El resentimiento se define como un sentimiento de enojo causado por algo doloroso sucedido en el pasado. Se trata de un sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de alguna ofensa o maltrato.

A la persona que siente resentimiento se la llama resentida y, debido a su resentimiento mantiene una actitud de enojo y rencor que no se disuelve con el paso del tiempo.

De este modo, podemos decir que el resentimiento es un dolor psíquico que se produce como consecuencia de un hecho ofensivo que resulta imposible de olvidar o perdonar. Al no lograr olvidar esa ofensa, la persona que lo sufre vuelve a sentir una y otra vez el mismo dolor que sintió en el pasado. Esto genera en ella un estado permanente de amargura y enfado.

También es posible estar resentido con el mundo y la sociedad. Este resentimiento social se expresa en la persona con sentimientos de frustración, impotencia, rencor, odio y rechazo a quienes se considera culpables de la situación injusta.

La cuestión es que el resentimiento es un sentimiento perturbador que causa hostilidad, rencor, malestar y sentimientos de venganza. El sentimiento de hostilidad dirigido contra alguien puede llegar a convertirse en un gran problema que arruina la vida del que lo siente y de sus allegados.

De este modo, uno de los mayores peligros del resentimiento es que causa un sinfín de emociones negativas como la ira, el odio y la venganza. Estas emociones intoxican el psiquismo y erosionan el carácter, el humor y el bienestar emocional de la persona.

Como dijo Nelson Mandela al recuperar su libertad: “Al salir por la puerta hacia mi libertad supe que, si no dejaba atrás toda la ira, el odio y el resentimiento, seguiría siendo un prisionero”.

Algunas características de las persona resentidas

• Son poco tolerantes.

• Tienden a los extremos. Para ellos las cosas son blanco o negro.

• Se enfadan cuando las cosas no salen como esperaban.

• Les cuesta reconocer sus errores.

• Están pendientes de las equivocaciones de los demás.

• Son  orgullosas.

• No olvidan.

• No perdonan. Al no perdonar, lo sucedido sigue siendo presente y, por lo tanto, se sienten permanentemente afectados.

• Creen que siempre tienen la razón.

• No tienen empatía, por lo tanto no pueden ponerse en el lugar del otro.

• Juzgan con dureza el comportamiento de otras personas.

• Se creen dueños de la verdad.

• Se ofenden fácilmente.

• Siempre quieren tener el control.

• No aprenden del pasado. En lugar de ver las malas experiencias como oportunidades, toman todo como algo personal.

• Piensan que son perfectos y que nunca se equivocan.

Algunas consecuencias emocionales del resentimiento

No poder perdonar se mantiene anclado en el pasado y en los sentimientos negativos. Esto trae consecuencias graves para el bienestar emocional. Este apego al pasado va intoxicando emocionalmente a la persona y puede causar algunas de estas complicaciones:

• Trasladar la amargura que causaron los hechos del pasado a cada relación nueva.

• Estado depresivo.

• Irritabilidad, mal humor y desconfianza.

• Estados de ansiedad.

• Gran dificultad para disfrutar el presente

• Aislamiento. Dificultad para establecer vínculos de intimidad emocional con los demás.

Cómo superar el resentimiento

Superar el resentimiento implica un proceso de transformación. Como todo proceso tiene etapas y necesita de cierto tiempo para desarrollarse.

1. Aceptación. El primer paso para superar el resentimiento es reconocer que se está resentido. No siempre es fácil aceptar los malos sentimientos que el resentimiento causa, pero es fundamental hacerlo para poder avanzar.

2. Tratar de comprender. Entender los motivos del comportamiento de la otra persona es un paso de madurez emocional. No se trata de justificar, sino de priorizar la empatía. De este modo, se puede tener una mirada más amplia sobre lo ocurrido.

3. Utilizar la empatía.  Ponerse en el lugar de la otra persona antes de juzgar los hechos es clave para llegar a perdonar. La empatía es poder salirse de uno mismo y tratar de ver las cosas desde el lugar del otro.

4. Aceptar que el propio punto de vista no es el único ni el mejor. Descentrarse de uno mismo. Poner el foco en los demás.

5. Admitir que hay cosas que no dependen de nosotros.  No podemos controlarlo todo. A veces las cosas no salen como nos gustaría. Pero sí podemos controlar cómo nos afecta y qué hacemos con eso.

6. Perdonar. Poder perdonar es un acto liberador. Perdonar implica que, a pesar de los daños que se han sufrido, es posible dejar atrás el pasado y mirar al futuro asumiendo una nueva perspectiva. Perdonar también implica renunciar a la venganza y al rencor.

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