Feliz Navidad
Disfrute de una Feliz Navidad. Credit: Archivo

La Navidad es la fiesta del amor, la paz y la alegría. Es una celebración familiar y espiritual que debería imbuirnos de un sentimiento de armonía. Sin embargo,  la Navidad puede desencadenar sentimientos negativos y graves conflictos.

Para ayudarnos a pasar unas lindas fiestas compartimos algunas recomendaciones que serán de utilidad.

Focalizar en el presente

Las fiestas familiares pueden traer un halo de nostalgia. Es esta una época del año que suele tener una gran carga emocional. Sin duda, la familia ocupa un lugar central. Es común que estos factores activen nuestros recuerdos y nos lleven a revivir las Navidades de nuestra infancia o de tiempos pasados.

Seguramente muchas cosas han cambiado desde entonces. Algunas para bien, otras para mal. Ya no somos niños y quizás las personas que nos acompañan ya no son las mismas. La evocación de los que ya no están puede ponernos en un estado de nostalgia. A veces, llegamos a sentir que las Navidades de antes eran mejores o que antes éramos más felices.  Esta nube de melancolía puede teñirnos de tristeza e impedir que disfrutemos de la Navidad actual.

El secreto para desarmar esta nube de tristeza es focalizar en el presente. Valorar lo que nos rodea, especialmente a las personas y los afectos que tenemos en nuestra vida actual, es una de las claves para disfrutar de las fiestas.

Estar atentos al hoy. Pensar: ¿qué puedo hacer para que estas fiestas sean más agradables para mí y para los demás? ¿Puedo ayudar a que otras personas sean más felices gracias a mi actitud?

Evitar conflictos

En toda familia suele haber enconos, problemas y situaciones no resueltas. Y, en estas fiestas, a veces nos vemos obligados a reunirnos con familiares o parientes con los que no tenemos un buen entendimiento. Es más, pueden ser personas que nos caen realmente mal y con las que tenemos enormes diferencias. Debido a esto,  es muy frecuente que en la cena navideña surjan discusiones y peleas. A veces por motivos políticos, por pensar distinto en algún tema, por viejos rencores, por problemas familiares no resueltos, lo que tenía que ser un buen momento termina en un desastre.

Fundamental: mantener la calma y evitar los enfrentamientos. Saber que esto puede ocurrir y preparar una respuesta imparcial ante situaciones conflictivas es lo adecuado. No entrar en discusiones que no llevan a ninguna parte. Entender que no es esa la noche ni el momento para acentuar las diferencias. Por el contrario, tratar de focalizar en el encuentro y en lo que de alguna manera nos une.

Organizarse con tiempo

Además de lo emocional, la organización de las fiestas desencadena una serie de compromisos, actividades, gastos, que suele generar un clima de irritabilidad y agotamiento.

Se dice que el gasto económico que implican las celebraciones y los regalos contribuye a aumentar los niveles de estrés.

Por eso, para no caer en esta situación, una gran idea es planear las cosas con tiempo. Armar una estrategia económica para ver de qué manera afrontamos los gastos navideños ayuda enormemente a reducir el estrés.

En este sentido, es aconsejable poner un límite realista al gasto que podemos y queremos tener en esta celebración. A partir de esta decisión, ver cómo distribuimos el dinero. ¿Cuánto podemos gastar en regalos? ¿Cuáles son los regalos esenciales? ¿Cuánto gastaremos en la fiesta navideña? ¿Queremos comprarnos ropa para la ocasión? ¿Y la decoración de la casa, cuánto dinero destinaremos a eso?

Organización, tiempo y estrategia son las claves de este paso. Realizar los preparativos con días o semanas de antelación permite que no nos veamos desbordados. Y nos permitirá vivir las fiestas con mayor alegría y tranquilidad.

Cuidarse

Estas celebraciones suelen dar lugar a excesos. Comemos y bebemos más de la cuenta. Por supuesto, estos excesos afectan nuestro bienestar físico y mental. Estar atentos a nuestro límite es fundamental. Si bebemos alcohol es muy importante no pasarnos de una medida saludable. El abuso de alcohol o de otras sustancias puede llevar a situaciones de riesgo, a aumentar los conflictos y la violencia familiar.

Nadie quiere que estas fiestas terminen en una tragedia. Por eso, CUÍDENSE.

Bajar las exigencias

Como decía Voltaire, “lo perfecto es enemigo de lo bueno”. A veces la búsqueda de la perfección nos impide disfrutar de lo bueno. La exigencia de tener unas fiestas en las que todo sea perfecto es un gran obstáculo para tener una Feliz Navidad.

La perfección es un ideal que nos llena de estrés, nos vuelve obsesivos con detalles sin importancia y nos impide ver lo realmente importante.

Entonces para disfrutar de esta Navidad: bajar las exigencias, y contactar con los afectos y la alegría compartida.

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