Todos nos hemos cruzado con personas que tienden a ver todo lo malo que hay en el mundo o en nuestras vidas. Son aquellas personas que siempre ven el vaso medio vacío en vez del vaso medio lleno. Son personas que anteponen siempre el lado oscuro de las cosas. 

Son negativos para todo. De todo lo que puede pasar, ellos siempre ven primero la peor opción. 

Uno mismo se puede ver representado por esta forma de ver el mundo. 

Por suerte, no estamos condenados a mantener una actitud negativa. Es posible, si uno lo desea, deponer esa actitud y empezar a tener una mirada más lumínica hacia las cosas. 

Para resumir, podemos decir que las personas negativas son aquellas que destacan los aspectos negativos de la mayor parte de las situaciones que viven. Son incapaces de poder valorar la belleza de las cosas. Tienden a ver siempre la parte negativa de cada suceso.

Si piensan en un futuro, lo ven negro; si quieren hacer algo se dan por vencidas antes de intentarlo; si alguien hace algo, lo critican. Y así todos los aspectos de la vida se van viendo ensombrecidos por su mirada lúgubre y sin esperanza. 

6 rasgos frecuentes de las personas negativas son:

  1.  Quejarse permanentemente

Las personas negativas siempre encuentran motivos para quejarse. Nada les resulta suficiente o suficientemente bueno. Siempre encuentran la falla o el defecto que las lleva a quejarse. 

  1. No toleran la frustración.

Tienen un umbral muy bajo ante lo que sale mal. Enseguida se molestan y se frustran. Y, la frustración trae malestar, dolor y un gran sufrimiento que agudiza aún más su negatividad. Entran, de este modo, a un círculo vicioso del que es muy difícil salir. 

  1. Tienen poca perseverancia

Las personas negativas se caen ante el primer obstáculo. Debido a que todo lo inician con una actitud derrotista, cualquier obstáculo les confirma la imposibilidad del intento. Se dan por vencidas fácilmente, básicamente porque no confían en sí mismas. Para ellas, los obstáculos se convierten en montañas difíciles de atravesar. Por lo tanto, suelen rendirse con facilidad. Por supuesto, esto agudiza su resentimiento con el mundo. 

  1. Miedo al fracaso

Tienen mucho miedo a fracasar, por eso en general no se atreven a hacer nada.  Prefieren quedarse encerrados quejándose por todo a encarar un proyecto o un nuevo desafío. La negatividad les sirve como coartada para no asumir riesgos. 

  1. Se comparan permanentemente con los demás

Las personas negativas siempre se están comparando con el resto de las personas. En algunos casos utilizan esa comparación para juzgar y criticar a quienes sí hacen cosas. Suelen tener una mirada agria sobre los demás, y siempre les están buscando las fallas. 

Por otro lado, en ocasiones, al compararse con los demás se sienten menos. Y esto los amarga aún más agudizando su negatividad. 

  1.  No aguantan las críticas.

Suelen tener una autoestima frágil y por eso perciben cualquier crítica hacia ellos como ataques. Suelen estar a la defensiva, como si todos los atacaran.  

Otras características de las personas negativas son:

  • Sólo ven lo negativo de cada una de sus vivencias.
  • Aumentan lo negativo de cada situación.
  • Rápidamente encuentran aspectos negativos en todo lo que ven, hacen, escuchan, etc.
  • Suelen estar irritables, y enojonas la mayor parte del tiempo.
  • Pueden presentar un estado de ánimo depresivo, sobre cuando su negatividad se dirige hacia ellas mismas. 
  • Pueden llegar a ser agresivas y molestas con los demás.
  • Son temerosos a la hora de encarar nuevos proyectos. 
  • Se quejan constantemente por todo.
  • Prefieren quejarse a hacer. Por eso suelen ser pasivos.
  • Son criticones. Critican todo lo que los demás hacen.
  • Tienen gran dificultad para aceptar ideas positivas sobre las cosas.

¿Qué hacer?

Si te consideras una persona negativa lo mejor es que busques ayuda para cambiar tu modo de percibirte y percibir el mundo que te rodea. Existen muchas técnicas y profesionales de la salud que pueden ayudarte a cambiar este rasgo.

No tienes por qué vivir sumergido en la más profunda oscuridad. Cambiar ese rasgo es posible. 

Las cosas no son tan horribles, es tu manera de percibirlas las que las vuelve horribles.

Lo primero es aceptar y darte cuenta de lo que te pasa. Claro que no será tarea sencilla, pero vale mucho la pena. 

Ser una persona negativa amarga tu vida y la de los demás. También te quita posibilidades de desarrollarte y de disfrutar de tu vida con plenitud. 

¡Empieza hoy mismo a dejar de lado tu negatividad!

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