Cuando una pareja decide separarse tiene que afrontar una etapa muy difícil y dolorosa. Las emociones suelen ser un torbellino. Tristeza, ira, dolor, miedo al futuro y a la soledad, confusión sobre las múltiples decisiones que hay que tomar, sensación de fracaso, preocupación, ansiedad, son algunos de los estados con los que hay que lidiar.

Es un proceso de duelo. Es el final de una etapa de la vida. Es enfrentar la imposibilidad de seguir juntos y desarmar todo lo que se había construido en común, desde los bienes materiales hasta la red afectiva y familiar, y también todos los sueños y proyectos compartidos.

Y, además, en medio de este torbellino emocional, hay muchas cosas que convenir y negociar con la ex – pareja.  Se trata de decisiones importantes que requieren estar centrado y poder pensar con claridad.

Podemos decir que la separación es un proceso doble. Por un lado hay que elaborar el duelo por la etapa que se termina y por otro hay que organizar la etapa que empieza.  Este doble movimiento suele generar un estado de ansiedad y estrés.

El golpe emocional de la separación dependerá de muchos factores. La causa que determina la separación es fundamental en este sentido, ya que no es lo mismo si la ruptura se debe a un desgaste de la relación, si ha habido una infidelidad, o si hubo violencia y malos tratos. De este modo, según sea la causa de la ruptura será el grado de estrés emocional que se viva.

Otro factor determinante es si la separación ha sido de mutuo acuerdo o fue decisión de uno de los miembros de la pareja.  Si ha sido de mutuo acuerdo el golpe emocional será menor que si no se comparte el deseo de encarar una separación

También influye en este contexto si se tienen hijos y la edad de los mismos. Si los hijos son aún pequeños el estrés emocional de la separación suele ser mayor, ya que al propio sufrimiento se le agrega la preocupación por el bienestar de los hijos.     

Así como cada casa es un mundo, cada separación es un mundo. Cada situación tiene sus particularidades y sus complejidades. Pero más allá de las diferencias de cada caso hay herramientas que pueden ayudar a pasar ese mal momento con mayor entereza.

La forma en que pueda manejar la separación es muy importante, ya que el modo en el que encare este momento crucial  tendrá efectos y consecuencias sobre el resto de su vida.

Conductas que pueden ayudar

  • Hablar con alguien de confianza.
  • Tratar de poner en orden las emociones.
  • Cuidar la salud haciendo una dieta saludable.
  • Evitar cualquier tipo de consumo problemático, ya sea alcohol, tabaco o de cualquier sustancia.
  • Dormir lo suficiente.
  • Practicar ejercicio de forma regular.
  • Evitar tomar decisiones importantes que no sean urgentes hasta que todo se haya vuelto más estable. Algunas decisiones tienen que hacerse con rapidez, tales como la vivienda. Sin embargo, muchas decisiones se pueden postergar y poner en espera.
  • Darse el tiempo necesario para recuperarse.
  • Darse momentos de tranquilidad en el que pueda pensar, llorar, o simplemente estar solo.
  • No actuar por impulso. Tratar de manejarse con prudencia y pensando cada una de las cosas que hace.
  • Asumir la situación con calma y no caer en pensamientos negativos.

Acciones que pueden ayudar a los hijos

Un divorcio es también muy estresante para los hijos. Los niños van a necesitar apoyo y orientación en este periodo.

Los padres pueden:

  • Explicarles que algunos hábitos van a cambiar y que juntos crearán nuevas rutinas.
  • Mantener los conflictos y las discusiones al margen de los hijos.
  • No hacerlos partícipes de los problemas legales.
  • No usarlos de mensajeros.
  • No usarlos como armas de chantaje emocional.
  • No comunicarles sus propios miedos, enojos y frustraciones.  
  • Ayudarlos a comprender que sentimientos como la inseguridad, el miedo o la tristeza pueden aparecer y que ustedes están allí para ayudarlos a lidiar con eso.
  • Los padres deben dejar claro a sus hijos de que los padres se divorcian, los hijos no.
  • Evitar hablar mal de la ex-pareja delante de los niños. Eso puede causar mucho daño.
  • Estar conscientes de que sus hijos van a necesitar más atención y apoyo para afrontar el cambio.
  • Hablar con los hijos sobre su separación sin dar demasiadas explicaciones y sin atribuir culpables.
  • Explicarles que siempre pueden contar con su papá y su mamá, aunque ya no vivan juntos.  

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