¿Es posible que el amor sea tóxico? ¿Hay amores que matan? ¿Puede al amor ser una adicción tan grave como cualquier otra? ¿En qué casos hablamos de amores tóxicos?
Se considera que el amor es tóxico cuando existe una dependencia emocional extrema hacia la persona amada. La dependencia emocional puede provocar un cuadro adictivo tan grave como cualquier otra dependencia a una sustancia, por ejemplo la adicción al alcohol, a las drogas, a la comida, etc.

La persona con esta dependencia puede sentir que no le sería posible seguir viviendo si la persona amada le faltara. Su vida sólo le resulta interesante si tiene una relación con esta persona  y es capaz de soportar cualquier cosa con tal de que la relación continúe.

¿Siempre la dependencia emocional es tóxica?
Como en todas las cosas se trata de niveles. Es normal la existencia de cierta dependencia afectiva en toda relación amorosa, pero cuando la dependencia es total hablamos de una dependencia tóxica o adictiva.

El amor se convierte en adicción cuando una persona no puede liberarse de una relación sentimental que le produce daño, malestar, dolor en todas sus formas, y perjudica su salud física, mental y emocional. Es una relación que produce infelicidad, que obsesiona, que anula, que daña, pero que, sin embargo, no se puede dejar.  En estos casos el “amor” es tóxico.

¿Por qué toxico?
Porque hace mal, produce sufrimiento, es dañino y, a pesar de eso, la persona está en una situación de dependencia y no puede ni quiere dejarlo.

¿Qué  lleva a involucrarse en relaciones tóxicas?

Hay diferentes razones, muchas de ellas están relacionadas a la infancia que ha tenido cada persona. Si la persona ha sido maltratada emocional o físicamente durante su infancia es posible que al crecer se involucre en relaciones tóxicas.

Las causas profundas suelen ser inconcientes. ¿Qué quiere decir que sean inconcientes? Quiere decir que la persona no las conoce, no sabe porqué le ocurre lo que le pasa y, en general, no puede evitarlo.

Nadie está condenado a repetir el pasado. El pasado no puede cambiarse, es cierto, pero puede resignificarse desde el presente.

Características de las personas que se involucran en relaciones tóxicas

Las personas que se involucran en relaciones tóxicas suelen presentar algunas de estas características:

Baja autoestima:
La persona con baja autoestima no se siente merecedora del respeto o del amor de los demás. Cree que no vale lo suficiente y que nadie puede apreciarla por lo que es.  Tener estas creencias sobre sí misma, suele llevarla a soportar cualquier cosa, o a aferrarse a una relación aunque le cause daño y sufrimiento.

Creerse salvador:
Muchas personas tienen la necesidad se “salvar” al otro. Creen que el otro las necesita y que han llegado a su vida para que se transforme en otra clase de ser humano. Piensan que si se sacrifican y soportan lo que sea, en algún momento el otro cambiará y solucionará sus problemas.

Esto hace que empiecen a estar más centradas en lo que le pasa al otro, en los problemas que tiene y en cómo ayudarlo, que en sí mismas.  Giran alrededor del otro, como un planeta gira alrededor del sol. Es decir, lo que le pasa al otro es mucho más importante que lo que les ocurre a ellas mismas. Esto hace que no se ocupen de sus propios problemas y que queden en una postura de dependencia emocional con respecto al otro.

No hay que confundir esta postura con generosidad, ni con un auténtico amor.

Asumir el rol de víctima:
Asumir este rol implica aceptar a una persona que se comportará como victimario. En este rol la persona vive quejándose del otro, supone que todos sus problemas son por culpa de su pareja y se siente víctima. Sin embargo, a pesar de sus quejas y reclamos, no hace nada para salir de este rol.

La urgencia de muestras de cariño:
La necesidad imperiosa o extrema de sentirse amado puede dar como resultado el tolerar cualquier cosa con tal de recibir cariño. La inseguridad y la falta de autoestima pueden llevar a que la persona necesite permanentemente sentirse querida y valorada por el otro.
Estas personas pueden ser capaces de tolerar cualquier cosa para recibir una demostración de afecto, ya sea sexo, un regalo, o cualquier cosa que pueda ser interpretado como muestra de amor.

Miedo a la soledad:
Muchas personas no toleran estar solas ni un segundo. La sola idea los aterroriza y los angustia como si fuera el fin del mundo.

El miedo a la soledad puede  conducir a una posible relación tóxica ya que, para los que así se sienten,  cualquier cosa es preferible a estar solos.

La pareja se convierte en el que “salva” de la soledad. No se trata de una relación elegida sino de un tablón de salvación que impide que la persona se ahogue en el miedo que le provoca la soledad.

El aburrimiento:
Hay personas que sienten que una relación saludable puede ser “aburrida”. Se sienten atraídos por las relaciones tóxicas, ya que estas les provocan un estado de exaltación y de intensidad.

El miedo a seguir avanzando en la vida:
Una relación tóxica pone frenos y  estanca, ya que todas las energías están focalizadas en la relación. Puede ser la excusa perfecta para no asumir nuevos desafíos en la vida. Muchas personas prefieren esto para no seguir avanzando en la vida.

Frase de la semana
“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”
Antoine de Saint-Exupery

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