Los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder el amor de la persona amada por la aparición de un tercero. En la infancia, los celos son un sentimiento intenso ante la aparición de un hermanito. ¿El miedo? Miedo a perder el amor de los padres debido a la aparición del hermanito.

Así, el nuevo hermano se convierte en un rival que amenaza el amor y la atención exclusiva de los padres.

Cuanto menor es la diferencia de edad, mayores suelen ser los celos. Esto es así, porque un niño de 6 meses y otro de dos años necesitan casi las mismas cosas. Y la rivalidad se hace sentir. El amor y la dedicación de los padres que el hermano mayor recibía con exclusividad, se ve amenazado por los requerimientos del nuevo niño.

Aunque la diferencia de edad sea mayor, los celos suelen aparecer. Y el hermano más grande, luchará por recuperar atención y los momentos exclusivos con sus papás. Por supuesto, los celos van en los dos sentidos, de parte del mayor hacia los hermanos menores y viceversa.

Hay que entender que se trata de un sentimiento normal. Y es necesario que los padres  aprendan a lidiar con estos sentimientos infantiles que suelen convertir el hogar en una guerra. Los celos pueden desatar una verdadera batalla campal que arruina la paz familiar.

Cuando llega un nuevo hermanito son normales los cambios de conducta del hermano mayor para llamar la atención de los padres.  No es un momento fácil. La casa y la convivencia familiar pueden convertirse en una  batalla territorial entre  hermanos por la intensidad de los celos.

¿Qué hacer? ¿Cómo manejar estos sentimientos intensos y difíciles de llevar?

 

Tips para disminuir los celos  entre hermanos

 

1. Armarse de paciencia.

 

2. No compararlos entre ellos.

 

3. No meterse ni bien comienza el conflicto entre hermanos. Esperar. Muchas veces ellos mismos lo resuelven si damos un tiempo.

 

4. Buscar acuerdos.

 

5. Enseñarles a negociar.

 

6. Demostrarles que pelear no va a llevarlos a llamar más la atención.

 

7. Balancear la dedicación entre los hermanos. Encontrar algún momento del día  donde pueda dedicarse exclusivamente a cada niño. Leerle un cuento, jugar con él, tener media hora con él y convertirlo en su momento especial.

 

8. Tratar de modificar las rutinas lo menos posible. Seguir saliendo al parque, leerle un cuento todas las noches y mantener sus actividades los fines de semana, tal como lo hacían antes de la llegada del hermanito.

 

9. Mantener la calma. Hay que mantenerse tranquilo ante los celos. Tratar de calmar al niño y explicarle lo que siente.

 

10. Recalcar las ventajas de ser mayor. Mostrarle los beneficios que tiene por ser el hermano mayor. Puede ver la tele con los padres o ir al cine, o jugar a juegos de grande,  se va a dormir más tarde, puede comer cosas que el bebé no puede, etc.

 

11. Promover el juego: El juego es un momento de satisfacción y de felicidad para los niños. Hacer que los hermanos jueguen juntos los hará sentirse cómplices y estar felices de tenerse el uno al otro.

 

12. Reconocer los buenos comportamientos: Destacar los buenos comportamientos es muy importante y positivo. Siempre hay que remarcar los logros y lo que el niño hizo bien. Eso le dará seguridad.

 

13. Destacar la importancia de compartir: Es una gran oportunidad para que los niños aprendan a compartir.

 

14. Demostrarle amor: Con palabras, con gestos, con actos. Es importante que el niño se sienta amado por lo que es. Amado en su singularidad. Eso le dará confianza y seguridad.

 

15. Hablar de los celos con ellos: Los niños pueden no entender lo que les está pasando. Para tranquilizarlos es bueno que sepan que lo que les pasa es normal, que no tienen que sentirse culpables por no poder evitarlo. Cuando se sientan comprendidos, el miedo de perder el amor disminuirá.

 

Algunas manifestaciones de los celos entre hermanos:

• Imitarlo en todo.

• Pelarse con frecuencia, de manera verbal o con agresiones físicas.

• Enfermarse más seguido.

• Tratar de llamar la atención constantemente

• Cambios de conductas.

• Regresiones. Los niños pueden volver comportarse como si fueran más pequeños. Pueden volver a hacerse pis en la cama, o querer usar chupete otra vez, etc.

• Caprichos y mala conducta.

 

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