Sin duda la pandemia por COVID-19 trastocó nuestras vidas. Mirando hacia atrás podemos decir que ninguno estaba realmente preparado para afrontar las difíciles situaciones que tuvimos que vivir.

El miedo a enfermar gravemente, las pérdidas, el sufrimiento propio y ajeno, la crisis de salud, la crisis laboral y económica, tener que adaptarnos a un mundo incierto que cambia a una velocidad inimaginable, son algunas de esas situaciones.

Desde ya, todo esto tuvo consecuencias. Algunas son evidentes y visibles, y otras, sutiles y menos conocidas.

El exceso de preocupaciones, el aumento del estrés, los períodos de confinamiento, han causado un impacto en nuestra salud mental y han agregado nuevos problemas físicos.

Si bien las vacunas han permitido empezar a frenar la pandemia trayendo esperanza y calma, las secuelas de la pandemia siguen afectando a la población.

Según los expertos dentro de las consecuencias más significativas encontramos:

Los trastornos del sueño

Los trastornos del sueño se encuentran entre las secuelas más comunes del COVID-19.

A tal punto es así que los expertos tienen un nuevo término para para nombrar este fenómeno: «coronasomnia» o «Covid-somnia».

Para tener una dimensión de este problema basta mirar el estudio realizado en Estados Unidos por la Academia Americana de Medicina del Sueño. La mencionada Academia había realizado una encuesta sobre el sueño en el año 2020 que reveló que el 20 por ciento de las personas tenían  problemas para dormir por la pandemia. La encuesta se repitió 10 meses después. Los resultados fueron escalofriantes: aproximadamente el 60 por ciento de las personas tenía problemas de insomnio relacionados con la pandemia, y casi la mitad informó que la calidad de su sueño había disminuido, a pesar de que los casos de COVID-19  han decrecido notablemente y el país se está abriendo de nuevo.

Por otro lado, en un informe publicado en mayo de este año, la Asociación Americana de Psiquiatría descubrió que la mayoría de los estadounidenses seguían preocupados por su salud, sus finanzas y la posibilidad de que un ser querido sufriera el Covid-19.

Más de la mitad de los padres dijo que estaba preocupada por el estado mental de sus hijos. El 41% de los adultos dijo que tenía más ansiedad este año que durante los primeros meses de la pandemia.

La doctora Fariha Abbasi-Feinberg, especialista en medicina del sueño y vocera de la Academia Americana de Medicina del Sueño expresó: “Mucha gente pensó que nuestro sueño debería mejorar porque podemos ver la luz al final del túnel, pero ahora es peor que el año pasado. Sin embargo, la gente sigue luchando de verdad”.

Consumo excesivo de alcohol y enfermedades hepáticas

Otras de las secuelas que dejó la pandemia son las enfermedades hepáticas derivadas del consumo excesivo de alcohol.

Los estudios muestran que el aislamiento y el estrés llevaron a un aumento en el consumo de alcohol durante la pandemia. Como consecuencia, las enfermedades gastrointestinales y hepáticas relacionadas con la ingesta excesiva de alcohol están aumentado.

En este sentido, el Dr. Waihong Chung, miembro de la división de gastroenterología de la Facultad de Medicina Alpert de la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island afirmó: «La incidencia de hospitalizaciones por enfermedades gastrointestinales y hepáticas relacionadas con el alcohol aumentó de forma bastante dramática desde el inicio de los confinamientos por la COVID-19, y ha continuado durante la etapa de la reapertura».

Ansiedad o estado depresivo

La pandemia por Covid-19 nos ha afectado a todos de diferentes maneras.

Haber vivido bajo la amenaza de la enfermedad, la incertidumbre respecto al futuro y la fatiga pandémica han sido algunas de las variables que causaron un aumento de la ansiedad y de los trastornos depresivos.

En la actualidad, el paulatino regreso a la normalidad  es una nueva fuente de ansiedad con la que está lidiando la población. El miedo que aún persiste y el agotamiento acumulado impiden realizar este proceso de manera gradual.

Volver a encontrar la fluidez, la confianza, el deseo y la alegría es uno de los desafíos de este período.

¿Qué hacer?

Si usted está padeciendo alguno de estos trastornos y nota que no puede solucionarlos es importante que busque ayuda profesional.

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