El estrés es un proceso natural del cuerpo humano. Se trata de una respuesta automática del organismo ante situaciones amenazadoras o desafiantes que requieren una movilización de recursos físicos, mentales y conductuales para hacerles frente. El cuerpo y la mente se estresan. Así se preparan para afrontar las situaciones que perciben como amenazadoras.

Cierta cantidad de estrés es necesaria para que el organismo responda adecuadamente a los desafíos y a los cambios de la vida. Es lo que se conoce como eustrés o estrés positivo.

Si bien en un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, cuando ésta se prolonga, la salud, el desempeño y, las relaciones personales se pueden ver afectadas. Por eso es necesario aprender a manejar el estrés. El primer paso es aprender a reconocer los síntomas, para darse cuenta de lo que nos está pasando.

¿Estoy estresado?
Los síntomas de estrés más frecuentes son:
• Emociones: depresión, ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo.
• Pensamientos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos.
• Conductas: risa nerviosa, trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, etcétera.
• Cambios físicos: tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, o de estómago, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, sarpullidos, disfunción sexua.

Causas de estrés
Cualquier suceso puede generar estrés. No se trata necesariamente de eventos muy intensos o malos. Es suficiente con que se acumulen durante largos períodos de tiempo.

Ciertas situaciones que provocan estrés en una persona pueden resultar insignificantes para otra. Cualquier cambio puede generar tensión y ansiedad. La cuestión es la manera de afrontar ese cambio. Cada persona tiene una tolerancia diferente a los problemas y un umbral del estrés distinto.

Entre las causas habituales podemos enumerar:
Factores físicos estresantes
• Ruido excesivo.
• Sobreesfuerzo.
• Malas posturas.
• Temperaturas extremas.
• Hacinamiento.
• Hambre.
• Falta de sueño.
• Agotamiento
Factores emocionales estresantes
• Mudanzas y obras en casa.
• Exámenes.
• Problemas de pareja.
• Desempleo.
• Muerte o enfermedad grave de un ser querido.
• Retos en el trabajo.
• Discusiones laborales o familiares.
• Competitividad.
• Atascos de tráfico.
• Falta de tiempo para realizar tareas y para dedicar al ocio.

Prevención del estrés
Hay momentos en los que es inevitable sufrir estrés. El desafío consiste en hacer frente a esa situación de la mejor manera posible. Algunas estrategias para la prevención del estrés son:

Dieta antiestrés

  • Evite sobrecargar el organismo con digestiones pesadas. Es conveniente seguir una dieta sana y equilibrada. No abusar del alcohol ni de sustancias excitantes como la cafeína. Use el tiempo de la comida como un descanso.

Descanso

  • Duerma lo suficiente. Disfrute de las vacaciones y los fines de semana.
  • Ejercicio físico
  • Realizar ejercicio físico ayuda a relajarse y a relacionarse con amigos o familiares. Sirve para liberar tensiones y alejar los pensamientos negativos.

Organización

  • Organizarse es fundamental. Hay que distribuir el tiempo para poder descansar, y establecer prioridades.
  • Relaciones con los demás
  • Reforzar las conductas positivas con las personas del entorno e intentar corregir las negativas. Disfrute de sus vínculos tanto familiares como de amistad.

¿Cómo hacer frente al estrés?
No hay fórmulas para curar el estrés. Lo que podemos hacer es reducir las situaciones de sobrecarga y de tensión y aprender a manejarlas. Para conseguirlo, se deben programar las actividades para evitar que se acumulen.

Algunas recomendaciones son:
• Delegar responsabilidades: decir ‘no’ a aquello que no se pueda cumplir.
• Establecer prioridades.
• Ver los cambios como algo positivo y no como una amenaza.
• Pedir ayuda a los amigos o familiares.
• Si es necesario, dirigirse a profesionales.
• Aprender a relajarse. Cualquier técnica de relajación es útil y buena. Elija la que más le guste y practíquela.
• Practicar ejercicio físico. Cualquier actividad física que le guste es buena. Es recomendable que la practique regularmente.
• Dormir lo suficiente.
• No se automedique ni para relajarse ni para dormir.
• Ante cualquier duda consulte a un profesional.

Frase de la semana
Fórmula antiestrés: primero no preocuparse por las cosas pequeñas y segundo recordad que casi todas las cosas en esta vida son pequeñas.
Adam J. Jackson