Es muy probable que si mira a su alrededor encuentre a más de un vanidoso. La vanidad es un rasgo de personalidad bastante frecuente, y bastante molesto también.  La persona vanidosa se siente superior los demás, ya sea desde un punto de vista intelectual o físico. Siempre cree que es superior, mejor, más interesante, más inteligente y más atractivo que el resto.  

El diccionario nos aclara que vanidad, viene del latín vanĭtas, y es la cualidad de vano: vacío, hueco o falto de realidad, sustancia o solidez. Está vinculado a la arrogancia, a la presunción y al envanecimiento.
No es fácil relacionarse con un vanidoso. La verdad es que la vanidad puede deteriorar seriamente una relación. Los rasgos del vanidoso hacen que vincularse con él sea muy complicado y tortuoso.  Las personas vanidosas están muy centradas en sí mismas, son prepotentes y se consideran seres superiores que están por encima de los demás, a quienes ven como inferiores. Obviamente todos estos rasgos dificultan mucho establecer una buena relación con la persona vanidosa.

Se dice que detrás de esta imagen de perfección que tienen de sí mismos los vanidosos sienten una enorme inseguridad. De allí que sea un rasgo vacío, falto de solidez. Podríamos pensar en una imagen hueca que esconde un enorme vacío.

De todos modos, el vanidoso se suele comportar como si fuera el rey del mundo y su trato hacia los demás suele ser desagradable.

 

Los rasgos principales de la persona vanidosa son:

1. Creen que están siempre en lo cierto:
Las personas vanidosas suelen creer que tienen razón en todo. Intercambiar opiniones con ellas es una pesadilla, pues creen que su opinión es la única válida. De este modo, ni se molestan en escuchar los argumentos de los demás, ya que los descarta sin prestarles demasiada atención.  Las discusiones con un vanidoso no llevan a ningún sitio, pues el vanidoso sólo está interesado en su propia opinión. Con frecuencia, las personas vanidosas defienden sus puntos de vista poniéndose a sí mismos como autoridad.

 

2. Prestan muchísima atención a su imagen pública:
Están muy pendientes de lo que los demás piensan de ellos. Tratan de demostrar indiferencia, pero les importa muchísimo que los demás tengan una buena imagen. Se dice que suelen actuar como si la opinión ajena no les importara, pero están obsesionados con lo que las otras personas piensan de ellos. En general se desviven para generar esa imagen perfecta. Se muestran seguros, hacen alharaca de sus logros, les gusta lucir bien, usar ropa de marca y que se note.  Son extremadamente cuidadosos con lo que publican en las redes sociales, ya que siempre quieren dar una imagen triunfante y exitosa. Las fotos que suben suelen estar muy estudiadas y embellecidas, mostrando siempre su mejor ángulo o sus últimas adquisiciones de ropa o de lo que sea.

 

3. Se enojan con mucha facilidad:
Las personas vanidosas tienen que sostener una imagen idealizada de ellos mismos. En parte, esta necesidad de mostrarse deslumbrantes  los vuelve intolerantes. Cualquier detalle que ponga en duda su imagen perfecta puede causarles un enojo descomunal.

 

4. Se expresan de forma teatral
Son excesivos y exagerados en su modo de expresarse. La mayoría de las personas vanidosas se expresan de una forma completamente teatral. En realidad parecen actores interpretando un rol protagónico. Cuando hablan, gesticulan de una forma que parece sacada de una obra de teatro. De este modo, llaman la atención de su audiencia. Hay que recordar que el vanidoso no se comunica con pares, pare él los demás son un público que debe aplaudirlo y admirarlo en todo lo que hace y dice. También hacen un uso de la voz muy especial, y estudiado; las entonaciones, los silencios, el modo de hablar, todo está estudiado para causar admiración.

 

5. Se creen el centro del universo
Para el vanidoso no hay nada ni nadie más importante que él mismo. Los demás son extras necesarios para halagarlo y admirarlo. Los vanidosos se despreocupan de las necesidades ajenas porque están convencidas de que lo que ellos necesitan es lo más importante. Tienen un amor desproporcionado por ellos mismos y pierden de vista a los demás.

 

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