El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define a la decepción como el “pesar causado por un desengaño”.

O sea, la decepción hace referencia a la respuesta emocional que aparece frente a un desengaño, algo que suponíamos de un modo y resultó ser de otro. Y esa respuesta, según el diccionario es un sentimiento de pesar. 

La decepción nos apena, nos entristece, nos roba las ilusiones. 

Se trata, en última instancia, del sentimiento de tristeza y frustración que tenemos cuando algo o alguien no responde a las expectativas que habíamos puesto en ello. 

Son muchas las situaciones que nos pueden decepcionar en esta vida: un amigo, un familiar, un compañero de trabajo, una actividad, una meta, un trabajo, un amor, una pareja, etc. 

Claro está, hay decepciones más duras y difíciles de aceptar que otras. 

De todas formas, siempre superar una decepción es un proceso doloroso que pasa por diferentes fases. Durante ese proceso psíquico se transita desde el dolor que causa el desengaño hasta la aceptación de la situación y la recuperación de nuestro ánimo.

Sin duda, hay personas que se decepcionan con más frecuencia que otras. ¿Por qué ocurre esto? ¿Hay algunas características que nos hacen más proclives a la decepción?

¿Por qué nos decepcionamos?

La idealización es una de las causas más frecuente de las decepciones. 

Por eso, ante una decepción una de las cuestiones que es conveniente analizar es si nuestras expectativas hacia esa situación o persona eran realistas. En muchos casos se idealiza al otro o a la situación y, de este modo, se deja de tener una perspectiva realista. 

Hay personas que tienen una mayor tendencia a idealizar, y, debido a esto, son más propensas a sufrir decepciones. La persona que idealiza a alguien, en general, espera mucho más de lo que esa persona puede dar. De este modo, la idealización impide que vea las limitaciones que tiene la persona. 

Lo mismo ocurre si se idealiza un trabajo, un estudio o cualquier actividad que se realice. Si las expectativas son demasiado altas y poco realistas es muy probable que ocurra una decepción. 

Otra característica que puede llevar a mayores decepciones es la falta de comunicación.

A veces las decepciones ocurren debido a que no sabemos comunicarnos bien. No sabemos expresar claramente lo que queremos, lo que esperamos, o lo que necesitamos. Suponemos que el otro debe adivinarlo o darse cuenta por sí mismo. Pero en general esto no ocurre. 

Esta dificultad para comunicarse puede llevar a situaciones de decepción, ya que el otro no sabe lo que pensamos y, por lo tanto, se comporta sin tenerlo en cuenta. 

Por último, otra causa frecuente de decepciones es mantener relaciones tóxicas con los demás. Este tipo de relaciones llevan a un gran malestar y a diversas decepciones. Se trata de relaciones destructivas, que no son sanas y que generan daño o malestar. Las relaciones tóxicas no sólo se dan en las relaciones de pareja, también pueden aparecer entre miembros de la misma familia, entre amigos, compañeros de trabajo o de estudio, etc.

Las emociones de la decepción

La decepción suele ir acompañada de otras emociones como la frustración, la tristeza, el enojo y la rabia. Muchas veces estas emociones pueden despertar el deseo de vengarse de quien nos ha decepcionado. 

Como sabemos, el deseo de venganza solo empeora la situación y causa más dolor. 

Ante una decepción lo indicado es transitar el proceso del dolor durante el tiempo que sea necesario para finalmente recuperar el bienestar emocional.

Algunas claves para prevenir y manejar la decepción 

  • Tratar de ser realistas. No generarse demasiadas expectativas respecto a los demás.
  • Tratar de aceptar a los demás tal como son, es decir, aceptar sus limitaciones y sus dificultades.
  • Tratar de aceptar que los demás no se comportan necesariamente como uno quisiera.
  • Identificar las emociones que surjan a raíz de las decepciones experimentadas. 
  • Ante una decepción, es normal sentir tristeza, rabia, enojo y frustración, pero hay aprender a encauzar dichas emociones.
  • Aprender a perdonar para liberarse de las emociones negativas 
  • No caer en el rencor y ni en el resentimiento, que son emociones que amargan la vida.
  • Aprender a fluir. No dejar que la decepción te deje estancada en el pasado.
  • Todo dolor es una posibilidad de aprender. ¿Qué puedes aprender de eso que te decepcionó?
  • Aprender a confiar en los demás desde un lugar realista.  

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