Una de las secuelas que ha dejado la pandemia causada por el COVID-19 es el aumento del malestar emocional y psíquico de las personas.

El estrés cotidiano, las preocupaciones constantes, el aislamiento, las restricciones necesarias  para evitar los contagios, el duelo por las pérdidas de seres queridos a causa del COVID-19, el miedo, la incertidumbre, han dejado marcas profundas en nuestras mentes. Debido a esto, después de haber atravesado tan difíciles circunstancias, muchas personas padecen trastornos emocionales y anímicos de diverso tipo.

Es normal y esperable que una situación como la vivencia de una pandemia mundial afecte nuestro equilibrio emocional. Hemos vivido situaciones extremas, hemos tenido que hacer un gran esfuerzo para adaptarnos a un mundo nuevo y para asimilar las medidas de prevención necesarias. Todo este esfuerzo ha llevado a nuestras mentes al límite. Y, claro está, esto tiene consecuencias.

Así, los trastornos psicológicos más frecuentes que ha dejado la pandemia son: trastornos de ansiedad, depresión, ataques de pánico, crisis de angustia, claustrofobia que es el miedo irracional a los lugares pequeños, agorafobia que es el miedo a estar en lugares abiertos o donde la ayuda no esté disponible, trastornos de carácter como tener una mayor irritabilidad o mal humor persistente, trastornos de sueño, trastornos del apetito, trastorno de estrés post traumático, trastornos cognitivos como pérdida de memoria o dificultad para concentrarse, etc.

Estos trastornos se pueden presentar de manera leve o pueden dificultar gravemente la vida de las personas.  De cualquier forma, es el momento de prestar atención a nuestra salud mental.

Desde ya, hay que recalcar que si el malestar es profundo y persistente es necesario buscar ayuda profesional. No todo se puede resolver usando la voluntad. En muchísimos casos hay que animarse a pedir ayuda. Los profesionales en salud mental están allí para brindar recursos y herramientas que harán posible recuperar el bienestar perdido.

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

Además de buscar ayuda profesional cuando sea necesario, también en nuestra vida diaria podemos implementar algunas estrategias que permiten recuperar el equilibrio y la salud mental.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Otago en Nueva Zelanda y publicado en la revista Frontiers in Psychology, confirmó que los tres pilares principales de una buena salud mental son: el buen sueño, el ejercicio y el consumo de frutas y verduras crudas.

De este modo, son estos pilares a los que debemos prestarles atención para traer de regreso el bienestar a nuestra vida: dormir bien, hacer alguna actividad física y tener una alimentación saludable.

El estudio realizado en Nueva Zelanda destaca que la calidad del sueño importa más que la cantidad. Se encontró que las personas que dormían menos de 8 horas y más 12 horas diarias tienen una mayor tendencia a desarrollar síntomas de depresión.

Por el contrario, quienes duermen aproximadamente 8 horas diarias tienen una mayor sensación de bienestar en sus vidas.

En cuanto a la alimentación,  el estudio demostró que la sensación de bienestar también era mayor en aquellos que comían 4.8 porciones de verduras o frutas crudas. Mientras que los que dijeron consumir menos de dos porciones o más de ocho no reportaron sensaciones de bienestar.

La actividad física es también de suma importancia para una buena salud mental, según indica el estudio.  Está comprobado que hacer alguna actividad física de manera constante ayuda a causar una sensación de euforia y mejora el ánimo y la energía.

Afirma el estudio: “El sueño, la actividad física y una dieta saludable deben considerarse como herramientas para promover la salud mental y el bienestar óptimos, particularmente entre las poblaciones de adultos jóvenes donde la prevalencia de trastornos mentales es alta y el bienestar es subóptimo”.

Por eso, en momentos de crisis es muy importante aferrarse a estos pilares. Las peores tormentas se pueden atravesar si se sostienen los ejes fundamentales que amparan el bienestar del cuerpo y de la mente. Por eso, para cuidar y mantener la salud mental estos tres pilares son una clave.

Si se siente decaído, angustiado, desconcentrado o con dificultades para sentir bienestar es recomendable que trate de cuidar estos aspectos: la calidad de su sueño, su alimentación y la actividad física. Si consigue armar una rutina que cuide estos pilares poco a poco, sentirá que empieza a recuperar su bienestar.

Si el malestar persiste y no consigue recuperar su bienestar no dude en pedir ayuda profesional.

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