Frase de la semana
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.”  Voltaire 

La búsqueda de la felicidad ha sido desde el inicio de los tiempos un tema de reflexión para filósofos y sabios. ¿Quién no quiere ser feliz? Claro que todos queremos sentirnos felices. Los problemas comienzan cuando se trata de definir qué es eso que nos podría dar la tan buscada felicidad. 

Muchas personas creen que van a ser felices el día que consigan tal o cual cosa. Un auto mejor, una esposa, un novio, un logro laboral. Piensan que conquistando ciertas metas conquistarán a su vez la felicidad. 

Sin embargo los pensadores y especialistas coinciden en afirmar que la felicidad está más relacionada a actitudes internas que a los logros externos. Claro está, que los logros externos nos brindan alegría, confianza en nosotros mismos, entusiasmo y una serie de emociones positivas. 

Pero la felicidad es otra cosa 
Benjamin Franklin dice: “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.

Y esas “pequeñas cosas que ocurren todos los días” son las que nosotros hacemos que ocurran. Son los gestos cotidianos, la actitud con la que encaramos los distintos momentos que vivimos, la manera de conectar con la vida que tenemos, las que hacen que nuestra vida de llene de sentido y de un estado de felicidad.

Henry Van Dyke dijo: “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.” 

En este sentido, es posible acceder a ciertos estados interiores que mejoren nuestra calidad de vida. 

Si la  felicidad es interior, está siempre a nuestro alcance. De nosotros depende. 

Algunas ideas para estar mejor
Tenga contacto y relaciones significativas con las personas que ama

Algunos estudios han demostrado que  lo que nos da más felicidad a largo plazo no es el reconocimiento o el dinero, sino las buenas relaciones afectivas. Los afectos, los vínculos, es lo que  nos permite estar mejor. Compartir la vida con los demás nos hace felices.

Medite
Esta antiquísima práctica es uno de los métodos más efectivos para mejorar el estado interior. Cuando uno medita comienza a aflorar la paz interior. En esa aparente no actividad, se activan todas las áreas del cerebro y se está más alerta que nunca. También se ha comprobado que  la meditación modifica ciertas zonas cerebrales asociadas a un mayor bienestar.

Practique actividad física
Se ha demostrado que las personas que no hacen alguna actividad física tienen emociones menos positivas que las que sí lo hacen. La actividad física libera dopamina, relacionada con el área de recompensa del cerebro.  Un estudio publicado en Journal of Sport & Exercise Psychology That concluyó que incluso los pacientes diagnosticados clínicamente con depresión mejoran su estado de ánimo a través de la actividad física. Haga caminatas o algún otro ejercicio cuando menos 3 veces por semana.

Practique la compasión
Se comprobó que el monje budista  Matthieu Ricard, emitió las ondas gamma más numerosas (asociadas por los científicos a un mayor bienestar) cuando practicaba una meditación de compasión. Sentir compasión y sentimientos positivos hacia los demás ayuda al bienestar. La felicidad también es tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Escriba sobre sus experiencias
Si cuando leemos escuchamos una voz interior, cuando escribimos sucede lo mismo. Se trata de conocer y escuchar nuestra propia voz.

Escribir sobre lo que se vive, tanto lo  negativo como lo positivo, es un ejercicio que  ayuda a ver la propia vida con distancia. Mejora la comunicación con uno mismo, y ayuda a cultivar la riqueza interior. 

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