónica y omnipresente, habitual, repetitiva, parte integral de la política y un problema, universal, perdurable y muy extendido.”
-Es la debilidad humana y la imperfección organizativa la que hace de la corrupción algo inevitable.
-La corrupción es contagiosa.
-La corrupción crece a medida que lo hacen las oportunidades de autoenriquecimiento.
-La corrupción es algo esperable.

Un estudio sobre aspectos fisiológicos y conductuales de la corrupción desarrollado por investigadores de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón revela que La decisión ante una propuesta de soborno provoca una excitación fisiológica mayor en aquellos que deciden actuar en contra de su propio interés económico y la rechazan que en aquellos que optan por aceptarla.

De esta manera los investigadores constatan que provoca mayor estrés rechazar el soborno que aceptarlo

"Al contrario de lo que se ha tendido a creer, no es la violación o el cumplimiento de una norma ética dada lo que desencadena la actividad emocional, sino más bien la decisión real de actuar contra el propio interés monetario", explica Tarek Jaber-López, investigador del grupo de Economía Experimental y Computacional de la UJI.

Si es esta la tendencia humana, ¿es posible cambiarla? ¿Es posible, a través de la educación transmitir valores que enseñen a privilegiar el bien común, antes que el propio? ¿Es posible ponerle un límite a la codicia humana?

Las preguntas están abiertas. Las respuestas dependen de nosotros.

Características del comportamiento corrupto
-Involucra a más de una persona.
-Implica una cierta discreción.
-Implica una obligación mutua.
-Los corruptos intentan camuflar estas prácticas tras justificaciones legales.
-Estas prácticas siempre suponen un cierto grado de decepción.
-Es una traición a la confianza.
-Violan las normas de los deberes y las responsabilidades dentro de la dinámica social.
-Alta ambición personal.
-Comportamiento delictivo o al margen de la ley.
-Utilizar el poder, posición o situación social en beneficio propio o de los allegados.
-Rompe la confianza que los ciudadanos han depositado en personas, grupos, organizaciones e instituciones.

Frase de la semana
La corrupción lleva infinitos disfraces.
Frank Herbert

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *