La comunicación es la base de los vínculos que establecemos con los demás. Hablar, expresarse, decir lo que nos pasa, lo que sentimos, lo que pensamos, es una de las claves para que nuestras relaciones sean positivas y beneficiosas.  

La comunicación se define como “el intercambio de sentimientos, opiniones, o cualquier otro tipo de información mediante el habla, la escritura u otro tipo de señales”.

 

Los elementos que deben darse para que se considere el acto de la comunicación son:

Emisor: Es quien emite el mensaje.

Receptor: Es quien recibe la información.

Canal: Es el medio físico por el que se transmite el mensaje, como internet, teléfono, etc.

Código: Sistema de señales o signos que se usan para transmitir un mensaje, por ejemplo, el inglés, el castellano, el código morse.

Mensaje: Es lo que se quiere transmitir.

Situación o contexto: Es la situación en el que se desarrolla el acto comunicativo.

Pero, ¿cómo nos comunicamos? ¿Nos sabemos comunicar?

Se dice que una comunicación eficaz es poder comprender el punto de vista del otro y hacer entender el propio. Para eso es necesario, escuchar, respetar el punto de vista del otro y expresar las propias ideas sin agredir y sin temor. No siempre es fácil hacerlo.

Por otro lado, la comunicación humana, es el reino del malentendido. Entre lo que creo decir y lo que el otro entiende suele haber una enorme diferencia. Eso se debe a que cada quién interpreta lo que escucha desde sus propias ideas, códigos y preconceptos. Para escuchar realmente al otro sería necesario suspender por un segundo los propios juicios y tratar de asimilar el mensaje del otro.

Y, además,  a todo este mecanismo comunicacional le tenemos que sumar las emociones que nos embargan. El miedo, el enojo, el odio, el entusiasmo, la envidia, la compasión, son algunas de las emociones que tiñen y distorsionan lo que decimos y lo que escuchamos.

Entonces, comunicarse es un arte complejo que debemos aprender y mejorar. No olvidar que nuestras relaciones con los demás dependen de nuestra capacidad de comunicarnos.

 

Estilos de comunicación

Según los expertos existen tres estilos de comunicación: la comunicación pasiva, la comunicación agresiva y la comunicación asertiva.

Cada persona tiene un estilo de comunicación que predomina en relación a los otros dos. Si bien es cierto que nos solemos comunicar más frecuentemente en uno de estos estilos, podemos ir rotando entre los tres.

Tanto el estilo agresivo como el pasivo en vez de favorecer la comunicación entre las personas, la dificulta. El estilo asertivo, en cambio, es el único estilo de comunicación que facilita la relación entre las personas.

 

1. Comunicación agresiva

Las personas que utilizan este estilo de comunicación tratan de imponer su punto de vista sin importarle la opinión ni los sentimientos de los otros. Usan estrategias como amenazas, intimidación, sarcasmo, descalificación, acusaciones, sentimiento de culpabilidad, enojo y reproches. Sobrevaloran las opiniones y sentimientos propios y desprecian los de los demás.

Usan un tono de voz elevado,  hablan con monólogos no dejando que el otro exprese su opinión. Critican a  los demás. Buscan imponerse. No les interesa lo que piensa el otro. Quieren tener razón siempre. No toleran que las contradigan.

En general, la persona que usa la comunicación agresiva, pelea, acusa, interrumpe, amenaza, agrede a las demás sin tener en cuenta sus sentimientos y tiene tendencia al contraataque.

 

2. Comunicación pasiva

Los individuos que utilizan la comunicación pasiva evitan cualquier confrontación con la otra persona. Tienen una excesiva necesidad por agradar a los demás. Evitan mostrar sus sentimientos y pensamientos por temor a ser rechazados e incomprendidos o por miedo a ofender a otras personas.

No les gusta llamar la atención. No dicen lo que piensan. Prefieren callar y muestran conformidad ante las decisiones de los demás.

Usan un tono de voz excesivamente bajo y vacilante. Se expresan con frases cortas, incluso a veces haciendo uso solamente de monosílabos.

Suelen tener una baja autoestima y mantener este estilo de comunicación aumenta esta baja autoestima.

 

3. Comunicación asertiva

Es el estilo de comunicación más favorable y sana. Es característico de las personas que defienden sus propias opiniones al mismo tiempo que respetan y escuchan las de los demás. Respetan los puntos de vista de su interlocutor, sin silenciar el propio. Tienen buena autoestima, seguridad en sí mismos y se muestran confiadas.

Se dice que la asertividad es un modo de comunicación en el que la persona ni agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos.

La asertividad impide que seamos manipulados por los demás.  

Las habilidades comunicativas que suelen tener las personas con estilo asertivo son:

Empatía: la habilidad para ponerse en el lugar del otro.

Escucha activa: escuchar evitando realizar interrupciones o juicios previos.

 

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