¿Tiene problemas para conciliar el sueño? ¿Ni bien apoya la cabeza en la almohada lo acosan  pensamientos y preocupaciones que le impiden dormir? ¿En el momento de relajarse y de dormir lo invade una enorme inquietud que lo pone alerta? ¿A la hora de dormir se disparan en su cabeza cientos de temores y preocupaciones? Si la respuesta a estas cuestiones es sí, podría tratarse de ansiedad nocturna que es, nada más y nada menos, uno de los tipos de insomnio más frecuente.

La ansiedad puede aparecer en cualquier momento del día, depende de cada uno y de cada situación. Hay personas que experimentan mucha ansiedad al levantarse por las mañanas. A estas personas se les hace difícil encarar el día. Se trata de un estado de nerviosismo, preocupación, agitación y angustia que se detona por las mañanas y tiñe las tareas cotidianas de malestar. En cambio muchas otras personas padecen un tipo de ansiedad que aparece por las noches. Justo en el momento en el que el cuerpo y la mente deberían prepararse para el descanso se ven asaltados por un acuciante estado de ansiedad que no les permite aflojarse.

Pensamientos agobiantes, preocupación generalizada, sensación de intranquilidad, estado de inquietud, miedos, dudas y vacilaciones son algunos de los síntomas de ansiedad que, si sobrevienen a la noche, impiden conciliar el sueño.

La ansiedad nocturna suele aparecer  por los altos niveles de estrés y el exceso de preocupaciones generados durante el día. De este modo, las preocupaciones que se acumulan en el día suelen ser las principales responsables de que la mente no pueda desconectarse a la hora de dormir y le cueste  conciliar el sueño y descansar. En estos casos, el pensamiento sigue dándole vueltas a las preocupaciones del día, a los conflictos reales o imaginarios que se están atravesando, a las posibles complicaciones que podrían ocurrir en un futuro, etc. Así, la mente se convierte en un enemigo que confabula contra nuestro descanso. Cada minuto de insomnio aumenta la ansiedad y nos vemos en un círculo vicioso que vuelve imposible el descanso.

Los motivos que aumentan la ansiedad pueden ser muchos: problemas laborales, económicos,  por conflictos en la vida familiar, problemas afectivos o incluso un estado de angustia sin ninguna razón aparente. Todos estos motivos pueden estar detrás de los episodios de ansiedad nocturna.

La ansiedad nocturna perjudica el tiempo de descanso y hace que ni el cuerpo ni la mente se recuperen durante la noche. Esto afecta el desempeño en el día y puede agravar otros síntomas, como lo son irritabilidad, la impaciencia y los problemas de concentración y de atención.

 

Posibles causas de la ansiedad nocturna:

  • Estrés post-trabajo: muchas personas experimentan una enorme ansiedad después del trabajo. Cuando se padece estrés laboral, es difícil desconectar al llegar a casa. El estrés laboral tiñe también las horas de descanso.
  • Síndrome de Piernas Inquietas: el síndrome de piernas inquietas es una dolencia que empieza por las tardes y puede producir molestias y dolor en las piernas. Este malestar puede provocar dificultades para dormir y causar síntomas de ansiedad anticipada cada vez que comienza a ocurrir.
  • Asociar eventos difíciles con la noche: si se vive un clima tenso en la casa, o si es un hábito pelear con la pareja o familiares a la noche, suele ser difícil crear un clima relajado para ir a dormir luego de las discusiones. En cualquier discusión el cuerpo se tensiona y no puede relajarse como para conciliar el sueño.

 

Consejos para controlar la ansiedad nocturna

  • Realizar ejercicio físico a diario: hacer actividad física es beneficioso para la salud física, y mental. Al hacer ejercicio, liberamos serotonina y endorfinas, las cuales nos ayudan a sentirnos mejor y a reducir el estrés al promover la disminución de cortisol en el organismo.
  • Cuidar la alimentación: se aconseja hacer cenas ligeras y evitar las comidas muy abundantes durante la noche.
  • Evitar tomar bebidas con cafeína o excitantes a partir de media tarde.
  • Mantener un horario fijo para dormir.
  • Practicar técnicas de relajación: ayudan a combatir el insomnio y a superar la ansiedad y el estrés.
  • Evitar usar aparatos electrónicos 30 minutos antes de dormir: estos dispositivos estimulan la mente y dificultan el sueño.
  • Establecer una rutina de sueño que ayude al descanso: un baño caliente con sales relajantes, música tranquila,  la lectura son algunas acciones que pueden ayudar.

 

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