Se aproximan las fiestas y con ellas llegan también los preparativos, las compras, las ilusiones y las ganas de reunirse con familiares y amigos para festejar.  Los negocios se llenan de adornos, empiezan a aparecer los primeros Papá Noel, en las casas se empieza a pensar en el menú Navideño. Todo parece dispuesto para que una vez más las fiestas sean un momento de unión de las familias, de alegría e ilusión para los más pequeños, y de diversión y risas compartidas para los mayores.

Sin embargo, las fiestas pueden ser también una fuente enorme de conflictos. Las tensiones acumuladas durante el año, las presiones económicas o laborales, y los eternos conflictos familiares pueden recrudecer en estas fechas, haciendo que las fiestas pierdan su carácter festivo y de conviertan en una fuente de malestar.

Son muchos los problemas que pueden opacar el brillo de estas fiestas. Es importante conocerlos y estar preparados para lidiar con ellos.

Los conflictos más frecuentes durante la Navidad son:

  • Problemas y tensiones en la pareja: los conflictos entre las parejas aumentan en Navidad. Durante este período es más probable que aparezcan roces y disparidades peleas y discusiones. Lo mejor: no tomarse las cosas a la tremenda. Conciliar, negociar, y no perder de vista lo importante.
  • Conflictos familiares: los principales problemas de la Navidad están relacionados con la familia. Antiguos conflictos no solucionados suelen resurgir para estas fechas,  debido a la gran carga emocional que supone reunirse con los familiares. Armarse de paciencia y tolerancia para pasar las fiestas en paz.
  • Organización de los festejos: ponerse de acuerdo en cómo se harán los festejos suele ser también un tema de conflicto y tensión. Un motivo de disputa habitual es en qué lugar celebrar las fiestas, así como también, a quién invitar, qué regalos hacer, etc. Cada decisión puede convertirse en un problema. Lo mejor: armarse de paciencia y estar dispuesto a ceder y a negociar.
  • Cuestiones personales: debido a la carga simbólica del final del año puede aparecer depresión, ansiedad, estrés, mayor nerviosismo e irritabilidad.
  • Sentimientos de tristeza por el recuerdo de los que ya no están: es inevitable pensar en estas fiestas en los que ya no están. La tristeza que su ausencia provoca es uno de los sentimientos que más empañan estos días. En estas fechas es difícil no acordarse de ellos y de Navidades pasadas.
  • Cuando las familias viven separadas: en estas fechas se acrecienta la nostalgia por la unidad familiar. Muchas familias no tienen la dicha de poder reunirse, y, esta imposibilidad suele traer sentimientos de tristeza y melancolía.
  • Exceso de compromisos sociales: los compromisos sociales pueden hacer que se convierta en una época más estresante que relajante. Es importante saber decir que no. No es posible cumplir con todos. No es posible estar en todos lados. Lo mejor: aprender a rechazar algunas invitaciones con agradecimiento, respeto y educación y aprovechar las fiestas para descansar, disfrutar y dedicarse tiempo a uno mismo.

 

Consejos para manejar el estrés durante las vacacio es de Navidad

  • Tener expectativas realistas: decía Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Nunca mejor usada esta expresión que para describir lo que ocurre con las expectativas en las fiestas.   Ninguna Navidad es perfecta.  Es inevitable que algo salga mal. En estas fiestas no busque la perfección, busque pasarla bien rodeado de sus seres queridos. Si algo falla, no es grave. Lo importante es reunirse, disfrutar y saber reír de lo que sale mal.
  • Tiempo para uno mismo: el exceso de actividades y de compromisos sociales puede provocar una gran presión y la sensación de no tener tiempo para uno mismo. Este trajín hace que el estrés aumente, generando malestar y ansiedad. Lo indicado: encontrar momentos de calma en medio de las corridas. Realice actividades que lo conecten con usted mismo.
  • No olvidar lo importante: la cantidad de cosas a resolver y a hacer hace que estas fiestas se vivan con demasiadas presiones. Eso provoca que muchas veces se olvide lo importante. Pregúntese, ¿qué es lo importante para mí en estas fiestas?
  • Planificar y organizarse: una estrategia muy útil para evitar que los problemas nos sobrepasen consiste en anticiparlos y trazar un plan de acción por adelantado. Organizarse y planificar son dos acciones claves en estas fiestas. Un consejo: no deje las decisiones para último momento. Todo va mejor si se hace con tiempo. Se evitará gran parte del estrés de fin de año.

 

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