Toda vida pasa por situaciones difíciles. Muy difíciles. En muchas circunstancias la obscuridad es total. Nada parece funcionar. Los problemas se acumulan. Uno siente que el destino se le ha puesto en contra. Que la mala suerte lo persigue. Que todo sale mal.

Y allí, de pronto, alguien dice: ¡Vamos, amigo! ¡Basta de quejarse! ¡Al mal tiempo, buena cara!
¿Cómo alguien puede decir eso, cuando se está pasando por un momento de negrura total? ¿Cómo pueden hablarnos así cuando en nuestra vida, todo se ha vuelto difícil? ¿Acaso ese amigo bien intencionado no ve que estamos hundidos y que todo nos sale mal? ¿Acaso se está riendo de nuestra desgracia?

Es posible que esas palabras nos parezcan inapropiadas o pensemos que ese amigo quiere minimizar lo que nos pasa, o que simplemente no nos entiende. Sin embargo, según recientes estudios psicológicos, podemos decir que en la frase “al mal tiempo, buena cara” hay una gran verdad. ¿Por qué?

Porque la forma en que reaccionemos a las adversidades es fundamental para la resolución de los conflictos.

La resiliencia

¿Qué es resiliencia?
La resiliencia es la capacidad de una persona para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos difíciles y de las situaciones graves que le toca vivir.  

La psicología positiva ha observado que ciertas personas logran salir a flote de situaciones que pueden considerarse trágicas. Aunque parecen difíciles o imposibles de superar, estas personas  logran reponerse y hasta se enriquecen interiormente al paras por momentos duros.

Otras, en cambio, se desmoronan psicológica y emocionalmente ante la primera adversidad.

La diferencia entre ellos es la capacidad de resiliencia.

La resiliencia es justamente eso: la capacidad que tenemos los seres humanos para reponernos a las adversidades y salir de ellas con una transformación positiva.

Ante circunstancias difíciles y dolorosas como la pérdida del empleo, una enfermedad, un desastre emocional o la muerte de un ser querido, las personas con alto desarrollo en su resiliencia lo superarán transitando las dificultades, pero enfocándose en las soluciones, sin perder de vista que se trata de un paso más en el arduo camino de la vida.

Si la persona carece de capacidad de recuperación, es posible que se detenga demasiado en los problemas. Un amor que termina, la pérdida de un familiar muy cercano, un embarazo inesperado, la traición de un amigo, una enfermedad, o cualquier situación difícil, puede ser vivida como el fin del mundo.  Esto hará que su estructura emocional se desmorone,  se sienta como una  víctima de las circunstancias, se abrume y no pueda vislumbrar un futuro.

En definitiva, la falta de resiliencia, hará que su estado emocional complique aún más la situación difícil que está viviendo.

Desarrollar la resiliencia
¿Se puede aprender a afrontar las adversidades con resiliencia?
¡Claro que sí!

Esta es una virtud que se cultiva, como la autoestima, la compasión, la empatía y tantos otros sentimientos y recursos que nos ayudan a ser mejores.

Hay tres pilares básicos para superar las crisis y las adversidades.

1) El primero es la capacidad de juego. La capacidad de juego incluye el sentido del humor, la creatividad, los intereses personales, la imaginación, las creencias positivas.  Ayuda a no dramatizar en exceso y a conjurar nuestros temores de tal modo que no nos paralicen en la búsqueda de una solución realista a cada conflicto.

2) El segundo es tener un sentimiento de esperanza. La esperanza es tener confianza en el futuro. Es tener una mirada positiva. Es confiar en las propias herramientas para superar los problemas.

3) El tercero es el auto sostén. Es confiar en uno mismo. Es la capacidad de salir adelante. Es la capacidad de pedir ayuda si es necesario.  

Características de la personalidad resiliente
• Aspiración por lograr propósitos y metas.
• Autosuficiencia.
• Creatividad.
• Cualidades de liderazgo y motivación.
• Disposición para el trabajo colectivo.
• Empatía social.
• Habilidad para competir y resolver problemas.
• Optimismo.
• Responsabilidad.
• Sentido del humor.
• Autocrítico.
• Motivación para vivir.

Diez consejos
• Establezca relaciones confiables.
• Evite ver las crisis como obstáculos insuperables.
• Acepte que el cambio es parte de la vida.
• Muévase hacia sus metas.
• Lleve a cabo acciones decisivas.
• Busque oportunidades para descubrirse a sí mismo.
• Cultive una visión positiva de sí mismo.
• Mantenga las cosas en perspectiva.
• Nunca pierda la esperanza.
• Cuide de sí mismo.

Frase de la semana

“Cuando la  noche es más obscura, las estrellas se ven mejor”
Charles A. Beard

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