Crecer es tener y desarrollar la capacidad de cuidarse a uno mismo. Durante la infancia, son nuestros padres o encargados los que se ocupan de cuidarnos. Y esto sigue así, en algunos casos, hasta la primera juventud.

Pero también nos encontramos con muchos adultos que se descuidan, es decir, que no han desarrollado esa capacidad básica de cuidarse a sí mismo. ¿Y qué sería cuidarse? En principio sería poder establecer y sostener hábitos de vida que hacen bien.

Poder cuidarse a uno mismo es necesario también para poder cuidar a otro de buena manera.

Algunas conductas que indican que uno no se está cuidando a sí mismo son:

  • Comer a deshoras o saltear alguna comida
    Comer es importante. Nuestra salud y nuestro bienestar dependen en gran medida de la forma en la que nos alimentamos. Todos recordaran que en la infancia los padres o los abuelos, eran los que se ocupaban y, a veces, nos obligaban a comer. Lo hacían porque sabían lo importante que era una buena alimentación. Si, ya de adulto, uno no puede brindarse esa, es que en algún sentido sigue siendo un niño que espera ser alimentado.
  • Sentirse cansado constantemente
    El cansancio crónico no es normal. Por supuesto, lo primero que debe hacerse es ir al médico y descartar la presencia de alguna enfermedad. Si no estamos enfermos, significa que algo no estamos haciendo bien. Nos estamos sobrecargando de exigencias, o no dormimos lo suficiente, o no tenemos una buena alimentación. De alguna manera nos estamos descuidando, y eso nos está causando un estado de agotamiento que no es normal.
  • Enfermarse con frecuencia
    También podría ser un indicador de que no nos estamos cuidando. Todos recordarán que en la infancia alguien les decía, abrígate, o no salgas que ahora llueve mucho, o come porque si no te vas a enfermar, no subas ahí que te puedes caer, o consejos similares. Se supone que un adulto ha interiorizado estas normas, y ya sabe cuidarse por sí mismo.
    Sin embargo es posible que no sea así, y que esa falta de cuidados haga que nuestras defensas estén más bajas y por ese motivo nos enfermemos con una mayor frecuencia. Si es el caso, es mejor cambiar los hábitos y recurrir a un médico que nos ayude a elevar nuestras defensas.
  • No hacerse cargo de lo que uno se propone
    No cumplir con uno mismo es otro modo de descuido. Cuántas veces se escucha que alguien dice, mañana empiezo dieta, o dejo de fumar, o de beber. O mañana empiezo a estudiar, o a levantarme más temprano, etc. Y sin embargo ese mañana nunca llega y la persona sigue no cumpliendo eso que dice querer hacer. Se trata de una actitud infantil, como si la persona aun necesitara a otro que le indique lo que es bueno para él.
  • Ser impuntual
  • Llegar siempre tarde también es una señal de que uno no ha madurado. Es un modo de no hacerse cargo de lo que uno mismo ha decidido, por ejemplo encontrarse con alguien a determinada hora. Es como si esa persona aún necesitara a otro que le insista y lo obligue a ser puntual y respetuoso de lo que ha acordado.
  • No dormir lo suficiente
    En la infancia alguien nos obligaba a cumplir un horario para ir a dormir. Normalmente los niños se resisten a irse a dormir y son los adultos los que implementan los horarios y las normas que consideran buenas para los niños
    Si un adulto no consigue cuidar sus horas de sueño, si constantemente duerme menos de lo que necesita, significa que no se está pudiendo cuidar a sí mismo.
  • Tener dificultades para concentrarse
    Los niños necesitan que los organicen y los ayuden a aprender a concentrarse. Se supone que un adulto ha adquirido la capacidad de hacerlo por sí mismo. Si no lo consigue, es necesario preguntarse qué está pasando. Algo no está bien. Se puede tratar de un síntoma de estrés o algo que le esté provocando el déficit de atención.
  • No hacerse responsable de sus tareas
    Tener la capacidad de cumplir con las responsabilidades también forma parte de cuidarse a sí mismo. Un adulto ya no necesita que otro le esté diciendo, ¿sacaste la basura?, ¿hiciste tu cama?, ¿cumpliste con tus tareas hoy? Se supone que la persona adulta ya tiene la capacidad y la libertad para decidir cuáles son sus responsabilidades y de qué manera cumplirlas.
  • Ponerse en situaciones de riesgo
    Manejar habiendo bebido alcohol, o no respetar las normas de velocidad, o ser violento, son algunas conductas de riesgo que indican que el adulto aún no ha aprendido a cuidarse a sí mismo. Hay muchas, es conveniente que revise si usted tiene conductas de riesgo.

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