Frase de la semana
“Aprovecha la oportunidad en todas las cosas; no hay mérito mayor” Píndaro

Se dice que la vida está llena de oportunidades. Cada día, cada momento es una oportunidad única e irrepetible para estar mejor o para hacer las cosas mejor. ¿Pero sabemos aprovecharlas? ¿Sabemos reconocer en las diversas circunstancias que vivimos las oportunidades que tenemos?

El diccionario nos enseña que una oportunidad es una circunstancia favorable  que se da en un momento adecuado u oportuno para hacer algo. 

Se trata de aquel momento que resulta  propicio para algo, para llevar a cabo un negocio, para emprender algo nuevo, para concretar una relación amorosa, para mudarse, para cambiar algo o bien para realizar algo que siempre se anheló y postergó. 

Una oportunidad implica además una acción por parte de la persona en cuestión: es el momento a partir del cual una determinada acción puede lograr un cambio significativo en la vida. 

Tenemos también otras oportunidades. Quizás son estas las más valiosas y profundas. Se trata de las oportunidades de madurar, de crecer, de cambiar actitudes nocivas por actitudes positivas. Estas oportunidades se abren a cada momento en nuestras vidas. 

Frente a un fracaso, a una pérdida, a un mal momento tenemos siempre la oportunidad de crecer psicológicamente.

El psicoterapeuta Victor Frankl nos lo recuerda con estas frases:  

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos.”

Claramente las peores situaciones, las más difíciles, son las que nos dan la posibilidad y la oportunidad de aprender y de cambiar nuestra actitud. 

Hay una máxima popular que dice que cuando se te presenta una oportunidad hay que aprovecharla porque no se sabe si más tarde se repetirá. Pero esto no es así. La realidad es que la vida nos da infinitas oportunidades.

La vida como oportunidad
Podemos afirmar que nuestra entera vida es una oportunidad. Todos tenemos en esta vida la oportunidad de desarrollar nuestras potencias.

Todos tenemos la oportunidad de aprender de nuestros errores. De crecer con el sufrimiento que hayamos tenido. De ir para adelante. De mejorar nuestros sentimientos. Todos tenemos la oportunidad de tratar al otro con amabilidad, respeto y generosidad. 

Es posible ver que cada nuevo día que tenemos es una oportunidad de construir nuestros sueños. 

Disfrutar. Agradecer. Contemplar la naturaleza. Valorar cada momento. Conectar emocionalmente con los demás. Ser parte del universo y del movimiento vital. Ser capaz de sentir. Emocionarse. Aprender. Perdonar. Sentir amor. Compasión. Conmoverse. Reír. Compartir. Son oportunidades cotidianas

No se trata solamente de las oportunidades económicas, sino, especialmente de la oportunidad de valorar la vida misma. La propia y la del otro. 

Cada  gesto, cada actitud, cada palabra, esconde la oportunidad de hacer de este mundo un lugar mejor. Si nosotros somos mejores personas, el mundo es mejor, sin lugar a dudas. 

Las oportunidades recibidas
Es preciso contemplar que cada día, a cada instante alguien nos da una oportunidad. Piensen cuántas personas les han dado oportunidades. 

Cuántas personas se han cruzado en nuestro camino y nos han dado la oportunidad de conversar, de sonreír, de sentir, de equivocarnos, de enojarnos. Todas estas situaciones son oportunidades que nos permiten saber quiénes somos, cómo somos, cómo reaccionamos ante determinadas situaciones, y, en definitiva, son oportunidades de aprender. 

Es el trato con los demás lo que nos permite desarrollarnos y conocernos. Todas las personas nos dan esa oportunidad. Y sólo por eso les debemos agradecimiento y respeto. 

Las oportunidades dadas
Así mismo cada día tenemos la posibilidad de darle a los demás miles de oportunidades. Oportunidad de sentirse bien tratado, oportunidad de escucharlos, de comprenderlos, de acompañarlos en un tramo del camino. 

Darles a los hijos la oportunidad de crecer con amor, de aprender a cuidar a la vida. Aprender a ser tiernos, suaves, protectores con los más débiles. 

Dar oportunidades a los demás y saber que al mismo tiempo miles de oportunidades nos son dadas es estar en contacto con el fluir de la vida.

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